El Centro del Mundo Rural: Una ruina millonaria

Más de 6 millones de euros invertidos en un espacio a medio acabar, que ahora es pasto del deterioro y el vandalismo por su abandono

Por encima de La Laguna de Barlovento, a través de una pista en malas condiciones, se accede a un conjunto de edificaciones tradicionales canarias, realizadas con materiales de primera calidad. Algunas están prácticamente terminadas, a falta, al menos aparentemente, de los últimos remates. Otras, en cambio, están a medio hacer. Todo este conjunto, que hoy presenta un aspecto fantasmal, forma lo que un día se proyectó como el Centro de Interpretación del Mundo Rural, que después de casi una década de abandono, está en pleno deterioro, sin que todavía se haya definido ni tan siquiera cuál será su futuro, y presa del vandalismo.

De hecho, la semana pasada se produjo el robo del cobre del cableado que estaba instalado en las casas. Para la creación de este espacio, el Cabildo ha invertido más de seis millones de euros, aprovechando para su ejecución talleres de empleo. Una inversión que sin que nadie haya sabido dar hasta ahora una explicación coherente se abandonó y ha quedado, al menos hasta el momento, como un monumento a la desidia.

Las condiciones climáticas que se dan en esta zona, en la que se registra una gran humedad a lo largo de todo el año, han propiciado que los materiales de construcción se estén deteriorando de forma acelerada con el paso del tiempo, al igual que por la falta de mantenimiento. Ademas se han registrado destrozos en los inmuebles, algunos robos y la ocupación improvisada de estas casas, donde es frecuente encontrar restos de comida y bebidas, así como la utilización de la chimenea que está en una de las casas por parte de huéspedes ocasionales.

La realidad es que este espacio, que estaba previsto que fuera un escenario en el que mostrar a los turistas la historia de las tradiciones agrícolas y ganaderas de La Palma, estructurado en distintas zonas museísticas destinadas a mostrar la cultura del vino, la miel o el queso, ha sido objeto de infinidad de debates, llegándose incluso a crear una comisión para estudiar su futuro. Todo ello para acabar en el mismo lugar de partida, es decir, un punto muerto que no tiene visos de que pueda arrancar, al menos a corto o medio plazo.

Ni siquiera se ha incluido alguna partida dentro de los proyectos que se van a realizar en las primeras anualidades que están a cargo del Fondo de Desarrollo de Canarias (Fdcan), lo que hace pensar que el Cabildo no tiene previsto encontrar una salida a esta situación al menos en las próximas anualidades.

CAMBIO DE ORIENTACIÓN
La imposibilidad de acometer la globalidad de la financiación por parte de las administraciones públicas, que se llegó a cifrar en 12 millones de euros, ha llevado a reorientar el proyecto inicial, con la finalidad de que pudiera participar capital privado. Este es el último giro que se dio al proyecto, pero sobre el que tampoco se han dado más pasos

En esta línea se encuentra el estudio realizado por el arquitecto Justo Fernández para reconvertir este espacio en una zona residencial de alta categoría, bajo el concepto de turismo de lujo en la naturaleza. Para ello han proyectado la construcción de cabañas como zona de alojamiento para los turistas, mientras que las edificaciones construidas estarían destinadas a los servicios comunes (restaurantes, spa, etc).

Este residencial estaría articulado con el Centro de Tecnificación Deportiva, que está planificado en las inmediaciones de este espacio, en concreto, en la zona de Las Llanadas. Además se encuentra cercano a otros lugares de interés como el Parque Recreativo de La Laguna y el Hotel La Palma Romántica. Un conjunto que podría dinamizar la economía de un municipio que tradicionalmente ha estado ligado a la agricultura.

El alcalde, Jacob Qadri, se muestra ya algo cansado ante la falta de soluciones para reactivar este espacio y reclama que “se tome de una vez en serio” y se adopte una decisión “que defina lo que se va a hacer con esto”. Si no es así, no descarta solicitar que los terrenos se devuelvan a los vecinos de Barlovento. Y es que el suelo donde se pretendió edificar el Centro del Mundo Rural fue cedido por los vecinos de la localidad norteña, dado que estos 500.000 metros cuadrados que abarca este espacio son terrenos del procomún.

 

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