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Cabo-Llanos: 25 años del ensanche frustrado de Santa Cruz

En 1992, el alcalde José Emilio García Gómez recuperó los terrenos al sur de la ciudad para desarrollar el Plan Cabo Llanos, un ambicioso proyecto urbanístico que la crisis frenó y que ahora se quiere retomar
Cabo-Llanos
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Se cumplen 25 años del Plan Cabo Llanos, la iniciativa que pretendía convertir la parte sur de la ciudad en una gran apuesta por las infraestructuras, los rascacielos, una Ciudad de la Justicia y hasta una cocatedral en Santa Cruz. El alcalde José Emilio García Gómez fue el impulsor del que era el “ensanche” natural de la capital, con la recuperación para la ciudad de unos terrenos que eran de la Refinería y que el político nacionalista logró que se quedaran en manos del Ayuntamiento. Fue en 1992. El Plan de Cabo Llanos incluía un colegio, una iglesia, un nuevo palacio de justicia o las torres del puerto. Estos eran algunos de los edificios previstos en ese gran plan de expansión, inmuebles que, por otra parte, siguen pendientes de construirse.

Como explica el actual alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, el Plan Cabo Llanos era mucho más expansivo en sus inicios, con volumetrías aún mayores que las existentes y que, al final, se vio reducido en sus pretensiones iniciales. El alcalde tiene claro que “Cabo Llanos no está terminado”. “La zona necesita que se realicen algunas de las edificaciones del plan, como las relacionadas con ese colegio de secundaria en la parcela docente, suelo que es del Ayuntamiento, o la famosa Ciudad de la Justicia que también tiene una parcela en el Plan General, los aparcamientos, la estación del tren del Sur o las plazas, algunas de ellas aún sin terminar”, detalla Bermúdez. Explica el actual alcalde que, “la crisis obligó a parar algunos de los proyectos que estaban preparados pero, ahora mismo, estamos trabajando ya en algunas iniciativas para volver a desarrollar lo que falta y que tiene que ver principalmente con el uso de solares para aparcamientos, quizá lo más necesario ahora”.

José Manuel Bermúdez, alcalde de Santa Cruz de Tenerife | DA
José Manuel Bermúdez, alcalde de Santa Cruz de Tenerife | DA

En estos 25 años, este barrio “artificial” como lo denominan las asociaciones que defienden la memoria antigua de los auténticos pobladores de este espacio (El Cabo, Los Llanos, Las Torres y San Sebastián) lo que sí se ha potenciado es su vertiente comercial y cultural. El Auditorio Adán Martín, el Parque Marítimo, el Palmetum o el propio Recinto Ferial, se unen a las grandes superficies comerciales. En cuanto al aspecto residencial, las dos torres de Santa Cruz eran el modelo que, supuestamente, se iba a seguir en toda la zona. Ahora lo único que queda son solares en que, tal y como reconoció el actual alcalde, tendrán una finalidad principal: dotar de aparcamiento la zona.
El resto de infraestructuras dependen del Gobierno de Canarias, del Puerto o de los particulares que también tienen solares en la zona. En este espacio también convive parte de la historia que el “desarrollismo” de los años 50 y 60 no consiguió llevarse por delante. Se trata de la Casa de la Pólvora, el Castillo de San Juan, la ermita de Regla o la de San Telmo.

Pero si hay un asunto que ha mantenido en constante actualidad a Cabo Llanos en este último año es la construcción (o no) de la conocida como Ciudad de la Justicia. El alcalde capitalino no oculta su malestar por la indecisión del Gobierno de Canarias. “Tenemos una reunión la semana que viene y a ver si avanzamos. Sigo diciendo lo mismo, hay una parcela con un uso como Ciudad de la Justicia, que tiene un proyecto firmado y pagado por el Gobierno de Canarias al estudio Correa y Estévez, y si mañana nos piden licencia, mañana se la damos para hacer ese edificio”. “Otra cosa -continúa- es que el Gobierno crea que no se culminan las necesidades de la justicia”, concluyó.

