
Elisabet Benavent (Gandía, 1984) autoeditó en 2013 su primera novela, En los zapatos de Valeria. Amazon le sirvió entonces como escaparate de su mundo literario y las redes sociales ayudaron a la difusión de su obra. Cuatro años más tarde, la escritora suma un total de ocho novelas que todos etiquetan como “literatura para mujeres”, aunque ella huye de ese calificativo. En la clausura de la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife, el pasado martes, acudió para encontrarse con sus seguidores, que hicieron una cola infinita para conseguir su rúbrica y una foto. La autora estuvo cinco horas firmando libros sin parar. Era la muestra de su enorme éxito.
-¿El público tinerfeño es especialmente sensible con su obra o en todas partes es igual?
“Tenerife es una sorpresa. Vine en 2016, y aunque entonces fue muy bien, no me espera tanto éxito en esta edición. Estamos teniendo mucha suerte en esta gira, que ha recibido una muy buena acogida por la gente”.
-¿Se llegó a imaginar alguna vez una cola con tantos fans esperando a conseguir su autógrafo?
“Nunca, ni en mis mejores sueños. Yo empecé a tientas, sin saber muy bien lo que esperaba. Me daba mucho miedo imaginar esto y no conseguir nada. Cuando me lancé a autopublicar, cualquier cosa que viniera, sería bien recibida. Hace mucho tiempo que esto superó mis expectativas”.
-¿Cómo empezó este sueño?
“Siempre he escrito para mí, pero los proyectos comenzaron a crecer dentro del ordenador y llegó un momento en el que me apetecía que me leyeran, pero tenía miedo. Unos amigos me motivaron y me buscaron la información para autopublicar en Amazon, y me lancé. Cuatro meses después , firmaba el contrato con mi actual editorial, Suma de letras”.
-En ese sentido, ¿cuándo nace su alter ego digital Beta Coqueta?
“Yo tenía un blog que daba cabida a todas las cosas que me pasaban, que iba encontrando en mi día a día. Beta Coqueta era mi alter ego en redes sociales. Ahora, además del blog, también tenemos contenido de las novelas”.
-Con ejemplos de éxito como el suyo mucha gente se anima a autopublicar. ¿Se puede hablar de una burbuja de autoedición?
“La autoedición es un escaparate, una nueva plataforma que, gracias a las nuevas tecnologías, tenemos a mano y que ofrecen una oportunidad nueva a los autores. No creo que se trate de una burbuja, como sí de una plataforma que estamos descubriendo ahora para exponer manuscritos. El mundo editorial, como todo, es complejo. Para llegar a él, uno tiene que tener un poco de suerte, arrastrar seguidores, escribir sobre determinados géneros”.
-¿Cuáles son las claves para destacar dentro de ese mar de manuscritos autoeditados?
“No sabría decirlo, creo que el factor suerte tampoco hay que dejarlo de lado. Las redes sociales son una ayuda en cuanto a la gestión de tu propio plan de comunicación. Son herramientas accesibles, gratuitas y están al alcance”.
-¿Hasta qué punto son importantes las redes sociales en su carrera?
“Las redes sociales te permiten crear una comunidad y, además, te perminten dar forma a una experiencia 360 alrededor de tu obra. Por ejemplo, en Pinterest puedes colgar las imágenes que inspiraron los escenarios de la novela, o en Spotify puedes colgar la banda sonora de esa novela”.
-Muchas entrevistas y reportajes la etiquetan como “escritora de literatura femenina”. ¿Se ha llegado a sentir encasillada?
“Hay cierta necesidad de etiquetar para ordenar, por eso nacen los géneros. Creo que las etiquetas delimitan más y ayudan menos. Simplemente, no creo en la literatura para mujeres, creo en los libros. No creo en dividir los géneros según los géneros femenino o masculino”.
-Eva, Silvia, Martina… ¿Se siente identificada con sus personajes?
“Todas ellas soy yo y, a la vez, no soy ninguna en concreto. Es una mezcla. Mis amigas también se encuentran en mis libros, ellas son mis musas. Quiero que las chicas que me lean, que son el 90% de mis seguidoras, también se sientan reflejadas”.
-¿En qué trabaja actualmente?
“Ahora estoy en un punto de construcción y no puedo adelantar mucho. Me gustaría que fuera una novela coral en la que volver a la génesis de mi literatura, con una obra divertida. Quiero volver a la carcajada”.




