
Triste, accidentado y duro final del camino para el CD Tenerife, que se queda, virtualmente, sin opciones de jugar los play-off de ascenso tras perder ayer en el Heliodoro Rodríguez López ante la SD Huesca por 2-4. Sin embargo, lo más destacado del encuentro, y lo que más recorrido tendrá, es el lanzamiento de una moneda de 50 céntimos por parte de un aficionado aún no identificado. El objeto contundente impactó en la cabeza de la asistente Guadalupe Porras, que según recoge el acta arbitral, se quedó aturdida. El colegiado de la contienda, Isidro Díaz de Mera, decidió retirar al cuerpo arbitral, por lo que el encuentro estuvo parado durante 16 minutos.
Con Samuele Longo fuera de concurso para lo que resta de temporada y sin Malbasic en el once inicial, los aficionados que acudieron al Heliodoro se preguntaban quién marcaría los goles de los blanquiazules. A veces no es cuestión de hombres, sino de actitud. Y el Tenerife saltó al campo con la intención de corregir los errores que cometieron el pasado fin de semana y que le llevaron a perder en León.
Desde el principio los de Etxeberria encerraron en su campo al Huesca y le empezaron a crear peligro. Estuvo a punto de adelantarse el equipo local con una doble ocasión de gol que protagonizaron Mula y Casadesús en el minuto 20 de la primera parte.
Y no tardó el cuadro tinerfeño en adelantarse en el marcador. A punto estaba de cumplirse la primera media hora de partido cuando Bryan Acosta asiste a un Casadesús que remató al segundo palo de Remiro, portero del Huesca. Se adelantaban con merecimiento los locales.
Pero apenas tuvieron tiempo para saborearlo, pues dos minutos después llegó la jugada polémica del partido. El colegiado de la contienda, Isidro Díaz de Mera, señaló penalti y expulsión al interpretar que Carlos Ruiz empujó a un jugador del Huesca en el área tinerfeña. Decisión muy discutida del colegiado, que se ganó la enorme bronca del defensa de Baza, quien había visto la primera cartulina amarilla del partido en el minuto 12. Así el Tenerife se quedaba con un jugador menos durante una hora de partido. Se encargó de empatar el Cucho Hernández, el hombre gol de este sorprendente Huesca.
Con las tablas en el marcador, lo normal era pensar que el partido se iría al descanso con ese resultado. Pero justo cuando se mostraba el tiempo de prolongación, una asistencia de Dani Hernández la aprovechó Casadesús para pillar a la defensa aragonesa despistada y plantarse solo ante Remiro. Luego solo tuvo que quebrar al meta visitante y completar su obra de arte con un remate raso que se coló en la portería oscense pegado al palo. Llegó el delirio en las mojadas gradas de Heliodoro Rodríguez López.
Sin embargo todo cambió en la segunda parte. Etxeberria modificó la estructura del equipo, dando entrada a Jorge por Suso. Jorge se colocó en el centro de la defensa junto a Aveldaño, mientras que Alberto regresaba al centro del campo. Por ilógico que parezca, este sustitución cambió mucho a un Tenerife que perdió toda la agresividad que demostró tener en la primera parte.
Se desinflaron los blanquiazules y lo aprovechó el Huesca para darle la vuelta al marcador. Primero empató de nuevo la contienda el Cucho en el minuto 47 tras un imperdonable desajuste defensivo local en el medio de la zaga. Luego, en el 52, fue Moi Gómez el que anotó el 2-3 tras recoger un balón suelto dentro del área y batir a un Dani sobrepasado.
Etxeberria se vio obligado a deshacer su primer cambio y dio entrada a Villar por Alberto (min 59). Acosta regresó al medio y el onubense se pasó al extremo diestro, que fue como el equipo funcionó en la primera mitad.
Díaz de Mera volvió a equivocarse en contra de los intereses del CD Tenerife cuando no apreció una mano clara de Melero en una falta lateral dentro del área del Huesca (min 77).
Y de lo que pudo ser el 3-3 se pasó al 2-4 definitivo, anotado por Ferreiro. El atacante, de tiro cruzado, hizo el cuarto en el minuto 80 tras una jugada individual de Cucho en la frontal del área.
Tres minutos después la asistente número dos del partido recibió el impacto de un objeto contundente, una moneda de 50 céntimos según cita el colegiado en su acta, por lo que el duelo estuvo parado durante 16 minutos.
Una vez reanudado, el juego fue inexistente y solo se escuchaba el “¡Manos arriba, esto es un atraco!” proveniente de la grada.



