
Nacido en el barrio madrileño de Las Ventas en 1961, Carlos Goñi empieza su carrera como compositor y guitarrista con tan solo 18 años. Revólver es su sello de identidad, además de su seudónimo a la hora de publicar sus álbumes. En enero de 1989, el artista ficha por la multinacional Warner Music Spain. “Hace 14 años tenía que haber abandonado la compañía”, sentencia, en esta entrevista a DIARIO DE AVISOS, con su nuevo álbum, Capitol, debajo del brazo, su primer trabajo de producción propia. Lo presentará mañana en el Teatro Leal de La Laguna, a las 20.00 horas.
-Capitol es un disco realmente nuevo, lo presentó el pasado febrero. En estos pocos meses, ¿ha funcionado ese Revólver más acústico?
“El disco se ha vendido muy bien a pesar de que lleva solo un par de meses en el mercado. Para mi sorpresa, está llegando más lejos de lo que pude imaginar, sobre todo, porque este trabajo se realizó sin el respaldo de Warner. Decidí salir de esa compañía, y ahora creo que tenía que haberlo hecho antes. Me arrepiento de no haberme ido hace 14 años. Después de 27 años con ellos, con un buen contrato, decidí que no lo firmaba y que me largaba”.
-Todo un golpe sobre la mesa…
“Ahora trabajo con mi propia productora. Con ellos nunca tuve presiones para hacer una cosa o la otra. Siempre pude decidir. Lo mío era por una cuestión de agilidad, de poder decidir cosas más rápido”.
-¿Cómo ve la industria de la música en la actualidad?
“Se fue al traste el día en el que permitió que el consumidor fuera al supermercado para comprar mayonesa, papel higiénico, el último disco de quien sea y un bote de lentejas. Se le quitó todo el glamour que envuelve el hecho de irse a comprar un disco”.
-Esas ventas en grandes superficies han hecho mucho daño a las tiendas de discos. ¿Prefiere que su música esté en pequeñas tiendas?
“Yo compraba mucha música por Amazon, ahora uso Spotify y creo que fui de los primeros en suscribirme a iTunes. Cuando era un crío me pasaba los fines de semana escuchando música en las tiendas de mis amigos para, al final, elegir solo un álbum. Tenía que elegir entre comprarme un disco o salir. Casi nunca salía”.
-¿Qué trae esta vez a Tenerife?
“Lo que siempre llevo a Canarias: lo mejor. No sé hacer otra cosa. Para mí siempre es un honor poder ir a tocar a las Islas, es el único lugar en toda España donde podría quedarme a vivir. Lo tengo clarísimo”.
-Revólver es de esos grupos que nunca pasan de moda en las listas de reproducción…
“No obstante, a mí nunca me interesaron las modas. Me gustan los vaqueros y las Ray-Ban porque siempre se llevan. Con la música me pasa lo mismo. Al final se te queda solo la que trasciende de modas. Es el público el que decide si te vas a convertir en un clásico o no. Ellos eligen si vas a formar parte de la banda sonora de sus vidas”.
-En ese sentido, ¿considera que Revólver es un clásico?
“La música que yo hago es muy clásica. En realidad, yo no invento nada nuevo. Solo hay un disco en toda mi carrera que es innovador: Argán (2011). Porque es distinto a cualquier cosa que se hubiera hecho antes. No obstante, puede que Capitol, mi nuevo álbum, sea el mejor trabajo de toda mi carrera. Es una buena colección de canciones. Yo escucho mis composiciones y creo que el paso del tiempo no les ha hecho demasiado daño”.
-¿Por qué Capitol?
“El nombre viene de un hotel que hay en Gran Vía, en Madrid. Es un sitio que me fascina. Allí me han pasado muchas cosas y he escrito muchas canciones entre sus paredes. La vista de la capital es privilegiada. Me encanta ver el mundo desde ese hotel. Es un trabajo muy acústico, introspectivo”.
-Muchos dicen que la tecnología ha democratizado la cultura. ¿Somos ahora más democráticos con la música?
“La tecnología lo que ha hecho es dar la posibilidad de editar millones de discos que, a lo mejor, nunca hubieran visto la luz. No me gusta que se use la palabra democracia para decir que cualquiera puede hacer lo que quiera en el arte”.




