
El escenario de la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife Adán Martín acogió el pasado domingo y ayer una auténtica fiesta de Fin de Año, el punto de partida de Lo bello de vivir, epílogo del proyecto cultural y educativo Musical.IES, que este año protagonizaron unos 150 estudiantes de 18 institutos de la Isla, de 3º de la ESO a 2º de Bachiller.
2016 se despedía en el guion y en un vídeo que se proyectó al inicio del espectáculo. En él, se hizo un resumen en imágenes de las fatalidades del año que despedían: la muerte de grandes ídolos, la guerra en Siria, los casos de violencia de género, las víctimas del bullying. Desde ese momento, los actores deciden dar marcha atrás en el tiempo para cambiar la realidad y ver la vida desde otro punto, dando sentido al término resiliencia, la capacidad del ser humano para superar circunstancias traumáticas. “El elenco que este año compone el proyecto Musical. IES ha decidido cambiar todo lo que parecía horrible en esta sociedad, dando a la realidad una visión más positiva y esperanzadora”, señala Roxana Schmunk, directora artística del espectáculo, con la supervisión del Auditorio.
La función del domingo pasado estaba destinada a un público familiar, y colgó el cartel de todas las entradas vendidas. Familiares, amigos y público en general llenaron las butacas de la sala del Auditorio. Mientras que ayer, se representaron dos funciones a otros institutos. Los aplausos, las risas y la implicación de los asistentes también marcaron el ritmo del espectáculo.

Con esta nueva edición, Musical.IES lleva ya seis años reuniendo a jóvenes de institutos de diferentes municipios de Tenerife para trabajar en la construcción de un musical. “Este año, más del 90% de los artistas son nuevos. Todos pasaron por un proceso de formación y convivencia”, relata Schmunk a DIARIO DE AVISOS. El proyecto nace con la intención de llenar un hueco en la educación, ya que propone un novedoso sistema basado en el work in progress, utilizando las diferentes disciplinas artísticas como herramienta para la construcción personal y la educación de la inteligencia emocional. “Los chicos tienen todo un año para aprender las cuestiones básicas para el montaje de un musical”, agregó la directora.
Esperanza, optimismo, amor o lucha son solo algunos de los términos que se utilizan en el transcurso de la obra. La dedicación, coordinación y afinación de los cantantes y actores demostraron que existe un duro trabajo detrás, “sobre todo a nivel emocional”. “Estos jóvenes artistas son trabajadores. Mirándolos a ellos no se puede hablar de una generación ni ni. Esta es una generación curiosa, interesada, con inquietudes, gente que se implica, que se esfuerza para hacer de una idea, una obra de arte”, concluye Roxana Schmunk. A través de proyectos creativos, de investigación y de exposición como Musical.IES no sólo se descubren algunas cualidades artísticas innatas de los participantes, sino que se potencia el trabajo en equipo, la autoestima y el sentido de la responsabilidad.
Según Schmunk, “las palabras tienen el poder de transformar las situaciones”. Explicaba que el musical reivindica el valor de la resiliencia y el poder de actuar ante las dificultades. “El dolor es temporal; el daño es pasajero. Merece la pena detenerse, respirar hondo, tomar impulso y seguir adelante. Es por eso que hemos elegido las palabras más bonitas de nuestro idioma para nombrar a cada personaje que aparecen durante el espectáculo, porque si algo permanece en la memoria es lo que decimos”, apostilla.
Los centros que participaron en esta ocasión fueron IES Alcalde Bernabé, IES Cabrera Pinto, IES Chapatal, IES Ichasagua, IES La Laboral, IES La Matanza, IES La Orotava, IES La Victoria, IES Los Cristianos, IES María Pérez Trujillo, IES Óscar Domínguez, IES Rafael Arozarena, IES San Benito, IES San Nicolás, IES Santa Úrsula, IES Teobaldo Power, IES Viera y Clavijo, e IES Virgen de la Candelaria. Un éxito de mentes abiertas, todo un himno a la creatividad emociónal.




