
El municipio de Los Realejos es uno de los más privilegiados de la isla en cuanto a su riqueza natural, que se pone de manifiesto en el hecho de que casi el 50% de su suelo está protegido por leyes ambientales a nivel nacional, regional (Ley de Espacios Naturales de Canarias), europeo (Zona de Especial Protección para las Aves) e internacional (Patrimonio Mundial de la Humanidad).
Entre las figuras de protección presentes en el municipio, destacan el Parque Nacional del Teide (79 has.), El Parque Natural de la Corona Forestal (2.270 has.), los Paisajes Protegidos de Los Campeches, Tigaiga y Ruiz (510 has.), y de la Rambla de Castro (45,9 has.), el Monumento Natural de la Montaña de los Frailes (25,7 has.) y el Sitio de Interés Científico de Barranco de Ruiz (49,8 has.).
La rica diversidad de ecosistemas que ofrecen estos parajes constituye un atractivo y un escenario único para el desarrollo de actividades en contacto con la naturaleza. Recorrer y visitar la extensa red de senderos que los intercomunica se convierte en una actividad obligada para todo aquel turista o residente que quiera disfrutar y aprender de la biodiversidad de los mismos.
Entre estos parajes sobresale por su biodiversidad, el Paisaje Protegido de Campeches Tigaiga y Ruiz, que incluye además el Sitio de Interés Científico de Barranco de Ruiz. Estos espacios constituyen una misma unidad geográfica y paisajística, situados al oeste del Valle de La Orotava. Se trata de un paisaje abrupto de gran belleza, perfilado por grandes escarpes.
Su interior atesora una alta biodiversidad de especies endémicas, que le confieren un destacado interés científico. La vegetación de las zonas bajas se caracteriza por la existencia de comunidades rupícolas en los acantilados, junto con cardonales-tabaibales. En la parte media aparece el fayal-brezal y restos de laurisilva. En la parte alta se localizan repoblaciones de pino canario. Desde la carretera de La Fajana, en Icod el Alto parte un sendero que nos permite llegar hasta el interior del bosquete de laurisilva y poder presenciar los centenarios madroños y otras especies de gran porte de esta formación boscosa. Representa un magnifico punto para observar las especies más representativas de este privilegiado espacio, las palomas turqué y rabiche, el gavilán, el ratonero común y el halcón tagarote.
Dentro del espacio protegido se encuentra los acantilados de El Terrero, escarpes que pueden llegar a alcanzar grandes alturas y constituyen unidades geomorfológicas representativas de destacados procesos geológicos. En medio de este paisaje abrupto destaca la presencia de reductos de bosques termófilos.

También se debe citar por su interés, el Paisaje Protegido de Rambla de Castro, que abarca desde las Playas de El Socorro y Los Roques. Con el agua como elemento predominante por la presencia de galerías y elevadores, posee importantes formaciones de tabaibas y cardones y un abundante palmeral.
El Monumento Natural de la Montaña de Los Frailes es un pequeño cono volcánico, de color negro o pardo-rojizo y base circular, que constituye un elemento paisajístico singular en el marco del Valle de La Orotava. De origen subhistórico (posiblemente del siglo XIII), según ha podido constatarse con técnicas de datación modernas, su origen es producto de erupciones relativamente recientes.
Por último, el Parque Natural de La Corona Forestal, posee una de las masas forestales más extensas de Canarias, en la que predominan los pinares, tanto naturales como repoblados. Junto al pino canario existen algunas comunidades de pino radiata que están siendo sustituidas por especies típicas de la laurisilva, con el fin de recuperar la formación boscosa que originalmente conquistó estos espacios. También hay muestras de matorral de alta montaña y fayal-brezal en determinados enclaves.
La gran variedad de espacios protegidos y la riqueza faunística que estos albergan, han hecho posible que comience a prodigar el turismo ornitológico, una modalidad del turismo de naturaleza, que cada vez cuenta con más seguidores en el mundo.
Cada día es más frecuente la presencia de aficionados o profesionales en zonas como la Balsa de La Cruz Santa, espacio que en periodos migratorios puede deparar gratas sorpresas en forma de “rarezas”. Situada entre los núcleos urbanos de La Zamora y La Cruz Santa es una de las mayores balsas de regadío de la Isla de Tenerife. La presencia de cultivos a su alrededor ha hecho posible que este enclave se haya convertido en las dos últimas décadas en uno de los puntos preferidos de la Isla para gran número de aves migratorias. En ella se ha constatado la presencia de una treintena de especies migratorias entre las que destaca la gaviota de delaware, considerada como rareza en el territorio nacional hasta hace una década, además porrón acollarado, focha común, anade rabudo, zampullín cuellinegro, garcilla bueyera, cigüeña blanca, etc.
Otros dos puntos de atención para practicar la observación de aves son los miradores de El Lance y de La Grimona, dos de los rincones más accesibles de nuestra Isla para la observación de una de las más destacadas especies endémicas, la paloma rabiche. Asimismo, visitando las Ladera de Tigaiga y nuestros pinares se pueden ver otras dos joyas de la naturaleza canaria, la paloma turqué y el pinzón azul.
Observar aves puede ser una experiencia maravillosa. En Los Realejos podemos encontrar una gran riqueza faunística con especies únicas en el mundo. Pero para la supervivencia de estas especies debemos tener en cuenta que la gran mayoría de ellas viven en ecosistemas muy frágiles y que la alteración de éstos pueden influir negativamente. Por eso, el bienestar de las aves y sus hábitats es y debe ser lo primero que tengamos en cuenta n




