
Máximo Bacallado, fundador del grupo Centro Comercial del Mueble, no conoce otra cosa que el trabajo diario. Lo que comenzó siendo el primer almacén mayorista de muebles de Tenerife se ha convertido hoy en día en líder indiscutible en la venta directa de muebles y artículos de decoración. Después de casi 40 años siendo referente en Canarias en el sector del mueble, Máximo ha decidido dar un paso a atrás y dejar que su hijo Felipe, que creció jugando entre los muebles de la exposición, se ponga al frente del negocio familiar. Pero, ¡ojo!, Máximo acude todos los días a la sede de Las Mantecas, donde el grupo tiene sus oficinas,por eso no es nada extraño verlos a los dos por la tienda. Dos visiones empresariales diferentes, pero que tienen en común el trabajo y el esfuerzo.
-¿Cómo comienza la historia del Centro Comercial del Mueble?
“Mi padre empezó con 25 años comercializando lámparas. Las traía de Italia, las montaba aquí y las vendía. Como el negocio fue prosperando, contactó con carpinteros locales y fue añadiendo a la venta pequeños muebles. Todo esto en un pequeño local que tenía en el barrio de La Salud. Empezó a vender mucho y esto le abrió el interés por este sector. Entonces se vino a Las Mantecas y decidió empezar como mayorista. Venían de todos sitios de la Isla. Pero en el año 1992 mi padre se dio cuenta de que la venta al por mayor tenía un tiempo limitado y decidió abrir al público. Yo, en el año 1994, me voy a Estados Unidos a estudiar la carrera universitaria y regreso en 1999. Yo conocía la empresa de pequeñito. Estaba todo el día aquí metido jugando entre los muebles y molestando a todo el mundo. Y a mi regreso me encuentro con una empresa totalmente distinta. Más de 200 trabajadores y con un ritmo frenético desde por la mañana a por la noche”.
-Su regreso a la Isla coincidió con el boom de la construcción.
“Exacto. Mi regreso fue en el año 1999 y no tuve tiempo para nada, porque al llegar ya mi padre me dijo: “¡Venga a trabajar!”, y me tocó toda la época buena de la construcción. Pero, de repente, en septiembre de 2007 dejan de entrar los clientes por la puerta. ¿Y ahora que? Esto no lo había estudiado en la universidad ni lo había vivido durante todos los años que llevaba trabajando. Afortunadamente, teníamos una empresa saneada, con los locales en propiedad. Todo gracias a la mentalidad conservadora de mi padre y nos pillaron unos años, del 2007 al 2013, muy duros porque la actividad caía cada año. Nos tuvimos que desprender de mucho personal que llevábamos años formando y que llevaba toda la vida en la empresa. No fue hasta entrado septiembre de 2013 cuando empezamos a ver que llegar más clientes, y ya, entre 2014 y 2015, empezamos a reformar todos los centros y nos preparamos para una posible recuperación. Abrimos muchos metros que cerramos durante la crisis y a partir de 2016 y 2017 empezamos ya a contratar. Y fíjese que muchas de esas personas que contratamos fueron de las que tuvimos que desprendernos durante la crisis. En dos años, ya hemos incrementado la plantilla en un 50%. La tendencia año a año es ascendente, pero todavía vamos a un ritmo muy lento”.
-Pero ustedes son un sector que depende mucho de la construcción y esta se está recuperando…
“Claro. Solo con la reposición en este sector no se vive. No puedes desarrollarte ni aperturar nuevos centros. Tenga en cuenta que nosotros trabajamos con un producto que, ni mucho menos, es de primera necesidad. En la pirámide de prioridades estamos muy abajo. Primero la comida, la vivienda, el coche, teléfono, luz, agua… y, después, si queda algo lo destinan a nosotros. Mire, en nuestras cifras vemos que del 1 al 5 de mes no arrancamos, no viene casi nadie a la tienda; y después de la segunda semana es cuando empieza a venir todo el mundo, cuando ya han pagado todas sus prioridades”.
-¿Qué les diferencia a ustedes de otras tiendas de muebles?
“Nosotros ofrecemos un servicio integral, y lo más difícil es formar a una persona para que se siente con el cliente y entienda cómo es el hogar de esa persona y ofrecerle no sólo lo que hay en la tienda, sino lo que tenemos en los catálogos, y para eso, el empleado se tiene que saber de memoria los catálogos y los precios. Por eso le digo que somos un sector muy complejo. Visitamos diariamente a más de 100 hogares en todas las Islas donde tenemos tienda. Tenemos este local en Las Mantecas y otro en La Orotava, que son los dos centros principales. Después también tenemos tienda en El Paso, en La Palma, y en Telde, en Gran canaria. Con la firma Todohogar, la tienda de Los Majuelos, e Intermóvil, la que está al lado de Alcampo, en La Laguna”.
