
El CD Tenerife eliminó en la noche de ayer con rotunda claridad al Rayo Vallecano en la segunda ronda de la Copa del Rey. Apenas le bastaron 20 minutos a los blanquiazules para ajusticiar a un rival que cometió excesivos errores individuales que le pasaron factura. Los pupilos de José Luis Martí jugarán la próxima ronda del torneo del KO, con la esperanza de que ese partido se dispute en el Heliodoro Rodríguez López.
El CD Teneife barrió al Rayo Vallecano del terreno de juego durante una primera parte primorosa por parte de los blanquiazules, quienes se adelantaron muy pronto en el marcador.
Apenas se habían disputado cuatro minutos de juego cuando, un error personal de Amaya propició que Juan Carlos Real convirtiese a puerta vacía el 0-1.
El segundo tanto tinerfeño de la noche apenas llegó cinco minutos después y repitió de protagonista. Malbasic probó fortuna tras un contragolpe y el balón rechazado por Mario le llegó de nuevo a Juan Carlos, que se giró y golpeó con su zurda para marcar nuevamente. 0-2. Esta vez fue el portero local el que falló y propició que el segundo gol subiera al marcador.
El cuadro madrileño no se enteró de lo que iba la película y solo molestó cuando una falta directa lanzada por el Chori Domínguez, la ataja con problemas Carlos Abad, titular en la noche de ayer. El 0-3 llegó en un contragolpe de esos de manual. Recuperación del esférico en el centro del campo, pase en profundidad de Malbasic con dirección a las botas de Brian Martín y el canterano, también titular, definió a la perfección en la frontal del área. 0-3 y eliminatoria prácticamente resuelta para los blanquiazules en la primera mitad.
Pero el castigo pudo ser mayor incluso antes de que llegara el descanso. Falta lanzada en el minuto 32 y Javi Guerra despejó hacia su portería, obligando a Mario a salvar. El cuarto estuvo a punto de llegar. En la recta final de la primera parte, el conjunto tinerfeño lo seguía intentando a la contra, mientras que Amaya intentó recortar distancias con un cabezazo, pero el balón se marchó por encima de la portería defendida por Abad. Así acabó el primer acto, en el que el Tenerife fue muy superior a un Rayo Vallecano que pagó muy caro los errores individuales que cometieron sus jugadores. Con este resultado, muy mal se tenían que dar las cosas para que los visitantes no se llevaran el partido.
El partido se afeó
La segunda parte arrancó con un nuevo susto para la portería rayista. Un fortísimo disparo de Aitor Sanz se marchó fuera por poco, lo que hizo temblar de nuevo a Míchel, el entrenador local. Reaccionó y llevó a cabo un doble cambio. Entraron al campo Aguirre y Jonathan en lugar de Javi Guerra y Cerro. Minuto 59.
Poco después, en el 68, Martí también decidió mover su banquillo. Dio entrada al grancanaria Tayron y sentó al héroe de la noche, al bigoleador Juan Carlos Real. Excelso el gallego, que fue el referente ofensivo del conjunto isleño.
Cada minuto que pasaba jugaba a favor del Tenerife y muchos volaron cuando el Rayo se dedicó a afear el choque con duras faltas, probablemente producto de la impotencia y la ansiedad por intentar revertir una situación muy complicada. Muy fea fue la entrada, por detrás, del Chori, a Alberto y que generó un importante barullo en la zona defensiva blanquiazul. El jugador rayista fue amonestado con cartulina amarilla, la misma que había visto anteriormente su compañero Amaya y en el 69 Galán, por otra acción muy reprobable sobre Brian Martín.
Martí volvió a variar el banquillo y le dio un refresco a Malbasic, otro de los destacados en el ataque tinerfeñista. Entró en su lugar el italiano Longo.
El que más peligro creó en el Rayo fue el guineano Lass Bangoura, que insistió por la banda y tuvo ocasión de marcar con un disparo delante de Carlos Abad que mandó fuera. El Tenerife pudo ampliar su ventaja gracias a un regalo del delantero rayista Javi Guerra, quien intentó despejar una falta blanquiazul, pero el balón se marchó directo a su portería, por lo que Mario tuvo que emplearse a fondo para salvar el 0-4. En los últimos minutos no se jugó a nada, debido a que la diferencia en el marcador era insalvable. El equipo madrileño se resignó, mientras que el Tenerife disfrutó de poder pasar una eliminatoria copera con tranquilidad.




