
“Todos lo sabían; estaban informados de una u otra manera; el alcalde [de Alhama, pueblo de Murcia donde residía el grupo atlético], concejales, todos los responsables deportivos y educativos locales, pero también los federativos nacionales, por mucho que ahora aseguren no saber nada. ¿Odriozola? Bueno, yo no estaba delante cuando lo llamó el alcalde..”. Así respondía ayer a DIARIO DE AVISOS la entrenadora nacional de atletismo y periodista de Infolinea.es, Antonia Toni López Rubio, residente de siempre en Alhama, exdiscípula del entrenador denunciado en Tenerife por presuntos abusos sexuales, Miguel Ángel Millán, y que, además, es esposa de otro antiguo atleta que practicó bajo las órdenes de este técnico, especializado en las pruebas combinadas y, posteriormente, en los lanzamientos.
Toni López Rubio es amiga íntima de todos los afectados por lo acaecido en esta localidad murciana, que un día fue capital del decatlón nacional gracias a la presencia de una de las glorias del atletismo patrio: el medallista de plata en Barcelona 92 Antonio Peñalver, quien (como adelantó DIARIO DE AVISOS) declaró hace ocho días y con carácter oficial ante la Policía Nacional que cuando tenía entre 13 y 15 años sufrió durante varios meses abusos a manos de Millán, siempre considerado su descubridor y gran mentor. Explica López Rubio, amiga de toda la vida de Peñalver y sus compañeros, que fue justo después de conseguir la medalla cuando decidieron poner fin a la presencia de Millán, nacido en Lorca y que llegó a Alhama como profesor al colegio entonces llamado Francisco Franco (hoy Sierra Espuña), donde conoció a Peñalver, que tenía en esa época 10 u 11 años de edad. “La medalla fue el detonante -rememora López Rubio- que provocó el final. Ya sabíamos que no era un caso aislado y los afectados lo explicaron a quien correspondía. Lo sabía el alcalde, lo sabían los responsables de Educación y lo sabían en la federación. Pero lo que se hizo fue quitarle las llaves de la pista y hablar con Madrid para hacerles saber que aquí no se podía quedar. Al final se lo llevaron a Extremadura, donde estuvo un año de baja y le pagaron un psicólogo durante ese tiempo. Eso fue en 1993, y al año siguiente fue cuando marchó a Tenerife, porque le tocó plaza en un instituto. En Alhama daba clases de Historia y, claro, Educación Física”.
En cuanto a por qué no se denunció entonces, López Rubio señala: “Los propios implicados temían que no se les creyera, porque solo contaban con su palabra, y que fueran ellos quienes quedasen señalados… Fíjese en el chico de Tenerife, que de entrada le archivaron la denuncia que ha puesto en marcha todo”. La hoy entrenadora nacional apunta otro motivo: “Como era sabido por todo el mundo en el atletismo, dábamos por hecho que todo había terminado, que no se repetiría jamás. Y mire. Por eso cuando llegaron las noticias desde Tenerife algunos se han decidido a contarlo, aunque como todo está prescrito no sea posible condenarle por todo aquello”.
A López Rubio se le nota la indignación. “No quedó ninguna duda de que había que contarlo todo públicamente cuando nos enteramos en Alhama de que Millán llevaba en Tenerife un grupo de niños de esa edad, siempre de 13, 14 o 15 años, y encima algunos provenientes de familias desestructuradas, o sea más vulnerables aún”, apostilla.
Cabe recordar que, por ahora y tras la denuncia presentada el pasado junio por el aludido joven tinerfeño, ya hay hasta seis declaraciones más sobre otros tantos presuntos casos, cinco de las cuales provienen de Alhama, incluida la de Peñalver. Sobre la posibilidad de que aparezcan más testimonios, López Rubio se mostró de acuerdo con lo expresado por el medallista olímpico a este periódico de que puede haber entre 20 y 30 casos en la zona.
A este respecto, la también periodista pone el acento en un aspecto de la biografía del implicado, hoy en libertad con cargos tras pasar tres días detenido en La Laguna. “Cuando llegó, lo primero que hizo en deporte fue un equipo de balonmano del colegio, y eran de esas edades”, apunta.
Respecto a la casa de campo que frecuentaban y que es conocida como Fuente Blanca, cuenta esta asidua a las concentraciones que llevaban a cabo allí que “se trataba de un inmueble en ruinas que compró con otros dos maestros del colegio”. “Al principio dormíamos en tiendas de campaña, y poco a poco entre un obrero que contrató y nosotros mismos fuímos adecentando algo el lugar. Y pensar que me entero ahora de que, bueno, se encargaba de ayudar a los chicos a bañarse con aquellos barreños que nos tirábamos por encima…”, indica.
La murciana pide dejar claro algunos aspectos. “Sabemos que todo está prescrito, pero no le quepa duda que nos gustaría que se celebrase el juicio igualmente. Por eso animo a los chicos de Tenerife que, seguramente, habrán pasado por lo mismo que los de aquí a que denuncien”.
Resta añadir que familiares y amigos del implicado niegan plenamente las acusaciones y defienden que es inocente.
“ÉL ERA DIOS, LO LLAMÁBAMOS ZEUS, CAUTIVABA DEL TODO A PADRES Y NIÑOS”
Explica su exdiscípula que Millán desprendía un especial magnetismo. “Nos impresionaba con su cultura y era el referente deportivo absoluto; también tocaba a la guitarra canciones de Paco Ibáñez, encandilaba a todos… y se aprovechaba: es un manipulador que un día te hablaba y al otro no, así estábamos siempre pendientes de él”.





