la bajada> la procesión más antigua de tenerife

El gran día de El Socorro

Miles de peregrinos acompañaron a la Virgen en la tradicional Bajada hasta la ermita del caserío costero del municipio de Güímar; la primera parte de la fiesta transcurrió sin incidencias importantes
Fotos: FRAN PALLERO

Es difícil encontrar una fiesta que empiece a las seis de la mañana y que movilice a miles de personas. Esa es una de las peculiaridades de El Socorro. Por eso, es inevitable que a los güimareros les viniera ayer el recuerdo de su infancia, cuando venían en el regazo de su madre o de su abuela, y contemplaban por primera vez, casi dormidos, la imagen de la Virgen de El Socorro saliendo del templo matriz de San Pedro Apóstol rodeada de una multitud tras la misa de los peregrinos.

Esas imágenes, que el paso del tiempo devuelve con emoción a la mente por los ausentes, volvieron ayer a la memoria de quienes año tras año participan en la Bajada más antigua de las Islas, que rememora la aparición de la virgen, a principios del siglo XV, a dos cabreros guanches en las playas de Chimisay.
Tras la celebración de la misa, oficiada por el obispo Bernardo Álvarez, el sonido de los bucios, las tracas, voladores y fuegos artificiales anunciaron, a las 7.10 de la mañana, el inicio de la Bajada. Después de la interpretación del Pasodoble del Socorro, la talla, escoltada por los guanches y arropada por un gentío, se puso en marcha en dirección al caserío del Socorro, donde, coincidiendo con la salida, comenzaron a sonar las campanas de su ermita. El día ya clareaba y la luna llena comenzaba a esconderse tras la cumbre.

La danza de cintas al ritmo del Tajaraste abría paso por la calle de San Pedro abajo. Por el camino, las casas con sus puertas abiertas saludaban el paso de la imagen y ofrecían a los caminantes, como manda la tradición, gofio, vino y caldo. El ritmo de la procesión fue pausado hasta La Asomada. En ese punto, tras la retirada de la Banda de Música, la Bajada aceleró su paso. El sol, de frente, comenzaba a apretar a los peregrinos que, al ritmo marcado por las parrandas, enfilaban el camino hacia la costa. Casi todos protegidos con su sombrero o gorra, la mayoría ataviados con una camiseta alusiva a la fiesta, portando agua para el trayecto, y con sus ramitos de albahaca, la hierba aromática que extiende su perfume durante todo el descenso.

La Montaña Grande, también llamada Montaña del Socorro, fue otro de los lugares masivamente transitados, especialmente por los más jóvenes, que no quisieron perderse la panorámica desde las alturas del río de gente acompañando a la Virgen en su aproximación a la costa. Era un espectáculo contemplar una constante hilera de romeros subir y bajar en su camino hacia el pequeño núcleo de la playa, en el que muchos historiadores sitúan el punto “por donde entró la fe en la Isla”.

La llegada de la talla al caserío al que le da nombre se produjo a las 11.30, con un leve retraso respecto a años anteriores. Su entrada fue anunciada por las salvas a la virgen, señal que hizo que parte del numeroso público que se arremolinaba en torno a la ermita comenzara a abandonar las zonas de sombra para salir al encuentro de la imagen.

El momento de la entrada al coqueto edificio, abarrotado en su interior, volvió a ser especialmente emotivo. Coincidiendo con el mediodía empezaron a sonar, de nuevo, los bucios, los vivas a la virgen y los aplausos para dar la bienvenida a Nuestra Señora de El Socorro, mientras las lágrimas comenzaban a aflorar en los ojos de muchos güimareros.

