santa cruz de la palma

Una marea corsaria inunda Santa Cruz de La Palma

La recreación del ataque de las tropas del temible corsario reúne a multitud de público en las calles de la capital palmera

Santa Cruz de La Palma entró ayer en la máquina del tiempo y retrocedió hasta mediados del siglo XVI para recrear, gracias al talento interpretativo de más de un centenar de jóvenes, un acontecimiento que marcó la historia insular: la toma y saqueo de la ciudad a manos del corsario François LeClerc, Pata de Palo, en 1553.

Multitud de personas abarrataron los distintos escenarios elegidos para esta representación teatralizada al aire libre, conocida como el Día del Corsario, que en su cuarta edición se ha consolidado en el calendario festivo de la capital palmera como una acto de gran aceptación por el público.

Una iniciativa de gente joven que trasmite que disfruta haciendo esta representación, que movió toda una marea humana por las calles de Santa Cruz de La Palma, para no perderse detalle de esta revisión de un hecho histórico, a la que no le faltaron algunas dosis de humor.

La ciudad conserva un patrimonio arquitectónico y urbano que no requiere mucho esfuerzo imaginativo para dar marcha atrás en el tiempo y entrar en situación. Del Barco de la Virgen desembarcaron los temibles corsarios franceses que tomaron la ciudad con la fiereza que los había convertido en el terror de los mares del Caribe. Las crónicas de la época cuentan que las ocho embarcaciones capitaneadas por Pata de Palo entraron por el norte y desembarcaron por esta parte de la ciudad y no por el puerto, como se podía prever.

Mientras tanto, en un segundo acto, en la plaza de San Francisco, un grupo de palmeros, procedentes de distintos rincones de la Isla, se concentran para hacer frente al ataque corsario, que iba a devastar la ciudad, en torno a la figura legendaria del garafiano Baltasar Martín, cuya identidad real pudo ser la del macense Pedro Hernández de Justa.

Hasta la placeta de Borrero se desplazó el público para presenciar el tercer momento de esta escenificación, en el que la población palmera trama un emboscada para tratar de librarse de los invasores en un ataque por sorpresa, que se ve frustrado por el secuestro de Melchora de Socarrás, esposa del regidor Pedro de Estupiñán, que desoyó la recomendación de su marido de salir huyendo de la ciudad y decidió permanecer para hacer frente a los temibles marinos.

La acción se traslada luego a la plaza de España, donde se escenifica el saqueo y pillaje de los franceses a los ricos hogares de nobles y mercaderes de Santa Cruz de La Palma, en medio del delirio y la embriaguez de los corsario,s que se ve interrumpido por el rapto del sobrino de Pata de Palo. Hasta que, en un último momento, ya en la calle Apurón, la población insular toma fuerza y, aprovechando a unos franceses embriagados por el vino y las riquezas reunidas, logran expulsarlos de Santa Cruz de La Palma, proclamándose Baltasar Martín como héroe.

A lo largo de la jornada se fueron celebrando diversos actos alusivos a esta efemérides, como la mesa redonda titulada La Palma, una isla en construcción. Historias y andanzas de la sociedad palmera en el siglo XVI, en la que participaron los investigadores José López Mederos, Víctor Hernández Correa, Manuel Poggio Capote y José Guillermo Rodríguez Escudero.

Además un mercadillo tematizado en plena calle Real ayudó a la ambientación de la jornada, así como actividades infantiles en la plaza de España. El día concluyó con el Festival Corsario, en el que actuaron los grupos musicales Killing Pete, Fábrica de Arena, Middle Town, Forever, Llam Street & Music y Erik Seed & Quim.

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