
Roy Galán cuenta en Facebook con más de 120.000 seguidores de todo el mundo. Miles de vidas que quedan tocadas con su literatura, aplaudida por unos y cuestionada por otros. Es innegable la capacidad de este escritor, nacido en Galicia y residente en Tenerife, para comunicar, para llegar a todos los públicos, sobre todo, al femenino y al feminista. Irrepetible (2016), su primer trabajo, es todo un éxito de ventas. El próximo sábado, día 30, a las 20.00 horas, estará en TEA, en el marco del Festival Índice para protagonizar un microabierto y “hacer de telonero a los escritores que se atrevan a subir al escenario”.
–Irrepetible aparece en 2016. ¿Trabaja en un nuevo proyecto para este año?
“Todavía no se ha dicho muy alto, pero adelanto en primicia que trabajo en un nuevo libro, editado por Alfaguara Juvenil. Será una obra de ficción, algo nuevo en mi literatura, que se publica ahora en noviembre. Llevará el título de La ternura, y relata la historia de una adolescente que busca su lugar en el mundo. Esa edad en la que te estás construyendo y es muy fácil hacerlo mal. Como es mi estilo, no será una novela muy convencional porque incluye ilustraciones, pero con ella me sumerjo en el mundo de la narrativa. El que me conoce sabe que mi estilo se caracteriza por párrafos de una sola frase, pero este libro tiene párrafos más extensos. Quería demostrar a la gente que sí puedo hacerlo [ríe]”.
-Mantener una página de Facebook con más de 120.000 seguidores, ¿le ha llevado a obsesionarse alguna vez con la repercusión de sus publicaciones?
“Por ahora no, y creo que por eso ha funcionado. Cuando escribo sobre lo que siento o sobre algún tema de actualidad que me inspira, nunca voy pensando en la repercusión que tendrá. A veces me he sorprendido con textos virales, y luego otros que no tienen mucha repercusión”.
-Hace unos días la influencer Celia Fuentes se quitaba la vida, en parte, por la presión que recibía a través de las redes. ¿Qué opina usted, que trabaja usando Facebook como plataforma de difusión, sobre estos medios?
“Las redes sociales no fueron la causa, pero sí una de las razones que contribuyeron a esa tragedia. Esto pone de manifiesto que se está construyendo una realidad en torno a la autoestima en las redes, pero ya esto existía. Los seres humanos estamos condenados a hacernos adictos y las redes son como las drogas. Además, se han convertido en una especie de patio de colegio donde te expones constantemente, donde se puede acentuar la soledad y la falsedad. Veo cada día cómo se ha multiplicado el odio a uno mismo en estas plataformas, cómo se ha caído en la comparación y en el desamor, por culpa de una relación con el mundo virtual en la que siempre esperas gustarle a más gente. Yo, con 36 años, echo en falta todo lo que tenía que ver con la gestión del tiempo en otras épocas, sin tener que pensar tanto en lo que los demás piensan de ti”.
-La búsqueda de la fama puede ser una de las razones para participar en las redes sociales. Usted, casi sin buscarlo, se ve con 120.000 seguidores, ¿se lo imaginaba?
“No lo imaginaba. Mi página es el resultado de un curso en la UNED de community manager. Tenía que hacer un trabajo creando una marca personal. Yo decidí hacer mi perfil de escritor, entonces comenzaba a dar clases en la Escuela Literaria de Tenerife. Todos tenemos el sueño infantil de ser famosos, pero, visto lo que significa realmente, sigue pareciéndome muy extraño”.
-¿Le han juzgado por sus declaraciones feministas?
“Me han juzgado mucho por eso, sobre todo los hombres. A ellos les digo que escuchen más a las mujeres. Esta es una época como para no quedarse callados y esto es solo el principio. Hay que seguir trabajando y haciendo sentir incómodos a los machistas”.




