
El viñático del Monte Aguirre, laureles de india, ficus centenarios, el drago de Benijo o el cardón de El Chorrillo. Esos son solo algunos de los 70 ejemplares que conforman el catálogo de árboles singulares de Santa Cruz de Tenerife que el Ayuntamiento dio a conocer ayer. Se trata de árboles de 60 especies distintas, la mayoría aún en buen estado de conservación aunque, otros, están necesitados de una intervención urgente.
Los laureles de india de la plaza del Príncipe o los ficus (higuera australiana) de la plaza de San Francisco, son unos de los más afectados. Estos últimos incluso son usados como aparcamiento de bicicletas y se les ha rodeado de un césped artificial que impide su desarrollo. Esto son solo algunos de los ejemplos puestos por la catedrática de Biología de la Universidad de La Laguna, Victoria Eugenia Martín, autora del catálogo, y para los que pidió una intervención urgente. Martín, junto al catedrático de Botánica y patrono de la fundación Santa Cruz Sostenible, Wolfredo Wildpret, ha recorrido el municipio para documentar cada uno de estos 70 ejemplares.
Algunos árboles, como los laureles de la plaza del Príncipe, datan de 1864, “son ejemplares que necesitan de una especial protección, evitar, por ejemplo, que las mascotas orinen en ellos o que los niños con sus juegos puedan dañarlos”, insistió la bióloga de la ULL. Otro ejemplo de la interacción del hombre que pone en riesgo a estos árboles es el almendro de madagascar del parque García Sanabria en cuyo entorno se emplaza una cafetería y al que le han colocado luces y farolillos. “Es un ser vivo y hay que respetarlo, tiene una vida interior propia con invertebrados que lo habitan. Necesita descansar, respeto, cuidado”. El alcalde, José Manuel Bermúdez, prometió eliminar los adornos de inmediato.
Conclusiones
El estudio concluye con tres recomendaciones. La primera, la demanda de más parques urbanos en Santa Cruz porque eso permitirá un mejor desarrollo de las especies, una petición que Bermúdez confirmó será atendida, no solo con la mejora de los parques actuales, sino con la creación de nuevos espacios, aunque el alcalde dijo no poder adelantar aún dónde se ubicarán. La segunda recomendación tiene que ver con una mayor divulgación de los valores vegetales de la ciudad para así mejorar su cuidado a través de talleres o rutas guiadas. Y, la última, la necesidad de una ordenanza que, tal y como se aprobó en el pleno a instancia de Sí se puede, proteja y regule las actuaciones en torno a estos ejemplares. También en este caso, el alcalde recogió el guante. “Necesitamos una ordenanza para que cualquiera no pueda hacer cualquier cosa y espero que en un año, podremos tenerla en vigor”.




