
Adele con sus cinco premios. | REUTERSPor: Karen Estévez / El Español
Si algo quedó claro es que Adele arrasó el domingo en la entrega de los premios Grammy. Se llevó los cinco premios para los que estaba nominada, incluyendo el de mejor álbum y canción. Y para ello, aceptó uno tras otro usando la cualidad británica por excelencia del autoboicot. Incluso fue capaz de romper su Grammy a mejor álbum para darle la mitad a otra diva nominada: Beyoncé. La de Tottenham se convierte así, a sus 28 años, en la primera artista que logra hacerse con la victoria en las tres categorías principales por segunda vez consecutiva.
Adele lleva rompiendo esquemas en el mundo de la música desde su descubrimiento en 2008. Lejos de grandes espectáculos, la baladista británica se presenta solitaria en el escenario, acaso acompañada de un piano, para demostrar que la música tampoco necesita de tantas parafernalias para gustar a la gente.
Su éxito, que nace con el disco 19, y se hace fuerte en 2011 con 21, vuelve a romper récords en 2015, cuando estrena el álbum 25. Entonces, en las radios solo se oía ese Hello roto con el que reventó las listas.
El año 2016 empezó igual. Con Hello convertido en el himno de cualquier corazón dolorido. No había en el horizonte nadie capaz de igualar su poder. Y es que muy pocos pueden hacer converger el éxito crítico, los premios y la devoción absoluta de la gente. Ella es uno de los fenómenos musicales del último decenio. Y así llegó 2017, el año en que se vuelve a reconocer la voz y la música de la británica, que seguirá pasando a la historia, año tras año, en un éxito que no parece agotarse jamás.




