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Clavijo ve cómo se tambalea el único apoyo que le quedaba: ASG

PSOE, PP, Nueva Canarias y Podemos ya votan juntos en el Parlamento regional, mientras que los gomeros de Casimiro Curbelo advierten de que no descartan sumarse al diálogo por el cambio, en cuyo caso el Gobierno solo contaría con 18 diputados, frente a los 42 de la oposición
Iñaki Lavandera (PSOE), Román Rodríguez (NC) y Asier Antona (PP), tras un pleno de esta legislatura. SERGIO MÉNDEZ

El limbo es, como a buen seguro saben, un lugar entre los vivos y los muertos según la teología cristiana. Pero también se llama así ese juego en el cual hay que pasar bajo una vara que, a cada pasada, se va acercando más hacia el suelo. Ayer, la nueva mayoría parlamentaria votó junta por primera vez para obligar al presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, a que explique en la Cámara regional lo acordado en la VI Conferencia de presidentes autonómicos. Es decir, que por primera vez ese bloque del cambio que conforman PSOE, PP, Podemos y Nueva Canarias enseñaron la vara bajo la cual tendrá que pasar el citado Clavijo si pretende continuar gobernando en solitario, por cuanto sigue sin atreverse a presentar una cuestión de confianza que le otorgue la legitimidad de la que hoy carece, entendiendo tal término aplicable a todo aquello que se considera justo o razonable. Y, desde luego, gobernar con 18 de 60 diputados ni parece justo ni razonable. Para colmo, los tres diputados de la Asociación Socialista Gomera (único sostén externo de tan precario Ejecutivo) no se cierran a participar en los debates abiertos sobre lo que su líder, Casimiro Curbelo, denominó ayer “pulsión del cambio”.

Mientras el también presidente del Cabildo de la Isla Colombina deja la puerta abierta a sumarse a un tren donde ya viajan 39 parlamentarios de la autonomía canaria, la soledad política de Coalición Canaria se dispone a resistir los nocivos efectos de la misma a la hora de gobernar. Pero también a soportar cómo su actual líder se ve forzado a pasar por debajo de una vara que, como en el juego, cada vez encontrará situada más cerca del suelo.

El Ejecutivo, en un triste limbo político que puede agravarse con las dudas que surgen en Coalición

Tiempos difíciles para el actual Gobierno de Canarias. Tras expulsar a los consejeros socialistas y a la espera de que el PP se decida o no a darle un apoyo que cada vez se antoja con factura más cara, lo cierto es que la soledad es un fantasma que causa pavor entre los nacionalistas. Con una oposición ampliamente mayoritaria que ayer comenzó a marcarle la agenda al mismísimo presidente, ahora al único socio conocido (ASG) le afloran las dudas. Sin embargo, lo peor puede estar por venir, y llegaría desde el interior de CC. Es sabido que AHI renegociará en marzo su actual vinculación al proyecto nacionalista, mientras que en el PNC difícilmente olvidarán el ninguneo de Clavijo, que les niega mérito en el escaño de Juan Manuel García Ramos. Por otra parte, más vale que el Ejecutivo apoye a AM en el conflicto por la línea eléctrica entre Puerto del Rosario y Gran Tarajal, o habrá problemas. Ojo al congreso, también en marzo. Hay riesgo de cambiar el limbo actual por un infierno.

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