
En los tiempos que corren, que un negocio lleve abierto 50 años no es baladí. Y si es una librería, parece un milagro, teniendo en cuenta la aparición del libro electrónico, que tanto miedo generó en el sector, y el permanente matraquilla de la supuesta desaparición del papel. Afortunadamente, todavía son más los que disfrutan de abrir un libro por la mitad y oler el papel, y de sentir la amable aspereza de pasar una página.
Ifara Libros cumplió 50 años el pasado 2 de febrero y es la librería en activo más antigua de Tenerife. La abrió María Teresa Rodrigálvarez Noaín, una bilbaína afincada en la Isla, que visionó un rincón repleto de libros entre las calles de Juan Pablo II y de Benavides. Ella ya falleció, pero su pupila Enely sigue al frente, junto a las jóvenes Cecilia y Yurena. “Llevo 45 años aquí. No es fácil que un negocio dure tanto. Es complicado, hemos librado muchas batallas para seguir donde estamos”, explica mientras se le ilumina la cara cuando se le pregunta cómo es el trabajo de librera. “Muy bonito y divertido. Para mí es lo mejor, porque nunca sabes lo que te encuentras. Te levantas con ilusión porque haces algo que te gusta mucho, aunque hagas más horas que en cualquier otro trabajo”. Y es que trabajar en una librería no es solo atender a los clientes y recomendarles libros. “Se empieza desde abajo. Abrir cajas, sacar, marcar y cuando no había ordenadores, ¿sabes lo que eso suponía? Pero en realidad es la única manera en la que puedes aprender a ser librera. Cuando te desprendes del ordenador y utilizas la cabeza, la memoria”, apostilla.

Otro de los placeres de llevar una librería es el trato con los clientes. Y medio siglo da para acumular hasta amistades. Hay nietos y bisnietos de aquellos primeros clientes que visitan Ifara y rememoran su niñez, cuando se sentaban en el rincón infantil a leer mientras su abuela recorría la librería escogiendo sus próximas lecturas. ¿Te acuerdas de mí?, le preguntan a Enely. “Es una satisfacción cuando viene gente a saludarte, que a lo mejor se han ido a estudiar o trabajar fuera y siempre tienen el recuerdo. Hace poco vino un señor y me dijo: ‘Venía con miedo por si ya no estaba la librería. Es que veía tantas tiendas de toda la vida que ya no existían…”. La relación es tan estrecha con algunos clientes que se convierten en familia. Años de recomendar libros tienen eso, que los lectores confían en ti”.
Enely resalta que, aunque tuvieron miedos hace 15 años, cuando surgió el libro electrónico, al final los dos formatos han encontrado cómo convivir. “Para el placer, los libros de papel, para viajar, la tablet”.
¿Y para sobrevivir? “Mejorar en servicios y atención. A veces nos piden un libro que te cuesta gastos de envío con los que no vas a ganar prácticamente nada, pero le resuelves el problema a la persona que viene. No decimos nunca que no”, afirma Enely.
Recomendaciones para disfrutar del Día Internacional del Libro
Hoy, 23 de abril, se celebra el Día Internacional del Libro, y Enely y Cecilia, de la librería Ifara, nos han querido recomendar algunas lecturas. Cada una tiene sus propios gustos, lo que ayuda a dar variedad a esta lista:
–Ordesa, Manuel Vilas
–Volverás a Alaska, de Kristin Hannah
–Hombres, Angelika Schrobsdorff
–Los perros duros no bailan, Arturo Pérez Reverte
–Una novela criminal, Jorge Volpi
–La librería y A la deriva, Penelope Fitzgerald
–La mujer de la libreta roja, Antoine Laurain
–La señora Fletcher, Tom Perrotta
–La vegetariana, Han Kang
–Lo que más me gusta son los monstruos, Emil Ferris n




