
Si la suerte tiene un retrato, ese es el de José Miguel González, propietario de las gasolineras del Grupo González, que ha vuelto a ser tocado por la fortuna en el sorteo de la lotería del Niño, al repartir 450.000 euros correspondientes a seis décimos, vendidos por máquina, del segundo premio, el 95.379. Cinco de ellos se despacharon en la estación La Chasnera, en el kilómetro 54 de la autopista, que se ha convertido en uno de los puntos de mayor venta del país dada su larga tradición de premios. El sexto décimo fue adquirido en otra de las gasolineras del grupo, ubicada en el Porís de Abona, propiedad de su hija, Miriam González, que parece seguir los pasos de su padre, porque en menos de un año ya ha dado, además del premio de ayer, una parte del segundo del sorteo de Navidad.
Ambos estaban ayer exultantes. Nada más caer el premio, el Rey Midas del Sur se movía de un lado a otro con el móvil pegado a la oreja y repetía una y otra vez: “No sabemos todavía”, hasta que minutos después llegó la confirmación oficial. En ese momento, los trabajadores y clientes prorrumpieron en un aplauso que volvió a emocionar, como ocurrió hace 15 días, al empresario.
“Siempre que hay un sorteo importante, tengo la corazonada de que nos va a tocar”, comentaba a DIARIO DE AVISOS nada más conocer la noticia, en un local con media docena de clientes en fila india para comprar boletos. “Estoy contentísimo, ojalá que se hayan vendido bastantes números”, comentaba, antes de conocer que serían cinco los décimos agraciados.

“Esta vez se ha notado que han subido las ventas como nunca para el Niño. Ocurre cada vez que damos un premio importante; la gente busca la suerte, es lógico, y nosotros llevamos cuatro años seguidos dando premios, una barbaridad”. El primero de ellos fue una bomba, nada menos que 200 millones de euros. A partir de ahí se desató una lluvia de millones que se ha convertido en rutina. José Miguel afirma que la gente viene desde todos los puntos de la Isla a comprar lotería a su gasolinera y percibe que lo hace “con muchas ganas y una ilusión tremenda; nos dicen que vienen a la estación de la suerte”.
Minutos después, su hija Miriam llegaba y se fundía en un abrazo con su padre. “Es increíble, abrimos el 29 de febrero y ya hemos dado un segundo premio en Navidad y otro segundo en el Niño. Nos estrenamos bien. Repartir premios es muy bonito”. La noticia le llegó por el wasap de la empresa, que empezó a echar humo a partir de las once y cuarto. “¿Pero esto qué es? No me lo creo”, fue su primera exclamación. “Ojalá herede la suerte de mi padre”, comenta entre risas, “pero no me refiero tanto a la lotería, sino a la visión de los negocios”. Uno de los empleados define los últimos días como “una auténtica locura en ventas; hasta se nos agotaron varias terminaciones”.
“No me sale ni el teléfono de mis hijos”
Chicha, sexagenaria residente en el Puerto de la Cruz y clienta habitual de la gasolinera, fue una de las agraciadas con dos décimos del segundo premio, lo que le reportará 150.000 euros. “Cada vez que voy a Los Cristianos, donde vive mi hijo, compro algún numerito aquí”, señaló, aún nerviosa, a este periódico. Nunca le había tocado un premio. Se enteró de la noticia en la misma estación donde acudió a media mañana a repostar, como suele hacer cada vez que va a al Sur. “¿Que qué voy a hacer con el dinero? No sé… ¡es que me acabo de enterar! Pues ayudaré a mis hijos, pero es que mi familia aún no sabe nada, porque no me sale ni el número de teléfono de mis hijos”, dice, riéndose, mientras enseña el móvil. “Deja que me ponga las gafas”, exclama cuando le pedimos una foto junto al propietario de la gasolinera y su hija. Nada más terminar, un cliente nos da su titular: “A este paso, los periodistas tendrán que venir cuando no toque, porque eso sí será noticia”.

Pero la suerte también repitió en San Miguel y Las Galletas. El bar Jacamar, en Guargacho, ya es un clásico. Vendió cuatro décimos del 95.379 (300.000 euros). Si no fuera por la continua y apabullante demostración de la gasolinera más popular de la TF-1, este local sería el santuario de la fortuna en el Sur. En su haber figura la concesión, hace poco más de un año, del tercer premio más importante en la historia de España: 45 millones de euros. Después vino un gordo de la Lotería Nacional, hace dos meses repartió 62.000 euros, en los primeros días de diciembre otros 4.500 euros (en ambos casos en la Primitiva) y, recientemente, parte del quinto premio en el sorteo de Navidad. “La verdad es que nos cuesta creerlo, es como si estuviéramos tocados por una varita mágica, a ver si sigue la racha”, confiesa Javier, uno de sus propietarios, obligado a abrir las puertas del local -ayer descansaba el personal- para recibir al delegado de Loterías y Apuestas del Estado.
La tercera parada de la ruta de la suerte es otra gasolinera, en la misma carretera (TF-652) que conecta Guargacho con Las Galletas, situada a la entrada de Costa del Silencio. Vendió por máquina un décimo del segundo premio de Navidad y ahora ha repetido en el Niño. En un año dos segundos premios, en un paralelismo casi calcado con la estación del Porís, algo que ha propiciado un tirón en las ventas para el sorteo de Reyes. “Seguro que ha tocado por aquí, porque nuestros clientes son de la zona. La otra vez se enteraron un par de días después”, señala Víctor Fraga, uno de los propietarios, que se enteró por un cliente: “Cuando me lo dijo pensé que estaba vacilando”. Mientras, por fuera, algún conductor, conocedor de la noticia, llega a repostar tocando la pita.
También en Los Gigantes
Los Gigantes fue otro de los puntos agraciados al vender un décimo del 95.379. El puesto receptor de la calle Flor de Pascua número 2, que regenta Alejandrina Villar, luce desde ayer, por primera vez en siete años, un cartel oficial anunciando un premio: “Hemos dado alguna cosita antes, pero nada tan importante como esto. Estamos contentísimos y lo hemos celebrado haciendo un brindis todos los hermanos”, indicó Alejandra Verde, una de las hijas de la propietaria, que confía en que esto sea el anuncio de una buena racha.