Cuatro barrios en uno

Antes de que Cabo Llanos se convirtiera en lo que es hoy, fueron esos cuatro barrios, Los Llanos, El Cabo, Cuatro Torres y San Sebastián, los que hicieron de la zona que vio nacer a Santa Cruz, una de las más populosas. Como explica Antonio Martín, coordinador general de la Asociación Cultural Salvemos la Historia, impulsora de un proyecto para recuperar la memoria de estos barrios, “no nos gustaría que se pensara en Cabo Llanos como un barrio que evolucionó con el tiempo desde otros más antiguos. Eso no es verdad. Lo que llaman hoy Cabo Llanos es una falacia urbana que usurpa parte del lugar donde se ubicaron los barrios auténticos. Ese Cabo Llanos no tiene nada de lo que parece apuntar su denominación. Es un barrio artificial, creado a la sombra de las necesidades de expansión de la ciudad y la especulación más atroz”.
Esta encendida defensa de la memoria de los barrios mencionados se apoya en que, como explica Martín, con la historia en la mano, estamos hablando de los primeros moradores de Santa Cruz. “Los antiguos, se referían al lugar del margen derecho del barranco Santos, como el cabo, el final, el término de la ciudad. De ahí, al parecer, podría proceder el nombre de barrio de El Cabo”, relata el coordinador de la asociación Salvemos la Historia.

“Dentro de El Cabo, al final del todo, -continúa- se encontraba un lugar, Los Llanos de Los Molinos, donde, al igual que en la conocida calle de Los Molinos, se situaban algunos molinos. En la zona que más adelante se convertiría en el futuro barrio de Los Llanos, se contabilizaron al menos tres de esos molinos”.

Martín da un salto en el tiempo para unir un tercer barrio: “A partir de la primera década de 1900, con la instalación de las cuatro torres de comunicaciones telegráficas para los buques, comienza la gente a decir “me voy para las cuatro torres…” hasta que se reconoce en la práctica un tercer barrio salido del núcleo original de El Cabo”.

Defienden desde la asociación que estos cuatro barrios, incluido el de San Sebastián, aunque ahora no se reconozca como parte del actual Cabo Llanos, eran el cuadrilátero donde transitaba la vida de los antiguos barrios santacruceros del margen derecho del barranco de Santos. “El puerto es esencial para explicar los barrios de la zona. El contrabando, en el que estaban implicadas una gran cantidad de personas y familias obreras y sectores de las autoridades locales y el posterior cambullón tras la Guerra Civil, fueron elementos definitorios de la vida de nuestra gente”, relata Antonio Martín.

La desaparición

La pregunta entonces es, qué pasó, para que nada de eso se identifique con el moderno centro administrativo de Santa Cruz. “Con el plan de urbanización de Santa Cruz en 1957, y su posterior aplicación hasta mediados los años 70, desaparecieron completamente El Cabo y Los Llanos, y parcialmente, San Sebastián y las Cuatro Torres”, detalla el coordinador de Salvemos la Historia. “En el diseño del arquitecto municipal Cabrera -continúa Martín- se contemplaba una parcela para reubicar a las más de 800 familias afectadas por el plan, creando un nuevo barrio en la misma zona (que en ese caso sí hubiera sido pertinente denominar Cabo Llanos). Lo cierto es que esa parcela desaparece por arte de magia o por pura especulación y el Ayuntamiento decide expulsar a la periferia a los vecinos”.

Lamenta Martín que no se respetara una zona que podría haber aportado identidad propia al casco histórico capitalino. “Se podría haber conservado parte de las viviendas de la zona de El Cabo y San Sebastián, y algunas de las fachadas de la calle Las Cruces, la fábrica del gas, la impronta del malecón frente al Cabildo… No hubo políticos de altura en su momento para pensar en Santa Cruz al margen del negocio y no los hubo durante mucho tiempo después”, apostilla.

Casa de la Pólvora

El trabajo de esta asociación logró que el Pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz, en 2015, aprobara una moción para crear el Museo de Historia y Antropología de los Barrios Antiguos de Santa Cruz. Propusieron la Casa de la Pólvora como sede de este museo. “La moción se aprobó en abril de 2015. En octubre de 2017 podemos decir que no se ha avanzado lo que nos hubiera gustado. Si bien agradecemos el trabajo de la concejal de Patrimonio (Yolanda Moliné)”, concluye Martín.

Bermúdez pide al Obispado que se pronuncie sobre la ‘cocatedral’

“Como alcalde no he recibido ninguna propuesta ni oficial ni oficiosa sobre el desarrollo de esa parcela (religiosa) y creo que el Obispado tendría que pronunciarse sobre si realmente van a desarrollarla como cocatedral o si no lo van a hace para que la ciudad pueda destinar esa parcela a otro equipamiento que nesecitemos. Creo que es necesario ese pronunciamiento en un plazo razonable”.

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