buque aquarius

El director de Estrategia de Defensa: El ‘Aquarius’ es un gesto y un riesgo

Ballesteros ha valorado que España haya "hecho un gesto", aunque ha advertido del riesgo de atraer a más: "si abres un portillo, por ahí te van a venir todos"

Miguel Ángel Ballesteros

El director del Instituto de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa, Miguel Ángel Ballesteros, ha valorado hoy que España haya “hecho un gesto” al acoger a los inmigrantes del “Aquarius”, aunque ha advertido del riesgo de atraer a más, pues, “si abres un portillo, por ahí te van a venir todos”.

El general Ballesteros ha recalcado, en este sentido, que la llegada de las 629 personas que viajaban a bordo de ese barco, al que se negó la entrada en Italia, “es solo la punta del iceberg” de un fenómeno migratorio al que podrían sumarse otros muchos ciudadanos de países próximos a Europa.

Desde ese planteamiento, se ha mostrado comprensivo, de hecho, con la actitud del Gobierno de Italia, que rechazó el desembarco de esas 629 personas en su país debido a que este lleva tiempo “aceptando una inmigración masiva” sin haber recibido la colaboración que debería de la Unión Europea, ha argumentado.

A su juicio, Bruselas ha actuado como si hubiera “olvidado que las fronteras de Italia no son de Italia, son de la Unión Europea” y, en consecuencia, es esta la que debe trabajar para afrontar el fenómeno de la llegada de extranjeros de forma irregular.

Puesto que este “es un problema enorme que tiene que resolver la Unión Europea”, ha sentenciado.

El director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, que ha hecho estas declaraciones recogidas por EFE en Las Palmas de Gran Canaria en una conferencia del foro EPI, y dentro de una ronda de preguntas del público, ha precisado, además, que es preciso “resolver el problema allí”, en los países de origen de los inmigrantes.

Países cuyas condiciones de vida motivan el éxodo de sus habitantes, ha recordado, señalando como ejemplo de ello la situación de la población de Mali, donde la renta diaria por persona es de dos euros, una cantidad con la que “se pasa hambre”.

Y esa es la causa de que salgan del país, ya que “ellos no vienen a Europa porque no les guste vivir en Bamako (la capital de Mali). A ellos les gusta vivir en Bamako, pero aspiran a un futuro con más oportunidades”, ha afirmado.

Por todo lo expuesto, Miguel Ángel Ballesteros ha concluido que lo que se debe hacer es contribuir a mejorar sus expectativas en sus países para que no se vean obligados a marcharse y que, a tal, fin, “hay que llevar allí educación, industria y desarrollo”, como vía para que los potenciales inmigrantes permanezcan en sus lugares de origen