BALONCESTO SOLIDARIO

Una historia de película

'Campeones', la producción que es ya el mejor estreno español en 2018, contiene múltiples paralelismos con la labor llevada a cabo con niños con síndrome de Down por la tinerfeña María Sosa

La realidad supera siempre la ficción no es solo una frase hecha. Campeones, la película en la que Javier Fesser relata las vivencias de Marco, un entrenador de baloncesto obligado a dirigir a un grupo de jóvenes discapacitados y cómo este, con el paso del tiempo, va cambiando su opinión respecto a ellos y enriqueciéndose con la experiencia, es la película española más vista del año y ha superado incluso a una superproducción como Ready Player One, de Spielberg.

Esa misma experiencia, enfocada especialmente a niños y niñas con síndrome de Down, fue puesta en marcha por parte de María Sosa, entrenadora del Adareva de la Liga Femenina 2, hace ya dos años. “Nada hace que me sienta más realizada”, admite Sosa, cuya labor mantiene grandes paralelismos con lo plasmado por Fesser durante los 100 minutos que dura la película.

Pongámonos en situación sin hacer spoiler del magnífico film. Tras chocar contra un vehículo policial, Marco, segundo entrenador del Estudiantes, es condenado por una jueza a realizar trabajos para la comunidad. El suyo será dirigir a un equipo de baloncesto con jóvenes con discapacidad y poner a prueba su paciencia y sus valores personales.

En la realidad, Sosa, mientras cursaba Psicología, siempre tuvo en mente llevar a cabo el proyecto de entrenar a un equipo de personas con estas características, hasta que lo logró: “En mi anterior club nunca me lo permitieron, no sé el motivo, y cuando fiché por el Adareva fue la primera petición que hice y la directiva no lo dudó ni un momento y se implicaron”.

De este modo, María Sosa se puso al frente de un grupo de chicos y chicas que, desde el primer día, le ganaron el corazón, pese a que los inicios no fueron sencillos: “La idea inicial, que era la de hacer más baloncesto, tuvo que ser modificada y adaptada a un grupo de chicos adultos, con dificultades físicas, llevándolo más al desarrollo de la coordinación e iniciación al deporte. Luego buscamos la parte técnica, pero después de mucho tiempo dedicado a lo básico”.
Así, del mismo modo que en la película de Javier Fesser, ellos fueron creyendo en lo que hacían al ver su progreso: “Celebran cada canasta, dar bien un pase o que un compañero lo haga bien. Mantienen la pureza del juego”.

La entrenadora principal del CB Adareva, mientras admite que es la actividad “más gratificante” que ha vivido hasta el momento desde que se dedica desde hace años al baloncesto, destaca no solo la posibilidad de “socializar” mediante el deporte, sino la posibilidad de que la calidad de vida de estos jugadores mejore de manera notable gracias a la práctica del baloncesto: “Hay muchos estudios que determinan que si consiguen hacer deporte a una edad temprana mejoran, porque no debemos olvidar que estamos hablando de personas que padecen muchos problemas cardiacos y respiratorios. Cuanto antes empiecen a practicar deporte y mejorar el aspecto físico, antes podrán mejorar su calidad de vida”.

Pocas ayudas

Los Amigos, que es como se llama el equipo que protagoniza Campeones, compiten en una liga nacional, viejo anhelo de Sosa que se encuentra, ahora sí, con la cruda realidad más allá de lo que se puede ver en la gran pantalla. “La idea inicial del proyecto era la de hacer un equipo, que pudieran jugar y competir”, admite María mientras reconoce que lo que sucede la película sería lo que le “encantaría” poder realizar. Mientras tanto, aunque parezca mentira, para llevar a cabo esta actividad semanal, deben seguir mendigando horas de pabellón: “Seguimos sin conseguir ni siquiera una cancha fuera de hora para los chicos que están escolarizados y que llegan a entrenar más tarde. Es una pena. En Madrid tienen una liga con normas adaptadas, donde se les da la opción de competir. Aquí no hay nada parecido. Lo que sucede en la película es lo que me encantaría poder hacer”.

Precisamente por ello, María Sosa no se rinde, tratando de hacer crecer su proyecto, mientras dice verse reflejada en muchas situaciones que pueden verse en la película, especialmente las que tienen que ver con las relaciones afectivas entre los jugadores y su entrenador, que va más allá de la figura que puede tener un técnico de baloncesto convencional: “Sí, me veo bastante reflejada, claro. Lo primero es entender que el baloncesto, y cualquier otro deporte, debe ser simplificado muchísimo.

Además, esto es importante, tienes que saber adaptarte a la realidad de cada chico, porque cada uno tiene una necesidad diferente y todos no están al mismo nivel”.

Mientras, reitera que el mensaje que transmite la producción es sumamente importante, pues transmite unos valores que van más allá del deporte, aunque están íntimamente vinculados al mismo. Si el final de Campeones ha emocionado ya a más de 300.000 espectadores en los cines estatales, la labor llevada a cabo por María Sosa promete seguir con paso firme en uno de los retos que afronta el deporte y la sociedad: la inclusión de personas con discapacidad.