La alcaldesa de Güímar, Carmen Luisa Castro, destacó el “buen ambiente” que presidió la Bajada a lo largo de los seis kilómetros de camino y la ausencia de incidencias relevantes hasta ese momento. Tan solo apuntó tres atenciones médicas “no graves” a personas mayores. Castro tuvo un recuerdo “para quienes participaban en este encuentro y hoy ya no están” y mostró su voluntad de “no cambiar nada” de la celebración los días 7 y 8 “por respeto a la tradición de nuestros antepasados”. Por último, reiteró, tal como anunció esta semana en DIARIO DE AVISOS, “seguir luchando” para que el 7 de septiembre sea declarado festivo en toda la isla de Tenerife.

una fiesta diferente

Para los güimareros, septiembre marca el inicio del año. Es el mes de la Virgen del Socorro, las fiestas que implican a todo un municipio y una comarca entera, cuya banda sonora a ritmo de pasodoble lo anuncia a los cuatro vientos desde que cae la última hoja de agosto del almanaque: “Nuestra Señora ya partió / con sus romeros hacia el mar / va cuesta abajo / lentamente hasta el lugar / donde una tarde en Chimisay apareció.

Javier Eloy, licenciado en Bellas Artes y colaborador de la Parroquia de San Pedro, destaca la “autenticidad” de la fiesta, que califica como “una de las celebraciones más vernáculas e interesantes de la isla de Tenerife”.

Eloy subraya la temprana hora del inicio de la Bajada y su masiva participación, algo que a su juicio “cuesta encontrar en otros sitios”, así como el hecho de que la procesión haya adoptado una antigua costumbre aborigen, la de caminar hacia la salida del sol. “Resulta muy cautivador dirigirse con la virgen hacia el este, por donde despunta el sol, como hacían los antiguos pobladores”, afirma.

Sobre el hallazgo de la virgen en las playas de Chimisay antes de la Conquista, Eloy señala que “debió ser un shock” la aparición de la imagen para la población de entonces, ya que era el momento en que se iniciaba la entrada de la cultura europea en las Islas. En ese sentido, destaca el valor etnográfico de la representación que se realiza todos los años, más allá del cultural o religioso.

La ceremonia tiene lugar en el mismo sitio donde se produjo el hallazgo de la virgen, entre el pozo y la boca del barranco. Aquel día, según los textos escritos por el dominico Espinosa, dos pastores guanches con su ganado de cabras descubrieron la talla sobre una piedra y al darse cuenta de que era una mujer con un niño en brazos (según su ley no podían dirigir la palabra a una mujer en un descampado) le hicieron señas para que se apartara. Como no lo hacía intentaron tirarle una piedra e incluso cortarle un dedo, resultando dañados los dos cabreros.

En la segunda parte de la representación, se escenifica el momento en que el mencey Acaymo decide cargar solo con la imagen y al sentir su peso se ve obligado a gritar hasta tres veces socorro en mitad de la cuesta, muy cerca de donde más adelante se fundó la capilla que dio nombre al caserío y a la imagen.
Javier Eloy destaca el “profundo misterio” que envuelve a la talla de la Virgen del Socorro. “No se sabe su autor, ni de dónde viene, ni la fecha exacta… su presencia nos acerca a algo que no conocemos, ese es otro de sus encantos”, señala.

Hoy, la Subida

Tras la jornada de ayer, en la que hay que destacar, además de la Bajada y la ceremonia de los guanches, la procesión de Las Candelas después de la misa por los difuntos, los actos del día de la Subida comenzarán esta mañana desde las 8.30 con la salida desde la Plaza de San Pedro de la VI Ofrenda Floral Atlética Virgen del Socorro.

A las 11 se oficiará la misa solemne en la ermita de El Socorro que dará paso a la procesión. Y a partir de las 17.00 horas tendrá lugar la misa de acción de gracias para, a continuación, comenzar con el retorno de la imagen hasta la parroquia de San Pedro Apóstol, donde su llegada está prevista a las 22.30.

Previamente, habrá un descanso en La Tahona para limpiar el rostro de la Virgen. Se espera que al coincidir con viernes, aumente la participación popular respecto a ediciones anteriores.

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