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Un empate ‘in extremis’ salva la cabeza de Martí

Juan Villar logra en el minuto 88 el gol que evita que el balear sea destituido
Juan Villar, que le dedicó el gol a su novia, salvó un punto y a su entrenador de una destitución segura. SANTIAGO FERRERO

Bien haría Martí en acordarse de Juan Villar cuando esté redactando su carta para los Reyes Magos. Ayer, el onubense evitó la destitución del balear gracias a un cabezazo que le permitió al CD Tenerife sumar un punto frente a un Cádiz que estuvo todo el partido por delante en el marcador.

Antes del comienzo, el técnico tuvo que modificar sus planes, ya que Jorge Sáenz, que iba a suplir al lesionado Carlos Ruiz, causó baja a última hora por enfermedad, según dio a conocer el club a través de sus redes sociales. Así entró Luis Pérez en la convocatoria, a pesar de que en un principio se había quedado excluido de la relación de citados. Durante el primer acto fue evidente el proceso de descomposición que sufre el Tenerife de Martí. Otra vez se vio a un equipo incapaz en ataque y muy blando en defensa. Al Cádiz le valió con jugar a medio gas para superar a un rival al que, quizás, le conviene replantearse el objetivo del curso. Otra vez se adelantó en el marcador el rival. No había llegado con peligro el equipo de Álvaro Cervera, pero le bastó a los amarillos con una falta de comunicación entre Carlos Abad y su defensa para que Garrido, por alto, lograse el 0-1, con el que a la postre se acabó la primera parte. A partir de ese momento, los locales pasaron a controlar el balón, aunque sin crear peligro a la portería de Cifuentes.

Incluso fue el Cádiz el que pudo colocar más diferencia en el marcador si Salvi hubiese aprovechado la ocasión que tuvo en el minuto 43. El veloz jugador gaditano se fue con claridad de Camille y, al final, remató al lateral de la red. No hubo tiempo para más y el colegiado pitó el final de la primera parte. La afición birria, harta de ver a su equipo deambular por los campos, despidió a los jugadores entre pitos y abucheos.

Martí no tardó demasiado, tras la reanudación ,en mover a sus peones para provocar una reacción. Primero retiró del verde a Tyronne para dar entrada a Malbasic (minuto 53) y 10 minutos más tarde, Suso se marchó para que entrase al campo Juan Villar, quien reaparecía tras perderse tres partidos ligueros. Con este panorama, el Tenerife pasó a dominar por completo el partido, frente a un Cádiz que se mantenía agazapado y a la espera de cazar alguna contra.

No obstante, el dominio blanquiazul era completamente estéril. Corría el minuto 80 de partido y en toda la segunda parte el Tenerife no había sido capaz de tirar entre los tres palos. Solo Longo había rematado al lateral de la red. En los diez últimos minutos de partido, el Tenerife y su entrenador echaron el resto, sabedores que la derrota podría provocar un cambio de entrenador en el conjunto tinerfeño.

El balear sentó a Vitolo, que abandonó el campo escuchando los pitos de su afición, y entró Juan Carlos, otro jugador de ataque. Buscó todo el equipo la igualada, pero quedó descubierto en la parte defensiva. Así el Cádiz disfrutó de algunas ocasiones claras para marcar. Carlos Abad hizo grandes paradas para evitarlo.

Y ya se sabe, el que perdona, lo paga. Ya jugando con más fe que fútbol, si es que este equipo ha tenido de eso alguna vez, Juan Villar logró el empate en el minuto 88, de cabeza y después de una prolongación de Casadesús hacia atrás.

En los tres minutos de la prolongación, los locales intentaron a la desesperada marcar el segundo, aprovechando el miedo que se le había metido en el cuerpo al cuadro andaluz. No obstante, los de Cervera se mostraron contundentes a la hora de aguantar el asedio insular.

Y así acabó un partido que no ayuda a mejorar en nada la situación clasificatoria del equipo, pero que sí permite a Martí salvar su primer matchball.

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