
El Iberostar Tenerife peleará por el título de la Basketball Champions League tras ganar al Asvel Villeurbanne, en el Santiago Martín, por 61-51. La Final Four contará con un equipo que no parece tener techo, que tampoco se cansa de hacer historia y que es capaz de ganar a cualquiera y es muy difícil de batir. Tras empatar en la ida y jugar en Murcia el pasado domingo, los aurinegros no dieron muestras de cansancio en ningún momento, aceptando el duelo físico de un Asvel al que maniató. Quizás solo Hodge, y únicamente en el primer cuarto, logró escapar a la vigilancia aurinegra, que volvió a basar su triunfo en una defensa inquebrantable. Casi como la moral de todos y cada uno de sus jugadores y miembros del cuerpo técnico.
Demasiados errores protagonizaron el inicio del encuentro. Eran fallos no forzados, no debidos a las defensas de Iberostar y Asvel, sino, posiblemente, a que la ansiedad estaba demasiado presente. Que Watkins cometiera dos faltas de manera consecutiva pudo condicionar el primer cuarto, en el que solo Walter Hodge, con 10 tantos, se presentó como amenaza francesa.
Pese a ello, el Iberostar Tenerife mostró mayor clarividencia de cara al aro rival, algo que le sirvió para cerrar la primera manga con 13-10 en el electrónico. Un parcial de 0-10 del Asvel hizo saltar las alarmas en el Santiago Martín (21-22). Hasta ese momento, el CB Canarias había sido mejor, aun sin llegar a su máximo nivel. Los de Txus Vidorreta comprobaron cómo Watkins se borraba del duelo cometiendo una tercera personal, mientras desquiciaban a Walter Hodge, que se quedaba sin anotar un solo tanto en el segundo cuarto.
Con todo, los locales lograron un 21-12 que abría las puertas a romper el encuentro, algo que no sucedió, sino más bien todo lo contrario. El Asvel conseguiría el parcial antes citado, que únicamente fue frenado por los locales justo cuando se llegaba a un intermedio que dejaba todo en el aire (30-24).
Alternativas
12 puntos fue la mayor diferencia a favor del Iberostar en todo el encuentro y llegaría en la tercera manga. Rodrigo San Miguel, el mejor jugador en el día de ayer, conseguía una canasta con adicional para el 38-26. El Asvel dio la sensación de estar fuera del partido, aturdido, falto de un referente que volviera a meterlos en el partido, pero, cuando pocos lo esperaban, iba a demostrar que también quería formar parte de la Final Four. Con sus armas, mucho físico, velocidad y una capacidad de intimidación fuera de toda duda, los verdes comenzaron a recortar diferencias.

Vidorreta paró el duelo con 41-36, pero el parcial no quedó ahí. El Asvel endosó un 3-12 a su rival para seguir echando un pulso al Iberostar. Poco importó el escaso aporte de Watkins, los errores no forzados y que los aurinegros mostraban mejor calidad. El conjunto de Lyon daría guerra hasta el último parcial, al que se llegó con 41-38.
De 12 puntos de ventaja local se pasó a un -12 visitante, por lo que todo podía suceder en un Santiago Martín que no paraba de animar a los suyos, generando un ambiente de baloncesto sensacional. ¿Duraría la frescura física del Asvel hasta el final? Era, seguramente, la gran duda a estas alturas del choque, especialmente porque los galos atesoran menos calidad que los tinerfeños, algo que trataban de minimizar con el cuerpo a cuerpo.
El problema de anotación del Asvel era evidente y el Iberostar tenía que aprovecharlo. No eran muchos los jugadores visitantes capaces de ver aro, todo lo contrario que los locales. Así, Marius Grigonis, al que le sobra talento, con dos triples logró llevar las cosas al 47-42, dando un respiro a los aurinegros. Le seguiría Tariq Kirksay, con otro lanzamiento exterior, que estiraba la diferencia (52-44) antes de que llegara un tiempo muerto visitante.
Con Watkins anulado, la amenaza llegaba de las manos de Hodge, Nelson y Lang. Los tres exteriores trataban de buscar el camino a la canasta rival, pero, a esas alturas, el Canarias logró una defensa sensacional, apoyada en el ataque de Fran Vázquez.
Además, los de Vidorreta dejaron de dar segundas oportunidades, cerrando su rebote y dejando todo en manos de Rodrigo San Miguel, que, con dos tiros libres, sentenciaba el partido para el 61-51 final.
Ahora espera la Final Four, donde, como desde el inicio de la Basketball Champions League, será uno de los grandes rivales a batir. Nivel le sobra para poder conquistar un título que, pase lo que pase, siempre quedará en la historia de la FIBA.




