MEDIO AMBIENTE

Los sondeos sísmicos son una grave amenaza para la fauna marina

El buque de posicionamiento dinámico Rowan Renaissance, utilizado durante los sondeos petrolíferos en aguas de Lanzarote y Fuerteventura. / DA

Los sondeos sísmicos como los detectados por dos clubes de buceadores el pasado 22 de octubre cerca de Fuerteventura suponen una seria amenaza para la fauna marina, tal y como han denunciado en repetidas ocasiones todo tipo de organizaciones ecologistas. Precisamente, el Cabildo de Fuerteventura anunció ayer que pedirá por escrito a la Delegación del Gobierno explicaciones sobre el origen de dichas explosiones en el mar, y que fueron escuchadas tanto por miembros del centro de buceo Deep Blue (Antigua, Fuerteventura) como del Océanos de Fuego (Puerto del Carmen, Lanzarote), tal y como adelantó Canarias Ahora. El Cabildo de Fuerteventura ha preguntado a la delegada del Gobierno en Canarias, Mercedes Roldós, si tiene información sobre estas explosiones detectadas por buceadores en un santuario marino que “ha de quedar excluido de cualquier actividad que no sea su conservación y actividad pesquera”. Estas detonaciones, descritas ayer a DIARIO DE AVISOS por la portavoz de Agonane-Ecologistas en Acción como “rítmica, ya que cada 8 segundos se escucha un cañonazo y a partir de los treinta metros de profundidad era plenamente identificable”, responden perfectamente a las realizadas por las compañías petrolíferas que sondean el lecho marino en busca de combustibles fósiles.

Se trata de una técnica conocida desde hace casi un siglo y que consiste en lanzar explosiones sónicas desde una embarcación. En descripción de la ONG internacional Océana, “arrastrados por barcos, los cañones de aire comprimido disparan a través del agua cargas de aire comprimido con un alcance de kilómetros dentro del lecho marino, que devuelve información sobre depósitos subterráneos de petróleo y gas. Estas explosiones dañan a mamíferos, tortugas, peces y otras criaturas marinas”.

Sobre las consecuencias de este tipo de prácticas en la fauna marina, los ecologistas denuncian que “entre sus efectos están pérdida auditiva temporal o permanente, abandono del hábitat, alteraciones en alimentación y apareamiento, e incluso varamientos y muertes. Para los delfines y ballenas, que dependen del oído para encontrar alimento, comunicarse y reproducirse, oír es una cuestión de vida o muerte”. Ese aspecto resulta especialmente grave en el caso de Canarias, ya que justo en la zona donde se detectan ahora los sondeos sísmicos hay tal colonia de cetáceos que se ha solicitado la creación de un santuario de ballenas, tanto por parte del Parlamento de Canarias como por otra ONG de prestigio internacional como es WWF.

Aunque la Delegación de Gobierno en Canarias ya respondió a Agonane-Ecologistas en Acción que no había detectado la presencia de barco alguno en la zona llevando a cabo estas explosiones sónicas, el hecho de que Repsol realizara en 2005 prospecciones en la zona (abandonadas ante el enorme rechazo popular que generaron) inquieta a las autoridades locales, como pasó en su día en otros puntos del país como Baleares o el Levante mediterráneo.