Granadilla de Abona

La Policía llevaba meses siguiendo la pista de los tres detenidos en San Isidro

La delegada del Gobierno confirma que el yihadista captado por la red del Sur se radicalizó aquí; los arrestados se enfrentan a los posibles delitos de captación, encubrimiento y financiación del terrorismo

La operación del pasado lunes incluyó un minucioso registro en la vivienda superior de la mezquita al que asistió uno de los arrestados. Efe
La operación del pasado lunes incluyó un minucioso registro en la vivienda superior de la mezquita al que asistió uno de los arrestados. Efe

Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado seguían de cerca los movimientos de los tres marroquíes detenidos el lunes en San Isidro. Miembros del Servicio de Información del Cuerpo Nacional de Policía realizaban una discreta vigilancia sobre las actividades que desarrollaban en el locutorio Rabab de la avenida Santa Cruz y en la mezquita de la calle Hermano Pedro. Incluso, según la información recabada por este periódico en fuentes de la comunidad musulmana, los agentes llegaron a preguntar a los tres jóvenes varias veces en los últimos meses por el paradero del compatriota de 35 años que en 2013 se trasladó a Siria, donde resultaría herido en un ataque, regresando dos años después a Tenerife antes de huir a Centroeuropa. Ayer, la delegada del Gobierno en Canarias, Mercedes Roldós, confirmó que el yihadista captado por los tres hombres, al que se le perdió la pista en Marruecos tras ser extraditado por Hungría, no era un extremista cuando llegó a España, sino que “se radicalizó aquí”, en Canarias.

Tal como adelantó ayer este periódico, uno de los arrestados ha ejercido de imán en la mezquita (uno de los 10 templos que hay en el sur de Tenerife) por la ausencia de su titular, de nacionalidad mauritana, actualmente de vacaciones. Esta persona ha sido la encargada de dirigir el jutba, el rezo principal de la semana que se celebra cada viernes al mediodía y al que asiste un gran número de fieles. Otro de los detenidos formaba parte de la junta directiva del centro de oración, mientras que el tercero no ocupaba ningún cargo en el órgano rector.

“Nunca vimos nada sospechoso en ellos, son gente tranquila”, manifestó ayer al DIARIO un ciudadano magrebí que frecuenta el centro, donde se ofician hasta cinco rezos diarios. Por la naturaleza de los delitos que se les imputan, los tres detenidos serán trasladados en las próximas horas a la Audiencia Nacional, en Madrid, para prestar declaración ante el juez.
A raíz de los atentados del Dáesh en Europa y, especialmente, tras la masacre de Barcelona en agosto de 2017 los protocolos de seguridad son más estrictos sobre las mezquitas y locutorios. Los representantes de los templos y de la Federación Islámica colaboran con la Policía con encuentros periódicos en donde facilitan información sobre imanes, juntas directivas, perfiles de los asistentes y las actividades que realizan para prevenir posibles casos de radicalización.