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El canario coleccionista de títulos

El tinerfeño Iván Déniz, con su recientemente conquistada liga mexicana con Soles, continúa siendo el entrenador insular con más trofeos en su palmarés; regresar a Europa es una meta, pero no una obsesión
Déniz, primero por la derecha, durante la interpretación del himno mexicano en un partido de la final. Soles de Mexicali
Déniz, primero por la derecha, durante la interpretación del himno mexicano en un partido de la final. Soles de Mexicali
Déniz, primero por la derecha, durante la interpretación del himno mexicano en un partido de la final. Soles de Mexicali

Cuando en 2007 la ACB y la LEB presumían de ser ligas que pagaban buenos salarios a jugadores y entrenadores, Iván Déniz apostó por hacer las maletas. No era una decisión sencilla, más aún teniendo en cuenta que se iba a México, una liga desconocida para el gran público en un país que, fuera de sus fronteras, se asocia con facilidad a la violencia. 11 años y cuatro títulos más tarde, Iván ha demostrado que no se equivocó.

“¿Qué siento al ser el entrenador canario más laureado? Orgullo y, a la vez, me acuerdo mucho de las personas que me han ayudado a llegar ahí: José Carlos Hernández Rizo, por empujarme, estar siempre encima de mí, cuidarme y ser como un padre y Paco García, que, ya en el profesionalismo, me dijo: “Estás preparado; da el salto”, señala Iván Déniz desde Mexicali, una ciudad que sigue de fiesta después de haber ganado la pasada semana la liga mexicana.

Es la tercera etapa que cumple Iván en Soles. Respecto a la última, en 2016, se ha encontrado con muchos cambios, especialmente con los que tienen que ver con el crecimiento de la competición: “La liga ha dado un paso de gigante en organización e imagen, es ya una competición muy profesional. La calidad de los jugadores extranjeros son el mejor ejemplo del crecimiento de la misma”.

Nuevo reto

Déniz se encontró con una plantilla totalmente renovada en Soles, además de tres nuevos socios en la directiva de una entidad que ha apostado por el espectáculo para continuar creciendo: “Respecto al club que yo dejé lo que más destaco es la llegada de esas tres personas, que han remodelado el pabellón y han querido que la gente se divirtiera más en la cancha, que todo tuviera más espectáculo. Con eso han logrado que el pabellón se volviera a llenar en cada encuentro que jugábamos”.

Lo que no cambian son los viajes. Con el sistema de competición mexicano, cada vez que se visita a un rival se disputan dos encuentros en 72 horas, lo que supone un gran desgaste a todos los niveles: “ Por gira que hacemos de partidos pueden ser 13 o 14 horas de viaje mínimo de ida y otras tantas de vuelta. Eso desgasta mucho y llega un momento de la temporada en la que el jugador lo acusa mucho. Llegas y, al día siguiente, juegas. Descansas y, otra vez un día más tarde, vuelves a jugar, para luego regresar a la ciudad. Adaptarse a eso es complicado. Yo llevo muchos años, pero no es sencillo. El otro aspecto sería el arbitraje. Está entrando una nueva generación y en eso se debe invertir tiempo porque es un aspecto importante para que la Liga Nacional de Baloncesto sea un torneo comparable por ejemplo, a Europa o a Argentina”.

La temporada no fue sencilla. Hubo altibajos y, además, en diciembre, Iván Déniz vio como su jugador referente abandonaba Soles camino de la Pro A francesa: “John Flower se marchó, pero la plantilla supo reponerse a ello, no se vino abajo nunca. De ese modo logramos ser la segunda mejor defensa de la liga y el mejor ataque en una temporada muy igualada, la, para todos, más equilibrada de las últimas ediciones”.

Europa, en el horizonte

Los problemas de clubes de Venezuela y Puerto Rico provocaron, además, que los jugadores vieran, tras la argentina, a la liga mexicana como un lugar atractivo como destino, gracias a la existencia de una mejor gestión económica: “No han habido problemas de pagos en el 99% de los clubes, algo que habla bien a las claras de la seriedad con la que se ha trabajado este curso”.

Pero, tras temporadas en México, Venezuela o Puerto Rico, Iván Déniz “como cualquier entrenador de baloncesto” anhela regresar a Europa: “Está claro que quiero volver, pero hay que pensar todo. Aquí te acostumbras a proyectos ganadores. Jugar para ganar es algo muy ilusionante y muy bonito. Las cosas me han ido bien, aquí tengo mi prestigio y trabajo muy a gusto. Ningún entrenador profesional puede renunciar a querer entrenar en Europa. El año pasado hubo opciones de regresar, pero debemos ver qué pasa a partir de ahora para luego tomar una decisión”.

Mientras tanto toca “recuperar energías” y “lo más importante”, dedicar tiempo a su mujer e hijos. Luego, quién sabe si lo volveremos a ver por España: “Por lo pronto quiero ir a ver los play-offs de Liga Endesa y LEB. Más tarde veremos qué pasa y dónde puedo acabar”.

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