santa cruz de la palma

Félix Francisco Casanova regresa a las calles de su infancia

Una escultura en La Pérgola recuerda al escritor palmero, que dejó una deslumbrante obra literaria pese a su fallecimiento con solo 19 años

Fernando Aramburu, el autor más aclamado este año en España por su novela Patria, está en el origen del redescubrimiento que ha experimentado la obra del escritor palmero Félix Francisco Casanova estos últimos años. En una entrevista en el suplemento El Cultural, en 2010, afirmó que el autor español que había que reivindicar es este “poeta canario de una singular lucidez, un maestro del misterio, hondo y liviano al mismo tiempo (…) Es, en cierto modo, nuestro Rimbaud”. Una reivindicación que se ha plasmado recientemente con la publicación de sus obras completas por Demipage.

Ahora, la memoria del genio literario precoz, que falleció en 1976, a los 19 años, víctima de un escape de gas en el baño de su casa, regresa para quedarse en su patria chica, en Santa Cruz de La Palma, a las calles de su infancia, que es donde dicen que se forjan las identidades.

Una escultura realizada por el artista palmero Fran Concepción inmortaliza desde anoche su presencia en la ciudad. La obra sedente, en las escaleras de La Pérgola, donde es frecuente encontrar a gente joven sentada, se inauguró, como un homenaje de La Palma al escritor.

Realizada en bronce y financiada por el Cabildo, la pieza muestra a un joven Félix Francisco, con una mirada perdida en el horizonte, pensativa, con un libro y dos discos a su lado (portadas de los Rolling Stones y de Muddy Waters), reflejo de dos de sus grandes pasiones, la literatura y la música.

A la presentación acudió numeroso público, que coincidió en felicitar la ejecución de la obra. Al igual que las autoridades asistentes, como el presidente del cabildo, Anselmo Pestana, y el consejero insular de Cultura, Primitivo Jerónimo.

El autor de El don de Vorace, con el que obtuvo el Premio Benito Pérez Armas en 1974, vivió en La Palma hasta cumplir los trece años, de donde se desplazó a Tenerife con su familia. Uno de sus amigos de la infancia y adolescencia fue Eduardo Martínez Santos, que lo recuerda “como un chico normal, un poco tímido”, con el que fue a la escuela y luego al instituto.

Hijo del poeta gomero Félix Casanova de Ayala, Eduardo Martínez no recuerda que en La Palma, Félix Francisco, mostrara una inquietud especial por la escritura. “Si era así, no la compartía con nosotros”, añade.

La realidad es que su potencia literaria sobresalió en Tenerife ya en la década de los setenta. En 1973, con El invernadero, obtuvo el premio de poesía Julio Tovar. La escritora Elsa López no lo conoció, pero sí ha estudiado a fondo su obra, especialmente su poesía. “Como editora, me llega un muchacho de 19 años con esos poemas y me deslumbra”, confiesa.

López valora el uso del lenguaje en sus textos y no comparte algunas voces críticas surgidas en Canarias, argumentando que está sobrevalorada su obra por su muerte joven. “Quien lee El don de Vorace, y no sabe nada de su vida, le seguirá pareciendo algo mágico”.

El escritor saucero Antonio Jiménez Paz también es un gran conocedor de la obra de Félix Francisco y valora no solo la faceta literaria, sino también su pasión por la música, que le llevó a crear un grupo de rock, Hovno (mierda, en checo). “En las entrevistas de la época, decía que su alegría, cuando ganaba premios literarios, era porque podía comprar con ese dinero discos”.

Jiménez Paz coincide con Elsa López al valorar su uso de la palabra. “Era algo mágico”. E insiste en que “aunque lo hemos conocido por la literatura, sentía pasión por la música, el cine, el cómic o la fotografía. Era una persona que alucinaba con todo lo artístico”, añade.

Anelio Rodríguez destaca de hecho la influencia que tuvo sobre su escritura la música Rock. Superior incluso que la de cualquier corrientes literarias, asegura el escritor palmero, quien añade que Félix Francisco era un “talento puro”, que “procede del desparpajo de su juventud”. “Su propuesta literaria fue insólita en España”, concluye.

Las prodigiosas voces de Antonio Abdo y Pilar Rey recitaron poemas de Félix Francisco durante el acto de inauguración de la escultura. Textos literarios que musicaron el cantautor y músico de rock Carlos Catana y la pianista Margarita Galván.

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