
Jorge Drexler es un escritor de canciones al que no le gusta tanto el título de cantautor. En general, no le gustan las etiquetas ni los adjetivos que le lleven a sentirse encasillado. El uruguayo, ganador de un Óscar a mejor canción original, pretende crear discos que estén en el polo opuesto de cada obra anterior. Así, por ejemplo, Bailando en la cueva (2014) suena muy distinto a Amar la trama (2010). El músico estuvo en las Islas, para presentar su espectáculo Mi guitarra y vos. El domingo pasado cantó para un Teatro Guimerá lleno hasta la bandera. Se trata del concierto de su gira isleña, un paréntesis en la labor de composición. Estuvo también en Fuerteventura, Gran Canaria y Lanzarote.
-¿Cómo fue el concierto de este domingo en Tenerife?
“Esta gira por Canarias ha sido una excepción, porque estoy en un momento opuesto en mi trabajo. Estoy en un período de composición, de introspección, de expansión hacia dentro. Una gira como esta, de cuatro conciertos por las Islas, viene a hacer justo lo contrario; Mi guitarra y vos es un momento de extroversión. Fui el domingo a Santa Cruz con muchas ganas de tocar, porque hace unos meses que no lo hago. Estoy muy contento de escribir este paréntesis en Canarias, vengo encantando, como siempre”.
-¿Este nuevo disco tendrá el ritmo de Bailando en la cueva o volverá el Jorge Drexler más reflexivo de 12 segundos de oscuridad?
“No sé por qué, pero mis discos hacen un movimiento pendular. No sé si es por una cuestión personal o por costumbre, pero mis álbumes nuevos se van a las antípodas de los que le preceden. Este va a ser un disco con muy pocos elementos, centrado en la historia que se cuenta, pero eso no implica que no tenga igual componente rítmico. Todavía está por definirse, pero, por ahora, me estoy centrando en escribir canciones que me llenen”.
-Está claro que a usted le gustan las Islas Canarias. ¿Qué paisaje isleño es el que primero le viene a la mente cuando le invitan a tocar aquí?
“El primer paisaje que vi aquí fue el de La Orotava. Recuerdo bajar del aeropuerto y ver ese Valle, me impresionó mucho. Luego le tengo un gran cariño a La Palma, a la que he ido fuera de mi trabajo. Cuando pienso en Canarias, pienso en muchos lugares diferentes, pero lo primero que se me viene a la cabeza es un lugar al lado del mar y un pescado fresco hecho a las brasas. Por otro lado, he estado haciendo mucho surf en Lanzarote. Me gusta la gente, por esto de que Canarias está a mitad de camino entre España y Latinoamérica, no solo geográficamente, también sentimental y culturalmente. Tenemos la misma forma de ver la vida, tenemos la misma percepción del tiempo…”.
-En unos días se entregarán los Premios Óscar. ¿Cómo recuerda hoy su momento en la gala hace más de 10 años?
“Recuerdo mucho ese momento de hace 10 años, fue de los más importantes de mi carrera, y estoy muy orgulloso de haber subido al escenario, de haber podido mantener el tipo y haber hecho lo que hice cuando me tocó agradecer el Óscar a la mejor canción original por Al otro lado del río, de la película Diarios de motocicleta”.
-Hace unos días estuvo en Canarias Aleida Guevara, la hija pequeña del Che. Ella decía que Diarios de motocicleta era la película más rigurosa con la historia de su padre. A la hora de componer Al otro lado del río, ¿se inspiró en la figura del Che?
“A mí me dieron el guion de la película, que habla de los primeros años del Che Guevara, y al leerlo, me sentí muy identificado. Entiendo lo que es crecer en la burbuja de una familia de clase media de una ciudad del Cono Sur, y salir de ella para conocer América Latina. Lo que el Che hizo en su juventud, yo también lo hice con 19 años; recorrí Brasil hasta arriba. En el camino fui descubriendo realidades distintas de las que yo vivía”.
-Ese viaje por Latinoamérica hizo que el Che se convirtiera en una figura revolucionaria. ¿Qué cambió en Jorge Drexler el hecho de emprender un viaje similar?
“Fue el entender hasta qué punto habíamos fracasado como latinoamericanos intentando estimular una microidentidad nacional absurda. El viaje me hizo reflexionar sobre lo peligrosos que son los nacionalismos y que hay más cosas que nos unen y que ignoramos totalmente”.
-¿Se ha quedado Uruguay un poco aislada después del cambio político en algunos países de Latinoamérica, como Argentina y Brasil?
“Yo viví en dictadura durante 12 años de mi vida, me crié en una familia de izquierda, exiliada, muy politizada, así que he vivido en primera línea la apertura política de Uruguay. De hecho, durante la dictadura estuve preso durante un día por sindicalista, cuando formaba parte de la asociación de socorristas. Me metieron preso por formar parte de la organización del primer paro general que hubo en Uruguay. Lo que más me interesa de todo esto es remarcar que yo soy un amante de la democracia y del Estado de derecho. La democracia implica la alternancia de poderes, y eso conlleva saber gobernar y dejar gobernar. Los políticos deben tener un plan de tolerancia, de cumplimiento de leyes, y no cometer barbaridades, como las que ahora comete Trump. Estoy muy orgulloso de muchas cosas que pasan en Uruguay en estos momentos”.
-Ahora que Mujica da un paso atrás, ¿se mantendrá su legado?
“Para mí Mujica ha dado a Uruguay un puesto en la actualidad mundial . Tengo mucha familia allá, y cuando lo defiendo, me dicen que yo no estoy ahí, que no veo las cosas de cerca, pero creo que se han hecho cosas muy bien”.




