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David Sánchez: “La lutería en Canarias es una cuestión de tradición oral; casi no hay nada escrito”

El lutier tinerfeño David Sánchez inauguró, el viernes 17 de febrero la exposición Luthería, de la tradición a la expresión en la sala de La Ranilla del Puerto de la Cruz, que se mantendrá abierta hasta el 2 de marzo


El lutier tinerfeño David Sánchez inauguró, el viernes 17 de febrero la exposición Luthería, de la tradición a la expresión en la sala de La Ranilla del Puerto de la Cruz, que se mantendrá abierta hasta el 2 de marzo. Su objetivo es llevar la artesanía a un lugar diferente, fuera de las ferias: a las galerías, y otorgarle a sus instrumentos la condición de obra de arte. El lutier se inspira en la arquitectura y en la escultura contemporánea para crear timples o guitarras con un aspecto diferente. Lleva 10 años de estudio e investigación y ha conquistado importantes premios regionales y nacionales, el último, el de Artesanía Creativa de la Fundación CajaCanarias, por la obra Timple. Deconstruyendo la historia.

-¿Qué se expone en La Ranilla del Puerto de la Cruz?
“Lo que se expone en La Ranilla es un resumen de estos 10 años de búsqueda de mi expresividad. En esta muestra se hace un recorrido desde lo más tradicional a lo más expresivo, es como una declaración, una intensión artística”.

-Son 10 años en el mundo del lutier, ¿quién fue su maestro?
“Los principios básicos los aprendí con Francisco Fariña, un artesano de La Orotava. Una parte de la exposición muestra esos primeros años de aprendizaje. Siempre tuve como objetivo hacer algo diferente, así que comencé a investigar y a buscar fuentes de inspiración, y me encontré con la arquitectura contemporánea y lutieres que me motivaron. A partir de ahí empecé a dar forma a mi estilo”.

-Es curioso que el arte que más le inspira para construir instrumentos sea la arquitectura…
“Me gusta la plasticidad que dan algunos arquitectos a sus edificios. Ellos han encontrado en la nueva forma de construir, el deconstructivismo. También me inspira la escultura, por la capacidad de transmitir con un objeto sin vida, una emoción”.

-¿Un lutier es un artesano o un artista?
“Hay una delgada línea que separa el arte de la artesanía y solo depende de cómo se asuma la profesión. En el mundo del lutier hay mucho de expresión artística. También creo que depende del ojo del espectador. Ser artesano o artista una etiqueta que debe venir del público, que es el eslabón más importante de la cadena. Si lo decide el público, es arte”.

-¿Cómo considera su obra?
“Cuando veo mi obra descubro que he alcanzado mi objetivo: no dejar a nadie indiferente. Esto es complicado de conseguir con un objeto inmóvil, que no tiene el espacio que sí tiene el arte para mostrarse. Nuestro espacio es la feria de artesanía y no las galerías o museos. Pero creo que mi obra genera una reacción en la gente; además, son objetos funcionales y eso sorprende. Pero, en general, la lutería tiene unas normas muy rígidas, y cuando te sales de ellas corres el riesgo a la crítica”.

-¿Cuáles son esas normas rígidas?
“La lutería tiene unas formas establecidas, cuando vas en contra de las normas, y cuando cambias la estructura básica de tu producto, te arriesgas a la crítica. Por eso, aquí siempre cuesta más llegar y mantenerse”.

-¿Ha llegado a crear sus propios instrumentos?
“Me inspiro en algunos instrumentos antiguos y también en otros modernos. Por otra parte, la arquitectura me motiva a experimentar formas y soluciones diferentes. Con todo eso intento hacer mi versión del instrumento”.

-¿Sobre qué instrumentos de futuro trabaja?
“Ahora mismo estoy probando con instrumentos electrónicos, sin renunciar a la parte acústica. Creo que en la electrónica está el futuro, así como en los materiales como la fibra de carbono o el nomex, que es un tipo de nailon. No obstante, aunque trabajo todo tipo de instrumentos, lo mío es una propuesta que pretende reivindicar que la lutería tiene una parte de expresión y de intensión artística, y que la artesanía puede ocupar nuevos espacios, no solo en las ferias. Yo me dedico especialmente a los instrumentos de cuerda pulsada”.

-¿Cuál es el instrumento del que más versiones ha hecho?
“El timple, sin duda alguna. Empecé con él y me comprometí en su búsqueda. Entendí que tenía que ofrecer timples que tuvieran muchas posibilidades sonoras pero que también tuvieran esa parte estética”.

-Benito Cabrera o Josele del Pino son prescriptores de su marca…
“Tengo la suerte de trabajar con estos músicos, que siempre aceptan de buen agrado todas mis aportaciones y veo con ellos mis objetivos cumplidos. Josele, por ejemplo, me acompañó a la inauguración de la exposición en La Ranilla”.

-¿Cómo es el mundo de la lutería en Canarias?
“Es un mundo cerrado y somos muy pocos. Aunque hemos visto como se ha ido sumando una nueva generación de lutieres más jóvenes que intentan hacer cosas diferentes, pero tradicionalmente somos un mundo muy anónimo y cerrado. Por otra parte, no hay cursos ni formación en Canarias para ser lutier. Por eso, estamos en pañales. El timple, por ejemplo, no tiene nada escrito sobre su lutería. El año pasado, en septiembre, publiqué el primer libro sobre la construcción del timple. Esto es una cuestión de tradición oral”.

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