
Han conseguido que 4.000 personas, entre alumnos, padres y profesores de tres centros educativos distintos, corran para construir una escuela a 1.700 kilómetros de distancia, en Jalo Koto, Gambia. Lo hicieron de manera solidaria, sabiendo que su ayuda, pequeña para ellos, es vital para 200 niños y niñas que, nacidos en un país con un 50% de analfabetización y con alta mortalidad infantil, puedan estudiar. Esta es la historia de Solidarios Canarios y de cómo, de la mano de los colegios Echeyde, corrieron por una escuela africana.
En 2016, las Jornadas Culturales organizadas por el Echeyde I llevaron a Carlos Sánchez, presidente de Solidarios Canarios, al centro. La ONG querían ayudar en África, el colegio quería apoyarlos y, a partir de ahí, todo resultó sencillo. “Carlos nos explicó lo que querían hacer. En su día tenían un proyecto enfocado a Etiopía y nos pareció una buena posibilidad”, reconoce Margarita Martín, profesora.
Más tarde llegaría la edición de un libro de poemas, cuyos beneficios fueron destinados de manera íntegra a África, hasta que, hace unos meses, el departamento de Educación Física tuvo una idea: “Habíamos colaborado con anterioridad con donaciones de material, pero queríamos hacer algo más grande. Nos propusieron realizar una carrera simultánea entre los tres centros educativos, nos pareció una buena idea y empezamos a trabajar, porque llevar a cabo algo así no es sencillo”.
En el otro lado de la historia estaba Solidarios Canarios. Un grupo de amigos, que siguen manteniéndose en la ONG, querían viajar cada año a un país africano y llevar ayuda humanitaria. Lo harían aprovechando sus días de vacaciones. Cuando se trasladaron a Gambia les hablaron de Jalo Koto, una aldea a 80 kilómetros de Banjul, la capital, donde, literalmente, había nada. Allí fueron.
“Nos dijeron que no había escuela para los niños, por lo que nos pareció el mejor lugar”, reconoce Carlos Sánchez, que aún rememora la emoción que le supone echar la vista atrás y ver la forma en la que ha crecido un proyecto que ha recibido un empujón definitivo con Corremos por una escuela: “Éramos cuatro amigos -que continuamos a día de hoy- y que han logrado que el próximo mes de septiembre se ponga en marcha un centro educativo en Jalo Koto. Desde que mostramos nuestro proyecto en el Echeyde nos apoyaron, por lo que solo podemos tener palabras de agradecimiento hacia ellos”.
Aún sin tener una recaudación concreta, pues a las inscripciones al precio de tres euros hay que sumar lo logrado gracias a la fila cero, el empujón dado por la carrera ha sido decisivo para consolidar el proyecto de la escuela. Primero la inaugurarán, luego tienen pensado dotar al centro de un pequeño huerto, un horno de pan, un dispensario médico e instalaciones para que los niños hagan deporte.
El colegio no descarta seguir realizando la carrera para ayudar a otras ONG y Solidarios quiere seguir llevando esperanza a Gambia.




