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Un experto cree que los asesinos de Machín tenían experiencia criminal

El especialista en Balística y Armamento de la Universidad de Barcelona Eduardo de Cobos asegura que el arma utilizada tiene el calibre “más extendido en pistolas semiautomáticas”
Modelo de arma corta semiautomática. | DA
Modelo de arma corta semiautomática. | DA

Los dos sicarios que asesinaron el pasado martes al empresario herreño Carlos Machín, en los aparcamientos de la Escuela Oficial de Idiomas de La Laguna, “tenían experiencia criminal”. Ésta es la principal conclusión a la que llegó ayer, al ser cuestionado por DIARIO DE AVISOS, el especialista en Balística y Armamento por la Universidad de Barcelona, Eduardo de Cobos. A pesar de que hay muchos datos de la investigación policial que, de momento, no han transcendido, los dos impactos que recibió Machín, en el pecho y en la cabeza que le causaron la muerte, más el resto de detonaciones que escucharon los testigos, confirman que la pistola que se utilizó fue un arma semiautomática. De hecho, según este especialista, “vaciaron todo el cargador (8-9 balas)”, lo que le lleva a concluir que era “un arma relativamente antigua de monohilera. Los nuevos modelos disponen de 12 a 15 cartuchos”, aseguró.

Este tipo de pistolas semiautomáticas, según De Cobos es “de procedencia alemana, muy fácil de conseguir en el mercado negro”. El calibre de la munición es “también muy común, el más extendido en pistolas semiautomáticas”. De hecho, este calibre lo utilizan los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, el Ejército y los países de la OTAN, “que lo tienen como calibre oficial de los países que pertenecen a esta Organización para armas cortas”, aseveró.

Sobre cómo se produjo el asesinato, De Cobos destaca que “los autores esperaron a que Carlos Machín entrara en su coche para dispararle, algo que denota que sabían que dentro del vehículo se reducen las posibilidades de movimiento”. Como hábito, recordó De Cobos, “cuando entramos en nuestro coche estamos pendientes de abrocharnos el cinturón, mirar el retrovisor y demás movimientos inconscientes, que nos aislan del exterior”.

En estos casos, este especialista en Armamento y Balística, que también instruye a distintas policías locales del Archipiélago, recomienda a los agentes que “en ataques como el que sufrió Machín, intenten salir del coche”.
enfatizó. Es por esto, que De Cobos confirma que los asesinos “esperaron al momento más apropiado” para consumar sus Un experto cree que los asesinos de Machín tenían experiencia criminal maléficas intenciones. Incluso, “la carrocería del propio vehículo se convierte en metralla al ser alcanzada por la munición”, puntualizó.

PERICIA DE LOS ASESINOS

Otro de los dudas que quedaban por disipar tras este conmovedor asesinato, tiene que ver con quiénes podían haber realizado una acción como la que tiene a Tenerife conmocionado desde el martes. Para Eduardo de Cobos, los asesinos no era “la primera vez que hacían algo parecido a esto”. En el mismo sentido que De Cobos, fuentes policiales consultadas por DIARIO DE AVISOS, confirmaron que los asesinos comprobaron que no había cámaras en los aparcamientos de la Escuela Oficial de Idiomas lagunera. Además, el propio robo del vehículo una noche antes, para luego quemarlo en una zona próxima al Museo de la Ciencia y el Cosmos, para evitar dejar huellas o posibles pruebas incriminatorias, denotan que tenían experiencia. Si bien es cierto que alcanzaron el cuerpo de Machín dos disparos de las ocho detonaciones que escucharon los testigos, uno en el pecho y otro en la cabeza, a alguien lego en la materia podría resultarle extraño la poca pericia de los asesinos. Para Eduardo de Cobos, “no es sencillo disparar de un vehículo a otro”. Además, según matizó, “cabe la posibilidad de que el autor pudiera hacer en primera instancia los dos disparos mortales y luego, vaciara el cargador”. O, al revés, que fallara en varias ocasiones y luego, “con sangre fría, precisara sus últimos dos disparos”, analizó Eduardo de Cobos. Todavía, a pesar de estas aseveraciones del especialista en Balística y Armamento de la Universidad de Barcelona, quedan muchas dudas por resolver.

Según reconocía el propio De Cobos, “cualquier detalle que salga de más, abre un abanico enorme de posibilidades”. Lo que sí se ha constatado, es que será muy dificil de esclarecer este suceso, precisamente por la pericia de los que lo realizaron, cómo observaron las carencias de seguridad que tenía la zona, la facilidad para escapar, el robo del vehículo, dónde lo dejaron, cómo lo quemaron, la hora,…

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