microalgas en canarias

“Si las cianobacterias causan cáncer en ratones, hay que evitarlas en humanos”

El catedrático de Toxicología no comparte el razonamiento de relativizar el riesgo y pide además un debate científico sobre la posible vinculación entre las microalgas y los vertidos
Arturo Hardisson, catedrático de Toxicología de la ULL. DA
Arturo Hardisson, catedrático de Toxicología de la ULL. DA
Arturo Hardisson, catedrático de Toxicología de la ULL. DA

El catedrático de Toxicología de la Universidad de La Laguna (ULL) Arturo Hardisson manifestó ayer a DIARIO DE AVISOS que el hecho de que las cianobacterias presentes este verano en Canarias puedan causar cáncer de hígado en ratones, y no en personas, como ha advertido el Banco Español de Algas (BEA), no es motivo para relativizar este riesgo, porque precisamente si ya se ha probado en animales, “la obligación es aplicar el principio de precaución, o sea, mantener a las personas alejadas de esos microorganismos”.

Hardisson, doctor en Farmacia que ha publicado más de 300 trabajos en revistas nacionales e internacionales, indicó que no comparte “el razonamiento” de rebajar importancia a la advertencia del BEA, incluida en un informe remitido en junio al Gobierno canario, debido a que no haya casos constatados en personas, sino en ratones de laboratorio. “Naturalmente, no se pueden hacer experimentos con seres humanos para usarlos como cobayas, sino que se hacen con animales, y si es malo para los ratones, lo puede ser en el hombre, por lo que se tiene que aplicar el principio de precaución, que la gente no se meta en el agua donde están estas cianobacterias”, afirmó este investigador.

Fue el pasado fin de semana cuando varios medios, entre ellos DIARIO DE AVISOS, publicaron el documento del BEA, en el que los científicos Emilio Soler y Antera Martel indicaban que esta cianobacteria, Trichodesmium erythraeum, ha provocado “en humanos síndromes respiratorios por el aerosol que desprende y en su contacto con la piel causa irritaciones cutáneas y prurito”. Tras un punto y seguido, agrega el BEA que también “una exposición continuada a esta cianobacteria puede promover el desarrollo de tumores primarios de hígado a medio y largo plazo”. El revuelo formado por airearse este documento hizo que Soler y el Gobierno canario trataran de calmar la alarma social aclarando que es un riesgo detectado solo en ensayos con ratones y no en humanos.

Para el catedrático de Toxicología, “hay muchos carcinógenos que no se ha podido demostrar que lo son en el hombre porque no ha habido exposición continua, gracias a este principio de precaución tras estudiar en animales de experimentación”. De hecho, subrayó este profesor, que ha dirigido 26 tesis doctorales y 22 tesinas, “precisamente la experimentación en animales es el preludio que nos asegura a nosotros que sustancias que se usan en alimentación y en la industria no hacen daño al hombre”. Y recordó que “un medicamento pasa por experimentación animal y luego por cuatro fases clínicas con humanos, en las que rige el principio de toxicidad”, por lo que si se comprueba que puede ser tóxico, se descarta.

“Por tanto, cuando en animales se comprueba un daño, el principio de precaución se tiene que aplicar de forma inexorable”, enfatizó el toxicólogo, quien asintió al preguntarle este periódico si cree que el BEA mencionó este riesgo en el informe sobre las microalgas pensando en la seguridad de las personas y no en la de los ratones.

Sobre la posible vinculación entre vertidos de aguas residuales y esta floración masiva de cianobacterias, Hardisson comparte la opinión del catedrático emérito de Botánica Wolfredo Wildpret, y la del subdelegado del Gobierno, Guillermo Díaz Guerra, farmacéutico e inspector de Sanidad, en el sentido de que “hay que abrir un debate científico”sobre si el Trichodesmium puede o no alimentarse de nutrientes de vertidos fecales.

“No me gusta el debate científico desde la trinchera”, expuso Hardisson, “y debiera haber una comisión que estudie todo detenidamente, con racionalidad, pues hay una conjunción de factores superpuestos, ambientales y antrópicos, de cambio climático y ciclos meteorológicos, y quien crea que influyen las aguas residuales, que pueda aportar pruebas”. Máxime, apostilló, cuando un estudio científico en Israel concluye que esta cianobacteria sí puede alimentarse de este modo, y sabemos que en Canarias existe un problema de vertidos al mar sin depurar.

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