José Luis Madariaga: “Cambié el dinero por la felicidad, y no me arrepiento”

Nació en Madrid en 1944, se crió en Buenos Aires y, finalmente, estableció su residencia en las Islas Canarias. José Luis de Madariaga dejó su profesión en la gestión de empresas cuando tenía 56 años para dedicarse a tiempo completo a lo que realmente le llenaba: la actuación. La suya fue una apuesta segura
José Luis de Madariaga. / DA

Nació en Madrid en 1944, se crió en Buenos Aires y, finalmente, estableció su residencia en las Islas Canarias. José Luis de Madariaga dejó su profesión en la gestión de empresas cuando tenía 56 años para dedicarse a tiempo completo a lo que realmente le llenaba: la actuación. La suya fue una apuesta segura. Desde entonces no ha dejado de interpretar personajes para el cine, el teatro o las series de televisión. Gracias a su trabajo incansable, Madariaga se ha convertido en este tiempo en una de las figuras más relevantes de la interpretación nacional, no solo por la cantidad de producciones profesionales en las que ha participado, sino también por su apoyo a los cineastas noveles que piden su colaboración. Suma más de 60 cortos y espera llegar a los 100 en los próximos años, los largometrajes se cuentan por decenas y casi siempre se le puede encontrar sobre el escenario de algún teatro. En medio de la preparación de su nueva obra, La ratonera, que se representará el 3 de junio en el Guimerá, recibe a DIARIO DE AVISOS.

-¿Qué le impulsó a dejar la gestión empresarial para dedicarse a la interpretación?
“La interpretación ha sido siempre la ilusión de mi vida, desde que era un niño. Mis padres me llevaban mucho al teatro en Buenos Aires, donde vivíamos. Recuerdo que al salir de una obra, cuando tenía unos cinco años, le dije a mi madre que yo quería estar ahí, en el escenario. En mi juventud interpreté algunos personajes en compañías amateurs. Así llegó 1982, cuando cambió todo. Me presenté a un casting, fue una locura, pero me cogieron. Era en Madrid y eso me obligaba a dejar mi trabajo. Lo pensé mucho y llegué a una conclusión: la vida está hecha para cumplir los sueños. No hay otra. Y cambié el dinero por la felicidad”.

-¿En algún momento se ha arrepentido de esa decisión?
“No, nunca, ni en los peores momentos, cuando no tenía trabajo. Ahora tengo 73 años y no paro, y no dejaré de actuar hasta que los productores me lo digan. Es que esta es la verdadera ilusión de mi vida, aunque me tenga que levantar temprano, aunque tenga que ponerme a estudiar. La interpretación es mi mundo”.

-Es que cuando uno se dedica a lo que le gusta, se siente de vacaciones todo el año. Eso dicen…
“Me acuerdo de que cuando me dedicaba a la gestión de empresas, me levantaba los lunes pensando, triste, que tenía que ir a trabajar. Desde que soy actor, ha dejado de pasarme”.

-Estuvo presente en los inicios de Les Luthiers. ¿Por qué no siguió con ellos?
“Era muy joven. Yo formaba parte del coro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, junto a los que ahora son componentes de Les Luthiers. Después del ensayo, nos reuníamos para jugar: inventábamos instrumentos y hacíamos canciones divertidas. La génesis de Les Luthiers fue en la fiesta de clausura de un festival de coros universitarios. Nuestra actuación fue un gran éxito y empezamos a crecer. En ese momento, el grupo no se llamaba Les Luthiers, sino I Musicisti. Con el tiempo, algunos miembros del coro lo fuimos dejando, hasta que se quedaron solo los componentes actuales. Yo, por ejemplo, dejé el grupo para ir al teatro a hacer obras de Lorca. No obstante, sigo teniendo una bonita amistad con ellos. Lo que hacen es precioso, pero sus personajes son los mismos siempre, y yo quería ser un día un cura y otro, un padre de familia”.

-O un Fidel comiéndose una hamburguesa..
“Este fue un cortometraje que rodé bajo la dirección de Eduardo Casanova, que me conoció en un capítulo de Aída y me pidió que fuera a rodar Fidel a Madrid. Obviamente, acepté. Él es muy creativo, muy loco y le tengo mucho cariño”.

-Para interpretar a esos personajes, ¿prefiere ponerse delante de un objetivo o sobre el escenario de un teatro?
“Yo tenía una idea equivocada. Antes creía que el teatro era mejor que el cine, pero he descubierto que son igual de interesantes. La técnica es diferente, pero en el fondo se trata de lo mismo: ser capaz de sentir algo y transmitirlo”.

