“El Patronato de La Caldera ahora es muchísimo menos verde que antes”

El entomólogo Rafael García Becerra lamenta que se haya roto el equilibrio que existía en este órgano de gestión del Parque Nacional
El biólogo Rafael García Becerra descubiró el Saltamonte de El Remo. | DA

Rafael García Becerra tiene la mirada hecha a descubrir en la naturaleza pequeños seres vivos que para la inmensa mayoría de los mortales pasan desapercibidos. Como entomólogo, ha descubierto para la ciencia una importante cantidad de insectos, y su voz ha sido siempre clara en la defensa de la naturaleza. Atento a la realidad, su experiencia le ha llevado a desconfiar de la acción pública cuando se producen cambios que pueden afectar al patrimonio natural, como por ejemplo la próxima transferencia al Cabildo de la gestión del Parque Nacional o la llama Ley de Islas Verdes.

En principio, García Becerra señala que este proceso de transferencia de la gestión no tiene que “ser algo malo”, aunque reconoce que cuando la gestión del Parque Nacional estaba en manos del Estado podían interferir “menos intereses” que cuando lo lleva una Administración más local. En cualquier caso, señaló que el acento hay que ponerlo en el Patronato, que es realmente quien al final decide lo que se va a hacer en este espacio protegido.

En este sentido, indicó que la marcha de algunos miembros por distintos motivos ha provocado un desequilibrio en el Patronato de la Caldera de Taburiente que “ahora es muchísimo menos verde que antes”. Este cambio de “tendencia” ha propiciado que se haya roto el equilibrio. “Antes había una paridad entre quienes apostaban por lo verde y quien lo hacían por el desarrollismo. Deberían buscar pefiles que recuperen el equilibrio”, argumentó. “El Parque Nacional es para conservarlo y protegerlo del hombre. Yo he llegado a ver proyectos para hacer un hotel o una carretera en La Caldera de Taburiente, que serían un auténtico desastre”, añadió.

Una circunstancia que no es contradictoria con la posibilidad de poder sacar rendimiento de los espacios naturales. En esta línea defiende que se pueda cobrar por entrar a la Caldera de Taburiente y, en general, aplicar una ecotasa a los turistas . “Si se hace bien y se explica a los turistas en qué se va a invertir ese dinero, estoy seguro de que la gente colaboraría sin ningún tipo de reproche”.

Sobre la Ley de Islas Verdes prefiere ponerse la venda antes que la herida porque “una cosa es su espíritu y otra su aplicación”. “Es probable que acabe convirtiéndose en una locura, porque si hay interés en hacer algo, la Administración puede convertir un espacio natural que considere interesante por interés social”.

“En la Palma lo que hay que potenciar es la naturaleza. Yo he recorrido miles de sitios y lo que hay aquí no se encuentra en otros lugares. Tenemos una naturaleza que no poseen los demás. Aprovechemos eso. Pero el problema que tenemos es que no sabemos valorarlo. Lo que hay que hacer es explicarlo, para que la gente lo conozca y valore”, sentenció el biólogo, quien consideró lamentable que, por ejemplo, con la Fuente Santa “estemos peleándonos por una gota de agua” o la Cueva de Todoque, sobre la que presentaron un informe en 1990, todavía no esté en funcionamiento para ser visitada.

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