
Cuando Isabel contestó al teléfono el pasado martes, no podía creer que al otro lado estuviera el presidente del Gobierno de Canarias comunicándole que Niños Especiales de La Palma, la asociación cuyas familias han trabajado de forma incansable desde 1996, fuera a recibir la Medalla de Oro de Canarias.
El trabajo permanente y desinteresado de personas tan importantes para el colectivo de personas con discapacidad como Luis Martín Vicente de Paz, hoy presidente de ADER La Palma, Mari Carmen Muñoz o Isabel María Martín, todos ellos padres y madres de niños y jóvenes con discapacidad, es la esencia de este reconocimiento que llega de manos del Gobierno de Canarias tras la propuesta del presidente del ejecutivo autonómico, Fernando Clavijo, al Consejo de Gobierno de la pasada semana. El acuerdo se adoptó como reconocimiento a su trayectoria en los servicios de ayuda a personas con enfermedades neurológicas.
El germen de aquel grupo de familias en el año 1996, entre las que se encontraban madres y padres anónimos y otros conocidos por su posterior entrada en la política como Jovita Monterrey, hoy consejera de Asuntos Sociales en el Cabildo insular de La Palma, permitió la construcción del único centro con piscina terapéutica de la Isla, una instalación con un coste de algo más de un millón de euros en unos terrenos adquiridos años antes en Las Manchas con el dinero recaudado en cientos de mercadillos, cenas benéficas y venta de rifas y lotería.
La Asociación Niños Especiales de La Palma, NEP, surgió para dar respuesta a las necesidades de un colectivo de niños y niñas con discapacidad y sus familias, que cansadas de los limitados recursos especializados para mejorar la situación física y psíquica de sus hijos, decidieron sumar esfuerzos para construir en La Palma una red de ayuda que actualmente presta atención a 200 personas.
Ancianos, bebés a los que se presta estimulación, o terapias y servicio de psicopedagógica y logopedia a otros muchos niños y jóvenes con problemas en el lenguaje, conductuales o físicos, reciben atención gracias al trabajo de Niños Especiales de La Palma, y en el marco de convenios que han firmado con entidades como el Cabildo, entidades bancarias y varios ayuntamientos.

La entidad sigue trabajando con el interés primigenio: la necesidad imperiosa de mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad y de las propias familias, muchas de las cuales han aprendido dentro de NEP a normalizar la situación, buscar recursos, afrontar momentos críticos en la evolución de las neuropatologías de sus hijos y a encontrar la valentía y las fuerzas para integrarse normalmente en la sociedad palmera. El colectivo de familias fue creciendo poco a poco, y con el la necesidad de contar con un lugar adecuado para atender todas las necesidades que se manifestaban. La apuesta fue la creación de un centro propio que además se convirtiera en la sede social, y donde se pudieran realizar una amplia cartera de servicios, destacando la atención terapéutica (rehabilitación física -en zona seca y acuática-, psicopedagógica, psicológica, logopédica…).
El centro, que abrió sus puertas tras un largo camino y 10 años de obras en 2010, cuenta con un servicio de información, orientación y apoyo en materia de discapacidad que ha dado cobertura a más de un centenar de familias. La Asociación Niños Especiales de La Palma recogerá su medalla en el acto institucional del Día de Canarias, que tendrá lugar el próximo 30 de mayo en el teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria con “enorme satisfacción”. Ya en el año 2011, la asociación fue galardonada con el premio insular Obispo Bernardo Álvarez, instaurado por el Cabildo para reconocer la importante labor social que cumplen entidades sin ánimo de lucro. Este premio, se sumó en esa fecha a otros reconocimientos que en el ámbito regional e insular había obtenido la asociación por su trabajo en materia social, una labor dirigida al colectivo de familias con hijos discapacitados de todo el territorio insular gracias al que se han atendido carencias básicas a través de acciones terapéuticas y sociales.
Hay fechas especialmente significativas en la existencia de Niños Especiales de La Palma; pero de todas cuantas podrían señalarse, la más importante – dado que dio salida a las alternativas para mejorar la situación física y sensorial de los niños – es el verano de 1999. Fue ese año y durante esas vacaciones cuando inició su trabajo en La Palma el experto en natación adaptada Joan Farrán Barrabé, un hombre con enormes conocimientos en el tratamiento de la discapacidad, con una experiencia de más de 40 años, y con una visión integral y reveladora de los beneficios a corto, medio y largo plazo del trabajo continuado en el marco de un proceso en que la formación de las familias y su intervención directa resulta fundamental.





