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El guardián que custodia la memoria de sus antepasados

Cándido Pérez, uno de los 30 vecinos de Las Vegas, en Granadilla, lleva 25 años rehabilitando senderos, casas-cueva, bancales, eras, fuentes y hornos, en una labor silenciosa e incansable
Cándido Pérez García, de 55 años, asegura que conoce todas las cuevas que circundan Las Vegas y Chimiche en un radio de cinco kilómetros. DA

Es el alma del caserío de Las Vegas, próximo a Chimiche (Granadilla de Abona), uno de los parajes más bellos del sur de Tenerife, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. Su trabajo, incansable y silencioso, ha sido decisivo para que este núcleo, hoy habitado por una treintena de personas, no cayera en el olvido o, incluso, desapareciera del mapa.
El apego y amor a la tierra que lo vio nacer ha convertido a Cándido Pérez García, de 55 años, en el gran defensor del patrimonio natural y cultural heredado de sus antepasados. A él hay que agradecerle la recuperación de decenas de elementos etnográficos y naturales, sobre todo senderos, en una sacrificada labor que emprendió en solitario hace un cuarto de siglo ayudándose de sus manos y unas cuantas herramientas, y que hoy se traduce en una red de caminos rurales, homologada y señalizada como pocas en la Isla y muy apreciada por los excursionistas que en número de varios centenares a la semana transitan estas veredas.

Cándido irradia los valores característicos de la gente de nuestro campo: sencillez, modestia y un profundo amor al entorno rural. Hoy todavía se emociona al contemplar las casas-cueva de jable o tosca, las eras, los hornos, los pinos y sabinas centenarios y los recodos que recorrieron sus padres y abuelos en Las Vegas y Chimiche, territorios que fueron propiedad de familias de terratenientes entre el siglo XVIII y mediados del XX, y cuyo dominio llegaba hasta la costa.

Este guardián de las medianías, al que cariñosamente llaman el peón caminero, ha sido y es una fuente de consulta obligada para técnicos del Ayuntamiento de Granadilla y redactores de proyectos para la zona. Su afán por ayudar le ha llevado a colaborar desinteresadamente con las cuadrillas del Cabildo en tareas de reparación, delimitación y mantenimiento. Su trabajo en senderos como el de Las Vegas-Los Escurriales, La Corredera, Las Toscas, el Pino del Guirre o el que discurre entre Las Vegas y Fuente de La Higuera ha revalorizado esta aldea, convirtiéndola en uno de los núcleos de Tenerife con mayor cantidad de caminos recuperados y en un paraíso para los amantes del senderismo y de la naturaleza.

Pero la obra de Cándido en esta zona de barrancos y lomas va más allá. Sus manos han recuperado bancales, terrazas agrícolas, antiguas eras, fuentes, hornos y casas-cuevas. Su pasión por el pueblo también la proyecta ejerciendo de guía y de educador ambiental en actividades como la Ruta del Gofio, la Ruta del Puchero o en excursiones nocturnas para contemplar las estrellas.
En ocasiones, sobre todo cuando los senderistas son niños, realiza rutas teatralizadas disfrazado de arriero del siglo XIX. De hecho, Cándido es miembro activo del grupo de teatro local costumbrista Thynisara, que se creó hace 24 años para ensalzar, desde el humor, las tradiciones y las formas de vida de antes en el Sur.

“Lo que más me gusta es cuando vienen colegios y les enseño a los niños a sembrar papas, lechugas o a amasar una pelota de gofio y hasta ordeñar una cabra; ellos lo pasan de maravilla, solo hay que ver sus caras”, explica.

Su labor será premiada próximamente con un premio del Cabildo. DA

Cándido presume de conocer “todas las cuevas que hay en un radio de cinco kilómetros” y disfruta cada día con su “terrenito”, donde planta papas y verduras. Lo único que pide para Las Vegas es que “algún día pongan transporte público desde Chimiche, que está a cuatro kilómetros”. Su labor será reconocida con el Premio a la Conservación del Patrimonio, que le entregará el Cabildo en noviembre.

“A Cándido le mueve su amor por el caserío de Las Vegas y todo su entorno, y uno de sus grandes méritos es haber convertido este lugar en la Taganana del Sur para el senderismo. En el mundo rural hay gente que vale oro y él es una de esas personas”, señala Pedro David Díaz, geógrafo y técnico municipal de Patrimonio Histórico y Turismo, una de las personas que mejor conoce al “guardián”, cuya labor, subraya, “contribuye a dignificar el mundo rural, que es la gran asignatura pendiente que tiene Canarias”.

El ejemplo de asociacionismo de un colectivo vecinal

Cándido Pérez también es vicepresidente de la Asociación de Vecinos de Chimiche, pago en el que se integra el caserío de Las Vegas, un colectivo que es un ejemplo de asociacionismo, al apostar por el trabajo en comunidad para el desarrollo cultural, paisajístico y turístico de la zona. A ellos corresponde proponer proyectos al Ayuntamiento de Granadilla para su ejecución n

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