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La Villa de Arriba regresa a mediados del siglo XX

El colectivo La Escalera califica de “éxito rotundo” el proyecto ‘Entre molinos’, que recrea las costumbres de los años 40 y 50 en la calle Doctor Domingo González


Foto FRAN PALLERO

Sorpresa, algunas lágrimas, mucha interacción con los actores y sobre todo, un sinfín de recuerdos. La Villa de Arriba volvió ayer a ser protagonista de la vida cotidiana de La Orotava con Entre molinos, un proyecto del colectivo cultural La Escalera mediante el cual se recreó la actividad cultural, comercial y social en torno a los cuatro molinos que había en la zona.

 

La iniciativa resultó un éxito y según algunos vecinos, superó con creces la primera edición de 2013. Desde primeras horas de la mañana miles de personas se acercaron a la calle Doctor Domingo González donde pudieron conocer y revivir algunas costumbres de los años 40 y 50 del pasado siglo.

En una gran puesta en escena en la que participaron unas 250 personas se recreó el trabajo de las lavanderas y los carpinteros; la preparación del ajuar de una novia; la escuela de doña Cecilia; una luchada canaria; el enrame de sillas; varias ventas y la entrega de llaves de las viviendas sociales de la calle San José. Esta última con la presencia de un alcalde ficticio pero con protagonistas reales de la época que ayer volvieron a emocionarse cuando anunciaron su nombre como propietarios.
Fue un acto entrañable para los vecinos y de los que más convocatoria tuvo. Una de las mujeres allí presentes recordó emocionada cuando su madre recogió las llaves donde ahora vive su hermana porque su padre estaba en Venezuela.

 

El portavoz de La Escalera José Antonio García confirmó el “éxito rotundo” de ‘Entre molinos’ con la visita de más de 20.000 personas que quisieron participar de un proyecto cuyo fin es reivindicar el patrimonio cultural y etnográfico de la Villa.

 

“El público se ha implicado más de lo pensado y eso es un orgullo”, sostuvo García, porque el colectivo lleva más de siete meses trabajando, documentándose y ultimando todos los detalles. Y pese a que algunos se preguntan si ha valido la pena tanto esfuerzo por un día, el colectivo no lo duda. Tampoco el dinero invertido, unos 50.000 euros donde el sesenta por ciento es del colectivo y el resto de colaboraciones del Cabildo de Tenerife, el Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de La Orotava y empresas locales.

Sus propios estatutos indican que la conservación del patrimonio y la divulgación de la cultura popular es lo más importante, y por este motivo resultó fundamental que los vecinos se hayan involucrado e interactuaran con los protagonistas y con las actividades que se desarrollaron en el entorno. “Le da un valor añadido”, remarcó el portavoz.
Quizás lo que más echaron en falta algunos de los residentes en la zona fue la poca colaboración de algunos de los propietarios de las casonas para que éstas pudieran ser abiertas al público, como como la de Victoriano Yanes, donde estuvo el centro instructivo obrero.
La afluencia de público fue constante y prueba de ello es que hubo que hacer cola para entrar a ver los espacios, muchos de los cuales, como la escuela, fueron un verdadero descubrimiento para los más pequeños.

 
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