
El potro de Elgóibar (5 de septiembre de 1977) fue todo carácter y pundonor en su etapa como jugador. Tras una amplia y exitosa trayectoria como futbolista en el Athletic Club y en la selección española, se formó como entrenador en Lezama, en las categorías inferiores del conjunto bilbaíno. También formó parte del cuerpo técnico que encabezó Ernesto Valverde en el Athletic Club. Luego ejerció de primer preparador en el Basconia y recientemente en el Amorebieta. En el banquillo del CD Tenerife afronta su primera aventura en el fútbol profesional con división de opiniones. En la Isla se ha instalado un debate acerca de la conveniencia de renovar su contrato. Los que opinan que no es producente prolongar la estancia de Joseba Etxeberria lo consideran responsable de que el equipo se desconectase cuando aún quedaban opciones de clasificarse para disputar los play-offs. Sus defensores recuerdan que cogió a un equipo muerto y le dio vida.
-Su vida personal ha sufrido un cambio radical. De pasar de vivir prácticamente todo el tiempo en el País Vasco, a hacerlo ahora en Tenerife. ¿Cómo llevan ese cambio usted y su familia?
“La verdad es que bien. Ya desde las primeras semanas me encuentro muy cómodo. Conocía a la plantilla, pero me faltaba saber de primera mano la dinámica que tenía en el día a día. Por fortuna los primeros resultados acompañaron y noté que la ilusión en la Isla regresó. La verdad es que cuando salió la posibilidad de entrenar al CD Tenerife no me lo pensé ni 30 segundos. Conozco el funcionamiento del fútbol y la importancia de los clubes, y el Tenerife es un club de Primera División que por circunstancias está en Segunda. Hay mucho potencial aquí, pero todos nos tenemos que exigir más. No podemos pensar en los partidos que jugó Fernando Redondo o en los goles de Makaay. Esto no es así. Si alguna vez el Tenerife quiere volver a vivir eso, tiene que pensar en el día a día. La realidad es que el Tenerife es un equipo de Segunda División y tiene que hacer muchas cosas bien durante mucho tiempo, para lograr el ascenso. Y más en una categoría tan exigente en la que no hay tanta diferencia entre el último y el primero. Por eso hay tantas rachas y eso te hace ver que hay mucha igualdad. Cuanta más armonía haya, cuanta más estabilidad haya, más se va a hablar de fútbol y del partido, y menos de otras cosas. Al final nosotros tenemos que intentar que solo se hable de fútbol y una de las cosas que más me ha sorprendido es que, en una Isla en la que hay mucha afición al fútbol y en concreto al Tenerife, pero que no llega al millón de personas, haya tantos medios de comunicación. El Tenerife no genera tantas noticias. Es muy apetecible hablar de las cosas del Tenerife, pero hay que creer mucho en la estabilidad, en el trabajo y en la exigencia”.
-¿Entiende que existen demasiados intereses personales que se mezclan con lo deportivo y que solo tienen la finalidad de enturbiar el ambiente?
“Cuando dentro vemos que hay un problema lo intentamos solucionar y esa es mi forma de actuar. Está muy bien el querer transmitir ambición y objetivos ambiciosos, pero también hay que transmitir humildad. Yo tengo que trabajar todos los días para demostrar que soy mejor que tú. No solo vale decirlo. Hay un montón de equipos que con humildad y perseverancia, como el Leganés o el Eibar, han llegado lejos. El Tenerife debe mirarse en esos espejos”.
-Nos acordamos mucho en la Isla de que aquí jugó Redondo y compañía. ¿Eso, a día de hoy, nos perjudica más de lo que nos beneficia?
“No. Hay que recordar a esos jugadores y esas etapas de este club, que son las más exitosas que ha tenido y no hace tanto de ellas, para no bajar ni un ápice de ambición. Yo quiero vivir eso otra vez, pero para vivirlo de nuevo hay que analizar la situación actual. La situación actual es que somos un equipo de Segunda División con buenos recursos, pero somos de Segunda División. No podemos estar pensando durante la pretemporada en la jornada 42. ¿Cómo vamos a preocuparnos por eso si no sabemos lo que va a pasar dentro de seis jornadas? Eso veo que lo podemos educar, pero manejando la humildad, que nos hace trabajar más y mejor, y la ambición, que nos hace no conformarnos con lo que tenemos. Si solo hablamos de humildad y me dejo la ambición, o al contrario, no voy a conseguir lo que quiero”.
