
En el Líbano los golpes vienen desde otras trayectorias. A un campeón europeo de kick boxing, acostumbrado a ir a la guerra encima del cuadrilátero, el trabajo de tratar de poner paz en una zona de conflicto no le da miedo, aunque el riesgo es bastante mayor que cualquier día normal de pelea en la oficina del Pancho Camurria.
Dos meses de misión le restan a José Bello en una de las zonas más calientes del globo. Llegó al Líbano en mayo, apenas un mes después de noquear a Sidy Barry en el primer asalto de un combate valedero por el Campeonato de Europa de kickboxing de la ISKA. Enrolado en la tercera compañía del Batallón Albuera, Bello ya empieza a contar los días que le quedan en tierras libanesas en una misión de mantenimiento de la paz perteneciente a la ONU que le tendrá allí hasta el mes de noviembre. Luego llegará el momento de volver al gimnasio, junto a su entrenador Moisés Ruibal y sus compañeros de entrenamiento diario, y de retomar esos fines de semana con el equipo de fútbol aficionado en el que demuestra su talento natural para el deporte y la calidad que atesora en su pierna izquierda.

“Aquí no jugamos mucho”, dice entre risas cuando se le recuerda que Tavín, su entrenador de fútbol, le espera para el mercado invernal. El soldado José Bello es un hombre de disciplina. “En cuanto acabe la patrulla te hablo y terminamos el reportaje”, dice justo antes de ponerse toda la ropa de faena y las protecciones obligatorias y salir a cumplir con su trabajo.
Además de la disciplina, Bello también es un hombre de palabra. En cuanto termina con sus obligaciones aprovecha el wifi que tienen en la base y vuelve a conectarse. Primero con DIARIO DE AVISOS, luego con sus amigos y sus familiares, lo más que echa de menos… junto a un saco de boxeo.
“Llevo un tiempo esperando a que trajeran uno para poder entrenar algo”, mientras, el deportista lagunero y sus compañeros se entretienen con otro tipo de actividad. “Hacemos circuitos de crossfit, salimos a correr, no hay mucha gente para poder entrenar, tenemos un pequeño gimnasio y a veces me pongo con los chicos y los voy enseñando, así hasta que vuelva”, dice.

Entre sus compañeros y sus jefes es un hombre de destacada valía por sus cualidades deportivas y personales. Bello, que recibió una llamada para hacer un Campeonato del Mundo en Japón en sus primeros meses de misión, reconoce que ha encontrado “mucha ayuda y mucho apoyo” en el colectivo con el que convive, que siempre está presente cuando sube al cuadrilátero.
Más allá de los golpes que ha recibido en su trayectoria deportiva, Bello acusó uno muy duro la semana pasada cuando conoció la fatalidad ocurrida en Barcelona. El deportista lagunero reconoce que tanto él como todos sus compañeros quedaron “muy tocados” cuando lo que buscan en el Líbano es precisamente la paz. La voz del campeón se va apagando, el cansancio acumulado hace mella y llega la hora del descanso. Mañana seguirá su misión, un día menos para volver a casa.




