tribunales

Más de tres años de cárcel por quedarse dinero para niños enfermos

La sentencia de la Audiencia provincial condena a los miembros del grupo Skándalo Marcos Antonio R. F. (tres años y ocho meses de prisión), como máximo responsable, y Kevin B. H. (un año y ocho meses) por actos calificados como “sumamente reprobables”

De los tres acusados, dos recibieron penas de cárcel y el tercero fue absuelto. SERGIO MÉNDEZ

Hechos “sumamente reprobables”. Así califica la sentencia dictada por la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife los hechos acaecidos en noviembre de 2012 a resultas de los cuales han sido condenados con penas de cárcel dos de los integrantes del llamado grupo Skándalo. El motivo es que el citado tribunal considera probado que estos dos varones, Marcos Antonio R. F. y Kevin B. H. se quedaron con la recaudación de una gala anunciada como benéfica y cuya promoción contó con cuatro niños que padecen enfermedades de las denominadas raras que, finalmente y ni siquiera en los cuatro casos, apenas recibieron cantidades ínfimas: 65 euros uno y 60 otro. En cuanto a los dos pequeños restantes, nada de nada por una iniciativa coronada por el éxito, al agotarse las entradas puestas a la venta por precios que oscilaban entre los 18 y 20 euros. Ni el establecimiento que acogió la falsa gala benéfica ni la empresa que se encargó del sonido recibieron tampoco lo estipulado con los organizadores.

Como ya contó este periódico en su día, las acusaciones efectuadas contra un tercer integrante del grupo se retiraron antes de dictarse el visto para una sentencia que, recordemos, aún no es firme, ya que cabe recurso contra la misma.

A pesar de que las acusaciones pedían hasta seis años de privación de libertad para Marcos Antonio, la pena que finalmente le ha correspondido al ser considerado probado que era autor de un delito continuado de estafa se eleva a tres años y ocho meses de prisión, mientras que a Kevin le correspondieron un año y ocho meses de cárcel.

Con especial crudeza se expresó el tribunal al incluir en la sentencia que “ha quedado acreditado que los acusados organizaron falazmente una cena baile benéfica en favor de varios niños con enfermedades, con la finalidad de donar la recaudación a sus padres para sufragar los gastos inherentes al tratamiento que precisaban, y sin embargo se quedaron con la total recaudación. Tal actuación, que es sumamente reprochable desde el punto de vista social, conlleva sin duda un plus de reprochabilidad, pues atenta contra las bases mismas de la solidaridad, priva a los beneficiarios-perjudicados de los fondos que precisaban para atender los gastos de tales enfermedades y al ser descubiertos los acusados, y exponerse al escarnio, generan una inmensa desconfianza hacia eventos similares que han venido a paliar los menguados recursos públicos destinados por tales menesteres por los servicios sociosanitarios, llegando a afirmar la primera de las testigos que, precisamente en esa época de crisis, el Servicio Canario de la Salud había suprimido las ayudas para trasladar a su hija A., de 12 años, con parálisis cerebral, a seguir el tratamiento necesitado a la Península (dejaron de cubrir tal contingencia), y gracias a eventos como este se podía hacer frente a los innumerables gastos. A raíz de dicho escándalo, ya no se ha celebrado ninguna gala benéfica, pues nadie confía en la bondad de tales actos, los artistas no se prestan (así lo manifestaron los dos que comparecieron al plenario) y los padres de los niños actúan con muchas reticencias”.

En cuanto a la vertiente económica de la condena, ambos condenados recibieron sendas multas. La de Marcos Antonio es de diez meses con cuota de 5 euros, mientras que la de Kevin quedó en ocho meses con cuota de 4 euros. Respecto al dinero que la sentencia considera que se estafó tanto a los niños enfermos como al resto de afectados, el juzgador calcula que los ingresos obtenidos por la falsa gala benéfica se elevan a un total de 6.500 euros, que deberán abonar los dos condenados si esta sentencia adquiere firmeza.

Tal cantidad se repartirá de la siguiente manera: 1.243,20 euros serán para el propietario del restaurante, por cuanto era la cifra acordada que nunca llegó a recibir. También el de la empresa de sonido obtendrá los 300 euros que acordó pero tampoco cobró. El dinero restante se repartirá a partes iguales entre las familias de los cuatro niños cuya imagen (y prestigio social dada la simpatía que despierta su lucha y la de los suyos contra la adversidad) se usó para un fin que se anunció loable y, al día de hoy, produce algo más que el simple rechazo.

Macu, madre de Ainara: “Cuando comprendí que nos habían estafado, sentí impotencia y rabia”

Se llama Macu Cabrera y es una madre tinerfeña cuyo tesón resulta admirable al comprobar el esfuerzo con que atiende a su hija Ainara, aquejada de una parálisis cerebral que le obliga a viajar habitualmente a Navarra para que sea atendida en un hospital de su capital, Pamplona.

“Sentí impotencia y rabia cuando comprendí que no recibiríamos el dinero, que era una estafa”, responde Macu al ser preguntada sobre aquellos días en que, ya celebrado el acto, no llegaba el momento en que les dieran la parte de una recaudación obtenida gracias a la promoción que facilita este tipo de casos entre los más pequeños. Conocida ayer la sentencia, Macu afirma que se alegra “de que se haga justicia; cuando nos ofrecieron llegar a un acuerdo con penas de dos años de cárcel, me negué porque son cinco años de lucha añadidos a lo que supone el tratamiento de mi hija”. En su despedida, Macu lo deja claro: “Podían hasta ser absueltos, pero era cuestión de principios negarse a un pacto”.