-El viernes el equipo ganó al Sporting, todo un aspirante al ascenso, pero antes se encadenaron cinco semanas en las que no se ganó. ¿Por qué se produjo ese bajón de resultados?
“Por varios factores. En León entramos mal al partido y nos costó el resultado. El día del Huesca, cuando estuvimos 11 contra 11, creo que hicimos los mejores minutos desde que yo soy entrenador de este club, pero la expulsión y todo lo que pasó nos condenó. El fútbol son dinámicas, pero yo tengo la sensación de que el equipo ha dado la cara siempre. Nos hemos enfrentado a muy buenos equipos, pero ninguno le ha pasado por encima al Tenerife”.

-¿Tiene que tirar mucho del sentimiento de profesionalidad de sus jugadores para preparar unos partidos en los que ya no se juegan nada?
“Ya lo hemos dicho, vamos a plantear las cosas con todas las garantías para competir ante un gran rival. Al final todo el mundo tiene que ser lo más profesional posible y se es muy dado a sacar la calculadora faltando 10 jornadas para acabar la Liga, pero siempre he dicho que no creo en esas cosas. Son mentiras. Al final esas cuentas no te valen de nada, ya que desde que haya un solo empate y esos puntos se queden ahí, ya todos las cuentas no valen. Creo mucho en el entrenamiento, en preparar al detalle cada partido y no pensar más allá. Si algo me ha enseñado el fútbol, es que debo pensar en el día a día. Lo único que se consigue pensando en algo más lejos, es desgastarte más de la cuenta o desviarte del camino”.
-¿Cómo funciona la cabeza de un jugador cuando se queda desenganchado de su objetivo?
“Durante mi carrera tuve situaciones en las que no iba ni para arriba ni para abajo, pero yo lo tenía claro: quería disfrutar de lo que hacía. Se puede pensar que no hay nada que hacer, dejarse llevar y buscar todas las excusas para no dar el mejor nivel, y el otro camino es disfrutar de lo que se hace. La elección está muy clara. Por eso lo que pido que los jugadores den el máximo en el día a día para que luego puedan competir. Hay muchas más cosas en juego de las que pensamos. Primero está la dignidad profesional y nuestra obligación es dar la cara, ya que hay otros equipos que se están jugando mucho. Y después están las valoraciones finales y si alguien se deja llevar, seguro que esas valoraciones son negativas”.
-En esa situación que comenta hay muchos jugadores
“Bueno, yo creo que hay que ir más allá. Creo más en disfrutar de la profesión, más que en querer reivindicarte. A cualquiera le debe gustar jugar un partido como el del Sporting de Gijón, que es televisado y ante un rival histórico que se está jugando un ascenso. Eso es lo que sentimos, independientemente de que tengamos más o menos opciones. Tenemos que intentar dar el máximo y exigirnos como si estuviésemos jugándonos el ascenso. Esa es la mejor fórmula para sentirnos orgullosos de nosotros mismos y para cumplir con la pureza del juego”.

-¿Quiere renovar su contrato con el Tenerife?
“Siempre he dicho que estoy muy contento. Se me valora lo que estoy haciendo y esa sensación es la que tengo, y después porque hay mucha repercusión. Este no es un club más y eso para un entrenador es positivo. Entiendo que cuando las cosas no salen bien, tiene mucha relevancia, pero si salen, también la tiene. Al final, esta decisión no depende solo de mí. Lo que quiero es acabar la temporada lo mejor posible, vamos a ver con cuántos puntos y en qué posición, esa debe ser nuestra única idea”.
-¿Consideraría una traición que el club no le ofreciera la renovación?
“Hace cuatro meses ni me imaginaba que podía estar aquí y ahora solo pienso en disfrutar de este camino, exigiéndome al máximo y exigir el máximo a los que están conmigo. El entrenador tiene que ser el primero en dar ejemplo y no voy a permitir que nadie se relaje. Solo me preocupa que el equipo gane, en mi futuro no invierto ni un segundo. Desde la primera rueda de prensa dije que mi futuro lo iba a decidir yo y que hubiera un vínculo contractual con otra entidad no sería un impedimento para nada. Así ha sido y he sido claro desde el principio”.




