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El líder del PSOE de La Laguna fue condenado por ‘tomar’ el Parlamento

Yeray Gutiérrez recibió una pena de año y medio de cárcel por acceder a la Cámara en los Carnavales de 2006, rompiendo la puerta y agrediendo a un policía nacional, y ahora podría costarle la dimisión

Luis Yeray Gutiérrez llega a la sede del PSOE lagunero. | SERGIO MÉNDEZ

El recientemente elegido secretario general del PSOE en La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, uno de los hombres fuertes en Tenerife del líder de los socialistas canarios, Ángel Víctor Torres, fue condenado por el Juzgado de lo Penal Número 5 de Santa Cruz de Tenerife por acceder por la fuerza al Parlamento de Canarias, en una madrugada carnavalera, disfrazado de Buzz Lightyear (personaje de la saga cinematográfica Toy Story) y agredir al agente que intentó detenerlo.

Según informó el periódico Canarias7, Gutiérrez y otros dos jóvenes fueron arrestados en la madrugada del 26 de febrero de 2006, en pleno Carnaval, tras romper la puerta de entrada y agredir a un agente del Cuerpo Nacional de Policía cuando les daba el alto, causándole lesiones en manos, piernas, nariz y la zona lumbar.

El actual dirigente socialista lagunero, junto con otro de los jóvenes que le acompañaban aquella madrugada (el tercero de los acusados resultó absuelto), fue en aquel entonces condenado a seis meses de prisión como autor criminal y responsable civil de un delito de allanamiento de un edificio público, así como también a un año de cárcel en calidad de autor del delito de atentado en concurso con falta de lesiones, una indemnización al agente lesionado de 1.465 euros y otra de 911 euros al Parlamento canario por los daños causados en la puerta de entrada.

Este hecho, que se juzgó hace 12 años, parece que Gutiérrez lo ha borrado de la memoria o simplemente no consideró que fuera pertinente para responder a la pregunta que se le realizó en una entrevista emitida por El Día Televisión el pasado 21 de febrero, sobre si “hay alguna condena o alguien ha sido condenado” en la ejecutiva lagunera, en la que negó dicho extremo. En concreto, ante una entrada publicada por el exconcejal del PSOE Javier Abreu en las redes sociales, mencionando a un “condenado” para defenderse de la consideración de tránsfuga que le atribuye la dirección del partido en Aguere, el periodista preguntó a Yeray Gutiérrez si había algún condenado, a lo que el dirigente socialista respondió: “Que yo sepa, hasta ahora no. Que yo sepa, no”, dijo literalmente.

En fuentes del PSOE se indicó anoche que, de confirmarse que Gutiérrez ocultó su condena al partido, tendría que dimitir por incumplir el código ético del partido, que exige que todo militante “deberá firmar una declaración en la que afirme no haber incurrido en delito alguno” antes de acceder a un cargo orgánico. En lo que se refiere al proceso judicial, los tres detenidos declararon que no sabían que se trataba del edificio del Parlamento y que pensaban que era un inmueble de viviendas, al que habrían accedido porque alguien les había arrojado unas botellas desde el mismo. Versión que fue desestimada por la jueza. En cualquier caso, el fallo judicial, al que ayer tuvo acceso DIARIO DE AVISOS, advierte de que “si hubiera resultado la vivienda de las personas a las que ellos declaran en el juicio que iban a buscar por haberles tirado unas botellas, y en el modo en el que entraban rompiendo la puerta de acceso, el tipo penal sin duda hubiera sido consumado como el más castigado en el articulo 202 del Código”. El agente encargado esa noche de las cámaras de seguridad del Parlamento declaró ante el juez haber visto a dos de los detenidos golpear con fuerza la puerta a base de coger impulso y dar patadas, por lo que acudió al lugar de los hechos y se encontró con el compañero herido. Este, que hacía la ronda de vigilancia, recibió asistencia médica y estuvo en recuperación 10 días. La agresión le agravó una artrosis previa.

El fallo no contempla el atenuante por intoxicación etílica, “por más que se tratara de las fiestas del Carnaval” y ellos declararan “haber bebido”. El hecho es que no hubo “prueba tendente a acreditar que sus facultades estuvieran siquiera mínimamente afectadas”.