La iluminación de los 14 ayuntamientos de La Palma, ya sea en zonas urbanas o rurales, así como la de instalaciones privadas o públicas en cualquier punto del territorio, tiene un exhaustivo seguimiento por parte de la Oficina Técnica para la Protección del Cielo. Los informes emitidos por este órgano, dependiente del Instituto de Astrofísica de Canarias, en un equipo que lidera el ingeniero Javier Díaz Castro, son preceptivos. Por ese motivo, en caso de ser desfavorables suponen “un incumplimiento de la Ley del Cielo”, lo que lleva a pedir correcciones, en algunos casos a las propias administraciones públicas.
Díaz Castro, que recorre los caminos rurales y los núcleos urbanos realizando este cometido, explica que “conozco cada rincón de La Palma de noche y de día”. Asegura que, en 25 años de trabajo, los mismos que tiene la Ley del Cielo que entró en vigor en el año 1992, “he constatado que el cumplimiento de la normativa en esta materia depende siempre de las personas que están al frente de las instituciones, de su nivel de consciencia y sensibilidad con este asunto que tiene enorme importancia. Hay políticos que juegan a ser ingenieros”.

Solo dos ayuntamientos palmeros, Santa Cruz de La Palma y Los Llanos de Aridane (los que tienen mayor densidad de población), cuentan con técnicos cualificados en iluminación. Pese a todo, el servicio que dirige Díaz Castro presta asesoramiento tanto a estos como a los restantes ayuntamientos siempre que lo soliciten.
En parámetros de incumplimiento de la Ley del Cielo, en La Palma se sitúa a la cabeza el municipio de Los Llanos de Aridane, el núcleo urbano más próximo al Observatorio del Roque de Los Muchachos y del que Díaz Castro dice “tenemos un problema porque hemos comprobado que en los útimos cuatro años especialmente Los Llanos de Aridane y en menor medida Santa Cruz de La Palma, ha aumentado el nivel de iluminación. En Los Llanos tienen un sistema de reducción de flujo, pero llevan cuatro años con las lámparas encendidas toda la noche, gastando el doble de lo que tiene que gastar, lo que se traduce en que no hay un mantenimiento correcto”.
La mayoría de las denuncias que tramita este departamento del IAC tienen que ver con las luminarias nocturnas de las empresas privadas, con mayor incidencia, también en este caso, en Los Llanos de Aridane. El circuito del requerimiento pasa primero por el infractor, al que se le advierte y se le otorga un plazo de tiempo para la corrección del exceso de iluminación. Las denuncias que no obtienen respuesta por parte del propietario interesado, son enviadas al correspondiente ayuntamiento, dado que, recuerda el ingeniero Díaz Castro, “han otorgado la licencia para su colocación”. En algunos casos, y por falta de respuesta de los ayuntamientos palmeros, estos documentos llegan a los despachos de la Consejería de Industria del Gobierno de Canarias, con competencias para hacer cumplir la Ley del Cielo.
La iluminación LED, que Díaz Castro describe como “azulada”, constituyen una amenaza para la salud. Esta advertencia figura entre las conclusiones del Congreso Internacional “Preserving the Skies” celebrado días atrás en La Palma. Señala sobre sobre los peligros de algunas de las luminarias LED, con exceso de emisión en el rango azul del espector para la salud y el medio ambiente. “Hacemos un llamamiento a las autoridades sanitarias y a los profesionales de la salud para que alerten de los efectos perniciosos de la contaminación lumínica y de la luz artificial de alto contenido dfe radicación ultravioleta”.




