Educación

A cruzar los dedos…

Más de 11.000 personas acudieron ayer a los distintos centros repartidos por Gran Canaria y Tenerife en busca de una de las 1.160 plazas como profesor que oferta el Gobierno de Canarias, en una de las OPE más esperadas

El IES La Laboral centró muchas de las materias a examen en esta OPE. Fran Pallero
El IES La Laboral centró muchas de las materias a examen en esta OPE. Fran Pallero

Latín, Matemáticas, Lengua Castellana y Literatura, Geografía e Historia, Física y Química, Orientación Educativa o Idiomas son solo algunas de las materias de las que ayer más de 11.000 personas en toda Canarias, y más de 300.000 en toda España, se examinaron en la Oferta Pública de Empleo (OPE) de Educación. Estaban convocadas a las ocho de la mañana en los distintos centros habilitados para los exámenes, después de que firmaran y recogieran toda la documentación.
El objetivo es el mismo para todos, conseguir una de las 1.160 plazas de profesor que están en juego, y si no, al menos permanecer en la lista, subir puestos si se pudiera o entrar si es que aún no se hubiera logrado este objetivo. La lista de contratación es la que permite que, a medida que se vayan produciendo vacantes (por jubilación, por enfermedad, por traslados…), se pueda acceder a un puesto de profesor, ya sea en Tenerife o en cualquier otra isla. Este último es el caso de Estefanía, quien lleva un año trabajando como profesora de Matemáticas en Lanzarote. “Soy de aquí, pero me salió la oportunidad de trabajar en Lanzarote y me fui para allí”, comenta una vez que ha terminado el examen de Matemáticas. Confiesa que le ha salido “regular”, aunque está contenta: “Me ha salido incluso mejor de lo que esperaba”. A sus 34 años, admite que se ha presentado para saber cómo va una oposición y, claro, ver si hay suerte, aunque “entre prepararme las clases para el instituto y el traslado, no he tenido mucho tiempo para estudiar”.

Una quincena de centros repartidos por el área metropolitana de Tenerife recibieron a los opositores que, puntualmente, fueron accediendo a las aulas en las que, durante cuatro horas, el tiempo estipulado para realizar las pruebas, debían exponer todos sus conocimientos sobre la materia. Junto al IES La Laboral, otros centros, como el de Geneto, El Chapatal, Las Veredillas o el Virgen de Candelaria. Todos con sus puertas abiertas en un domingo que invitaba más a ir a la playa que a encerrarse en unas aulas de instituto.

Miriam es una de esas opositoras que optó por dejar la playa para después del examen. Se examinó en IES La Laboral y, al igual que Estefanía, también trabaja como profesora. Ya lleva tres años, concretamente en el área de Pedagogía Terapéutica con niños de Primaria. En su caso, empezó a estudiar en septiembre y es la primera vez que se presenta a Orientación Educativa, “para probar un poco de suerte para ver cómo se me daba”, admite. Su valoración del examen es buena: “Los temas han salido bastante bien, tenía tres donde elegir de cinco y los supuestos me parecieron bastante asequibles, adecuados a la Orientación”. A medida que va hablando se va animando a sí misma para terminar admitiendo con una sonrisa que “creo que, dentro de lo que cabe, me ha salido bastante bien”.

Sin embargo, para Caridad la cosa parece que no ha ido tan bien. Admite que más bien ha tenido “mala suerte”. “De los 68 temas, me estudié 30 y me cayeron cinco que no había tocado. Como están relacionados, algo pude hacer”, indica.

Óscar Oramas tiene 28 años y se presentó al examen de Matemáticas. No ha trabajado como profesor y su única experiencia es la de profesor ayudante en la Universidad de La Laguna. “La verdad es que no se qué decir, me estudié una parte bastante bien y la otra no tanto, y como hay que sacar un mínimo en cada parte, pues es difícil saber si se ha superado o no”, reconocía este joven. “Como no he trabajado nada, esperaba entrar en lista lo más alto posible, pero tampoco descartaba conseguir una plaza”.

El goteo de opositores continuó pasadas las doce de la mañana y, entre ellos, la multitud de perfiles que llevan años esperando por una oportunidad, por la estabilidad que el funcionariado ofrece a muchos de estos ya profesores que ven cómo cada junio su vida se para volver a empezar en septiembre.