-De representar a Lorca a subirse en una balsa en su primer largometraje…
“Mi primera película la rodé aquí, en Canarias, con Alexis Valdés. Se trata del título 90 millas, una historia de unos cubanos que pretendían llegar a Miami en una balsa”.

-Cuando pone esa película en la televisión, ¿cómo se ve?
“Me veo mal, pero es que en la última también me veo mal, y en la penúltima. Uno nunca se ve bien. Solo me he quedado contento con dos personajes en toda mi carrera: el que hice en la película de Óscar. Una pasión surrealista, porque era un personaje bonito y entrañable. Y también he disfrutado con mi papel en La hermandad”.

-En ese sentido, ¿cómo fue la experiencia dentro de la película Óscar. Una pasión surrealista?
“Yo trabajaba con Lucas Fernández (director del filme) en Mi tierra. Él me comentó que quería rodar esta película y que quería contar conmigo. Yo siempre estuve con la ilusión de volver al cine, porque solo había hecho 90 millas en aquel momento, quería ponerme de nuevo delante de la cámara. Recuerdo a ese personaje con mucho cariño, por eso, sigo esperando que Lucas vuelva a hacer cine”.

-Ha hecho grandes filmes junto a directores muy relevantes del panorama cinematográfico nacional e internacional. No obstante, nunca declina la invitación de un cineasta novel. Como actor de tanta trayectoria, ¿por qué apuesta por la gente que empieza?
“El último corto que he hecho es el número 60; 57 se han rodado en Canarias y los otros tres en la Península. Estos cortos los hace la gente joven, los que están empezando. Siempre he pensado que los que estamos en este sector debemos apoyarles siempre, en lo que podamos. La escuela de La Guancha, por ejemplo, sabe que puede contar conmigo siempre, salvo que no pueda por cuestión de tiempo. Me gusta colaborar con ellos porque están llenos de ganas y de ilusión, me entusiasman. Ojalá pueda llegar a los 100 cortos”.

-¿Cómo ve el cine que se hace en Canarias?
“El cine que se hace aquí no se debe comparar con el que se hace fuera. Aquí, como en todas partes, hay cine bueno, malo y regular. Pensar que el cine en Canarias es diferente al que se hace en Barcelona o en Madrid es un error. Yo tengo experiencias aquí y en la Península, y se trabaja en todas partes con el mismo afán de hacer cosas y con la misma ilusión. Creo que la creatividad es patrimonio de la humanidad. No me gusta comparar el cine de Canarias con nada porque demuestra cierto complejo de inferioridad. El arte no entiende de fronteras”.

-Canarias se ha convertido en un gran plató de cine, pero ¿tantas producciones han mejorado las ofertas de trabajo para los actores canarios?
“Las grandes producciones que se ruedan ahora no están favoreciendo a los actores canarios, solo a casos muy puntuales. Estamos contentos por Canarias, por la economía que se está generando, pero no tanto por el gremio. Personalmente, a mí no me benefician”.

-No obstante, esta nueva vocación de Canarias como plató seguro que ha inspirado a los cineastas locales. ¿Se ha multiplicado el número de producciones?
“Hay mucha gente que se sube al carro, y eso es bueno”.

-¿Le gustaría trabajar alguna vez con algún director en particular?
“Yo no soy personalista. A mí me apetece trabajar en proyectos ilusionantes, me da igual quién los dirija. No creo que por trabajar con Almodóvar vaya a ser mejor actor. Ahora mismo trabajo con un director de Bilbao que me ha dado la oportunidad de protagonizar un largometraje con un personaje muy bonito. Mi director favorito es el que me dé un buen papel”.

-Hizo una serie en Serbia, ¿qué tal la experiencia?
“Es la serie Montevideo, que se estuvo rodando en Serbia durante dos días. Parte de la película se rodó en La Laguna. La experiencia fue maravillosa”.

-Ahora trabaja en La ratonera. ¿Cuándo estrena?
“Estrenamos el día 29 en Fuerteventura. Luego vamos a Las Palmas, del 4 al 7 y del 11 al 14 de mayo. En Tenerife, el 3 y 4 de junio en el Guimerá”.

-¿Algún proyecto más entre manos?
“Ahora mismo estudio el guion de una obra de teatro que se estrenará en Madrid y me han llamado para hacer una película con la que me siento muy identificado: un argentino que vuelve a España”.

-¿Echa de menos Argentina?
“Voy muy seguido a Argentina porque mi hermana sigue allí. Lo que siempre me maravilla es cómo se siguen llenando, pase lo que pase, los teatros en Buenos Aires. Es como en mi infancia y eso me enamora”.

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