-¿Y en el Sur?
“Pues mire, a mi padre con su mentalidad conservadora, el Sur de Tenerife siempre le ha dado más respeto. En la actualidad hay mucha población residente, pero ¿cuál es el problema? El coste. Nuestro centro de Las Mantecas tiene unos 25.000 metros cuadrados, y el de La Orotava, unos 12.000, así que imagínese un local de estas características lo que puede costar en el Sur. Por eso siempre lo hemos dejado un poco de lado. Pero creo que en el medio plazo puede que nos lancemos”.
-En el Sur está el auge del turismo y del alquiler vacacional y la reestructuración de los apartamentos, porque ya hay mayor población residente…
“Sí, por eso lo tenemos en mente. Ya estamos notando la recuperación en los apartamentos y esta Semana Santa también con la llegada de clientes que quieren comprar colchones o sofás porque vienen parientes. Es verdad que el turismo vacacional esta reactivado mucho piso que se está renovando, y eso nos viene bien. Pero los hoteles no crea que aportan tanto porque es un sector muy fluctuante que en su gran mayoría dependen de grandes cadenas que compran a sus grandes centros todo el producto. Muy poco se queda aquí. Nosotros nos debemos al consumidor local y, por ahí, nos hemos mantenido, siempre ofreciendo un servicio integral, desde la atención en tienda, hasta la visita a la vivienda para medir y adecuar el productos a las exigencias del clientes. Montarlo y llevarse el viejo”.
-La crisis ha obligado a todos los sectores a renovarse y reinventarse. ¿Cómo lo han hecho ustedes?
“El producto durante unos años calló en precios drásticamente. La competencia que surgió en el mercado fue a precios. Pero nosotros siempre nos mantuvimos fieles a nuestro sistema de atención integral. En el 2013, cuanto notamos la recuperación, hicimos al contrario, y empezamos a traer productos que nos diferenciaban del resto. Esto lo pudimos hacer porque teníamos una empresa saneada y no teníamos que pagar local. El mercado de venta también ha variado. Ahora puedes comprar el producto en cualquier lugar de América, Europa y Asia. No somos un mercado cerrado. Ya no hay distancias. Te das cuenta de que, aunque vives en un sitio pequeño, contactas con fábricas de cualquier parte del mundo. Es verdad que muchas veces los requisitos a las importaciones extracomunitarias son muy extrictas, pero nos tenemos que acostumbrar. Eso le mete más coste al producto, aunque entiendo que este tiene que ser de calidad y hay que vigilar que así sea”.
-¿Cómo es negociar en Asia o en América?
“Bueno es complicado, pero estamos hablando de un sector organizado. Aún así es difícil llegar y, primero, explicarles dónde están las Islas que, a veces, ni lo saben y, después, convencerles de que, a pesar de ser un sitio pequeño, les vamos a pagar. Pero lo más complicado es decirles que no les puedo comprar 1.000 sillas sino 60. Hay mucha labor comercial. En esto, mi padre ya fue un innovador, porque a pesar de su mentalidad conservadora ya se iba a Alemania, sin hablar el idioma, y se traía los productos”.
-Bueno, ¿y cómo se toma usted y, sobre todo, su padre, que lleva trabajando toda su vida y dando empleo a más de 200 personas en la Isla, la visión negativa que se tiene del empresario local?
“Nadie deja de tener razón. Pero es verdad que en mi familia hemos trabajado mucho por esta empresa y damos empleo y formamos a mucha gente que lleva muchos años trabajando con nosotros. Puede que haya sectores donde sus empleados cobren poco y puedo llegar a entender sus reivindicaciones, pero el empresario es el que genera empleo y, al final, creo que todos somos empresarios: el que va por la calle y se fija en un local para abrir una tienda, y el que compra, porque al final esta provocando que ese negocio tenga ingresos para contratar a más gente. Lo correcto sería pagar en función del mercado y en nuestro caso hay más problemas por la conciliación que por los sueldos”.

EL PERFIL
Familia
Felipe Bacallado Mena nació en Tenerife el 28 de abril de 1976. Es hijo de Máximo Bacallado, propietario y fundador del grupo Centro Comercial del Mueble. Tiene una hermana, Esther, que también se dedica al negocio familiar.
Estudios
Felipe estudió en el CEU San Pablo (Escuelas Pías) y en el año 1994 se fue a Estados Unidos, a la Universidad de Findlay (Ohio), de donde regresó en 1999
‘Hobbies’
Cuando su trabajo se lo permite (trabaja 16 horas diarias), le gusta practicar el tenis y el fútbol. afirma que es del ‘Tete’ y le apasionan los coches antiguos y se autodefine como ‘motero’





