CULTURA

Vázquez – Figueroa publica la novela “más canaria que he escrito nunca”

El lunes sale a la venta 'Bajamar', la nueva obra del escritor y periodista tinerfeño, en la que se detiene a narrar la represión franquista en las Islas y el fenómeno migratorio de ida y vuelta con Venezuela

Alberto Vázquez- Figueroa
Alberto Vázquez- Figueroa. / DA

El lunes sale a la venta Bajamar (Arzalia Ediciones), la última novela del escritor y periodista canario Alberto Vázquez – Figueroa. Este libro, cuyo autor ya ha perdido la cuenta del número que hace en su inmensa colección de relatos (alrededor de un centenar), está inspirado en las vivencias de su familia, que como tantos otros canarios, tuvieron que emigrar y buscar suerte fuera de las Islas con motivo del estallido de la Guerra Civil y la represión franquista, especialmente a Venezuela.

“Es la novela más canaria que he escrito nunca y al mismo tiempo más venezolana”, destaca el autor en una conversación con DIARIO DE AVISOS, que le concedió el Premio Taburiente en 2016. En la obra, además de detenerse en el fenómeno de la represión que se ejerció en Canarias con el golpe de Estado de 1936, aborda “el eterno problema de la emigración, que los canarios conocemos muy bien”. Es decir, la vida de los isleños que “se fueron a Venezuela buscando un paraíso y después de una generación completa tienen que salir de lo que se ha convertido en un auténtico infierno”.

Canarias y Venezuela son dos lugares claves en la biografía de este auténtico trotamundos, que como periodista ejerció de corresponsal de guerra en distintos países de África y América Latina.

De alguna manera, el escritor torna la mirada a sus raíces desde la ficción literaria. Nació en plena guerra civil, en octubre de 1936, y su familia padeció la durisíma represión que se implantó con el golpe de Estado. De hecho, recuerda que el mismo día que se produjo la sublevación militar contra el Gobierno de la II República “metieron en la cárcel a mi abuelo, José Rial, a mi tío el escritor José Antonio Rial y a mi padre, que solo me conoció en el muelle de Santa Cruz de Tenerife cuando nos deportaron a Marruecos”.

Una época dura. “Había hambre”. Tanto es así que señala que su madre, que vivía al lado de la plaza de toros de la capital tinerfeña, “se comió todos los gatos que estaban allí” porque no había otra forma de alimentarse en la época de gestación del escritor. En aquel momento, sostiene, “o te comías a los gatos o los gatos te comían a ti”. “Por eso -recuerda- me llamaron el gato”.

Una situación desesperada que padece ahora el otro polo sobre el que vertebra la obra, Venezuela, donde escasean los bienes básicos para la población. “Ahora la gente no se puede comer los gatos allí porque no hay, se los han comido todos”.

Sobre cómo uno de los países con más abundancia de recursos naturales del mundo ha pasado a tener su población en la más absoluta miseria tiene una única explicación para Vázquez – Figueroa: la corrupción. “Los hombres nacen, crecen, mueren y se corrompen. Los gobiernos nacen, crecen, se corrompen y mueren”, recoge textualmente en su última novela. Un mal que es endémico a todos los gobiernos. De hecho, señala que “al “único político verdaderamente decente que he conocido en mi vida y mira que he conocido a muchos, fue en la República Dominicana, Héctor García Godoy. Fue presidente interino, lo hizo muy bien para acabar con la guerra, se presentó a la reelección y lo envenenaron”.

En ese viaje a sus raíces, Vázquez – Figueroa arranca su novela en la isla de Lobos. Allí se trasladó como farero su abuelo. De hecho, el título de la novela, Bajamar, hace alusión al fenómeno que se produce en el islote con las grandes mareas de septiembre. Fue en una de esas bajamares, cuando su abuelo, mientras pulpeaba, encontró una moneda con la inscripción de Cleopatra Selene y Juba. Una historia que ya de por sí bien vale