santa cruz

Palmetum: un oasis dentro de la capital

El jardín botánico de palmeras, construido sobre una montaña de basura, no solo recibe premios por su diseño, sino que, además, se ha convertido en el mejor lugar para la observación de aves
Este es uno de los espacios que ha ilustrado el expediente que le ha valido al Palmetum el premio al mejor jardín público, obra del fotógrafo del DIARIO DE AVISOS Andrés Gutiérrez. A. G.
Este es uno de los espacios que ha ilustrado el expediente que le ha valido al Palmetum el premio al mejor jardín público, obra del fotógrafo del DIARIO DE AVISOS Andrés Gutiérrez. A. G.
Este es uno de los espacios que ha ilustrado el expediente que le ha valido al Palmetum el premio al mejor jardín público, obra del fotógrafo del DIARIO DE AVISOS Andrés Gutiérrez. A. G.

Desde que en 1996 surgiera la primera idea de convertir el antiguo lazareto en un palmeral, hasta recibir el galardón al mejor proyecto nuevo de jardín público de España este mismo 2018, el Palmetum ha tenido que recorrer un largo y difícil camino. Tras el cierre del vertedero que lo acoge, en 1983, y la apertura del debate público sobre qué hacer con este espacio, la montaña pasó algunos años en el olvido. Fue a comienzos de los 90 cuando toma en consideración la idea del ingeniero agrónomo Manuel Caballero, conocedor y amante de las palmeras, que propuso la idea de un proyecto botánico sobre el vertedero clausurado. Las ideas se convierten en proyecto y en 1996 se inician los trabajos de construcción. Los directores generales del proyecto son Manuel Caballero y los ingenieros civiles José Luis Olcina y Juan Alfredo Amigó, los mismos que la semana pasada fueron homenajeados al hacerlos partícipes del premio recibido en el Congreso Nacional de Parque Públicos. La montaña empieza a transformarse y los escombros se cubren de tierra fértil se abren las pistas y se instala un extenso sistema de extracción de gases, con pozos, bombas y una antorcha para quemarlos.

Se contrata el licenciado en Bellas Artes Carlos Simón para imprimir carácter a la obra y así se componen las cascadas y se colocan las grandes piedras próximas al río y los lagos. Se plantan las primera palmeras, entre ellas hay grandes ejemplares importados y más de 100 especies de tamaño mediano. Se finaliza la primera obra y se frena el desarrollo del proyecto, el parque queda cerrado y los jardines reciben cuidados mínimos. Algunas de las plantas más sensibles mueren y otras son retiradas a los invernaderos municipales. Los ejemplares más afortunados van creciendo y “creando paisaje.

Se realizan pequeñas actuaciones, en 2000 y 2002 con secciones dedicadas a las islas del Pacífico y se añaden especies que hoy brillan entre las joyas del parque: entre otros, se plantan los baobabs, las palmeras barrigonas, las araucarias y los mangles. Se vuelve a contar con la dirección técnica de Carlo Morici, que sigue al frente del jardín. Se sigue trabajando y ya en 2004 se empieza a hablar del Palmetum en los foros internacionales. Aún faltarían 10 años para su inauguración oficial. La vegetación sembrada 10 años antes empieza a adquirir un gran desarrollo; sin embargo, menos de la mitad de la montaña está plantada. En 2007 se reactiva el proyecto. Las colecciones vuelven a crecer y los vacíos en el verde de la meseta van llenándose. En primavera de 2010 comienza una gran obra que en menos de dos años dejaría el Palmetum apto para ser visitado. El 28 de enero 2014, después de unos 18 años de trabajos se inaugura el Palmetum con la visita de los aún príncipes Don Felipe y Doña Letizia, hoy reyes de España.

AviFauna

La evolución del Palmetum ha sido tal que, desde hace unos años, es el mejor lugar en la ciudad de Santa Cruz para la observación de aves. Año tras año la montaña ha sido colonizada por una multitud de especies de aves autóctonas que han encontrado aquí un medio ideal. Algunas son muy espectaculares y fáciles de ver y en cambio otras, más pequeñas y tímidas, requieren paciencia. En conjunto son más de 40 las que anidan o pasan por el jardín.

En el lago de la sección de Madagascar nidifican regularmente las gallinetas de agua (Gallinula chloropus chloropus) que se dejan ver con facilidad. También abundan las alpispas, o lavanderas, especialmente cerca de la cascada del Caribe.

En los meses más frescos, los lagos son visitados por garzas blancas y garzas imperiales. Otras aves llamativas y fáciles de ver son los tabobos o abubillas (Upupa epops). Hay varias parejas de cernícalos (Falco tinnunculus canariensis), que se reproducen con regularidad. Pueden verse también con facilidad canarios, mirlos, herrerillos, vencejos, sarapitos, búhos chicos y muchas más especies, incluso aves migratorias de paso bien difíciles de ver en Canarias.

Además de la avifauna, se hacen notar las ranas ibéricas, Pelophylax perezi, y las ranitas Hyla meridionalis, que abundan cerca del agua. También en distintas épocas del año aparecen bellas mariposas americanas, hoy extendidas por Canarias: las monarcas. Ninguna de las aves representadas en el Palmetum ha sido introducida por el hombre, y esto es algo muy importante, porque demuestra que esta montaña artificial ahora sirve de base para el sustento de esta avifauna.

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