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Coalición Canaria y el PP han gobernado juntos cuatro veces

Manuel Hermoso, Román Rodríguez, Adán Martín y Paulino Rivero se apoyaron en los populares para ejercer la presidencia autonómica
Paulino Rivero, Mariano Rajoy y José Manuel Soria, en la firma del pacto entre el PP y CC de 2007. / DA
Paulino Rivero, Mariano Rajoy y José Manuel Soria, en la firma del pacto entre el PP y CC de 2007. / DA

En julio harán diez años desde que Paulino Rivero, José Manuel Soria y Mariano Rajoy juntaron las manos para gestualizar el pacto en Canarias entre CC y el PP.  Estos mismos partidos se han emplazado para la primera quincena de ese mes a fin de cerrar un acuerdo de estabilidad que supondría, como una de las variantes, la incorporación de los populares al Gobierno de Fernando Clavijo, que en diciembre de 2016 echó al PSOE.  Sería la quinta ocasión en la historia de la Comunidad Autónoma; además de la entente de legislatura tras las elecciones del 28 de mayo de 1995, con Manuel Hermoso (CC) de presidente.

Manuel Hermoso. / DA
Manuel Hermoso. / DA

El 3 de marzo de 1996, José María Aznar se impuso a Felipe González (PSOE) en las urnas y el PP negoció con CC sus cuatro votos para la investidura a cambio de un catálogo de concesiones: reforma del Estatuto, un estatus permanente para el Archipiélago en la Unión Europea y la revisión del REF, entre otras, con una renovación ligada a los sucesivos Presupuestos Generales del Estado. Eso propició la incorporación del PP al Gobierno de Hermoso. En 1999, CC contabilizó 24 escaños por 15 del PP. Esa diferencia no alteró sensiblemente el reparto de las consejerías. El PP repitió en Industria y Comercio, Política Territorial y Agricultura. El departamento de Presidencia transitó a CC, que también asumió Empleo, Sanidad, Educación, Turismo y Obras Públicas. Los nacionalistas se quedaron con la presidencia (Román Rodríguez) y la vicepresidencia (Adán Martín). José Miguel Bravo de Laguna volvió a ocupar la presidencia del Parlamento. Las tensiones enquistadas invirtieron la tendencia de la etapa anterior: del Gobierno al apoyo externo. En 2001, Juan Carlos Alemán fue valiente: tomó por la palabra a Román Rodríguez y le montó una moción de censura, que, como la de Pablo Iglesias, fracasó. Inspiración de la parodia de Podemos, la iniciativa socialista pretendía “acabar con los escándalos, las irregularidades y el reparto de consejerías como botines de guerra entre facciones de una coalición de intereses que se ha adueñado de la vida pública”. El secretario general del PSOE canario acusó a Rodríguez de hacer el “ridículo”, de comportarse como “un soberbio, altanero e incapaz de liderar, sin grupo que lo respalde, sin discurso y sin ideas”.  Diríase que Iglesias se empolló el Diario de Sesiones para zurrar a Rajoy y a Pedro Quevedo. Rodríguez afeó a Alemán que utilizara “la estrategia perversa del rencor, la venganza y la desesperanza”.

Román Rodríguez. / DA
Román Rodríguez. / DA

El PP recogió los despachos cuando Bravo de Laguna entregó el mando a José Manuel Soria, que en 2003 dio cuerda a Adán Martín. La coexistencia no duró mucho. En mayo de 2005 decretó el cese de Luis Soria (Industria), Águeda Montelongo (Empleo y Asuntos Sociales) y Australia Navarro (Presidencia y Justicia). La ruptura fue consecuencia del “deterioro de la confianza política” de los socios por “una serie acontecimientos” acaecidos en una semana. En una reunión previa, Martín y Soria expusieron “de forma clara, tranquila y detallada” sus condiciones para continuar compartiendo responsabilidades, “que no resultaron coincidentes ni eran conciliables”. El jefe del Ejecutivo   soportó una “constante, repetitiva y machacona crítica” del PP al Gobierno central, de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), “incluso cuando atendía las demandas de Canarias”.  Había “demasiadas aspiraciones” en las relaciones como para permitir que fueran “dinamitadas”. Ese interés estaba “por encima” de la “comodidad” o del “sentimiento de aprecio personal, humano y político”. Las “descalificaciones y prejuicios” afectaron “colateralmente” al presidente y a varios consejeros “con la insistente apelación de que somos engañados de forma permanente por el Gobierno de España”.

Adán Martín. / DA
Adán Martín. / DA

En 2017, borrón y cuenta nueva. Mientras Zapatero debatía en el hemiciclo con el grupo Mixto durante el debate sobre el estado de la nación, Rajoy, Rivero y Soria estampaban un compromiso de gobernación. El 27M, CC (19) y el PP (15) sumaron 34 escaños frente a los 26 del PSOE, de Juan Fernando López Aguilar. El ex ministro de Justicia se negó a otorgar siquiera los cien días de cortesía. “Lleva 5.000 de aburrimiento, quince años de clientelismo y enchufismo”, denunció. A los nueve meses renunció a su acta.

Soria siguió el camino contrario a López Aguilar:  lo nombraron ministro con posterioridad a su paso por la Cámara. El respaldo de CC a los Presupuestos de Zapatero sin que las Islas lograran “nada bueno” sirvió de excusa al PP para abandonar el banco azul en 2010, con los comicios a la vuelta de la esquina. Controlaba la Vicepresidencia, Economía, Sanidad, Turismo y Agricultura. “Tanto las políticas de empleo como las bonificaciones a la Seguridad Social ya están funcionando en Canarias desde la época en que Mariano Rajoy era ministro de Administraciones Públicas, en 1997”, argumentó Soria. En 2011 probó de la medicina que le hicieron tragar a López Aguilar: el PP ganó ampliamente en sufragios, aunque empatado con CC en asientos (21), y Rivero escogió a José Miguel Pérez (PSOE).

Si Alianza Popular es un antepasado del PP, cabría mencionar dos participaciones más. En 1987, el centrista Fernando Fernández accedió al cargo a través de un cuatripartito: CDS, AIC [embrión de CC], AP y AHI. En el 88, Lorenzo Olarte reeditó la fórmula al sustituir a su dimisionario compañero.

En el presente, las instrucciones de montaje están sobre la mesa de diálogo. ¿De Ikea?

 

El precedente de Fernando Fernández (CDS), que pactó con AP y AIC

Fernando Fernández. / DAFernando Fernández Martín ingresó en el Partido Popular en diciembre de 1990, menos de dos años después de la refundación de Alianza Popular, que adoptó la denominación actual, y casi el mismo tiempo desde que dejó la presidencia del Gobierno de Canarias (CDS, AIC, AP y AHI) tras perder una cuestión de confianza.

 

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