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“El dopaje en el deporte aficionado es cada vez más peligroso”

Rosario Ureña es una eminencia mundial del dopaje en el deporte y sus charlas, como las que ha celebrado en la Isla con motivo de la disputa del próximo Mundial femenino de baloncesto, sumamente pedagógicas

Es una eminencia mundial del dopaje en el deporte y sus charlas, como las que ha celebrado en la Isla con motivo de la disputa del próximo Mundial femenino de baloncesto, sumamente pedagógicas. Para Rosario Ureña la mejor medicina para acabar con los tramposos es la educación, pero, para los que aún así sigan adelante, existe “un trabajo cada vez más eficaz” desde los diferentes estamentos y asociaciones de medicina deportiva para desenmascararlos.

-¿Es cada vez más difícil enmascarar el dopaje por el trabajo que se lleva realizando desde diferentes estamentos en los últimos años?
“No creo que ahora se trabaje más, sino mejor, de una manera más planificada y eficiente. Por ejemplo, no tiene sentido hacer controles solo en competiciones, porque eres muy previsible ya que, entonces, la gente que se quiera dopar tiene un tiempo de limpieza, de ahí que se hayan incrementado los controles durante la preparación. Se trabaja de manera más inteligente”.

– ¿Hubo un caso que marcara un antes y un después en la lucha contra el dopaje?
“El de Ben Johnson. Siempre ha habido dopaje, por ejemplo, antes de eso, eran muy evidentes los casos que se daban en la Alemania del Este, aunque no se sabía a ciencia cierta. Lo de Johnson, en los Juegos de Seúl 88, también por la rivalidad que mantenía con Carl Lewis, fue algo muy sonado, más cuando tenía nacionalidad canadiense, que siempre ha sido un país estandarte en la lucha contra el dopaje, allí está, aunque fue posterior a eso, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Aquel caso hizo que todo se replanteara un poco. Lo que sucede es que los controles siempre habían ido a posteriori. En los años 60 se pusieron muy de moda los anabolizantes y se comprobó cómo previamente habían subido mucho las marcas, pero cuando se comienza a hacer controles de esas sustancias, como ya era muy fáciles de detectar, empiezan a bajar esos registros, cuando lo normal en determinadas disciplinas es que subieran. Se vio que en los años 90, cuando se empezó a fabricar la EPO sintética, deportes que habían bajado su marca como en los 10.000 metros, que solo habían mejorado los tiempos en uno o dos segundos en 20 años, de repente, tenían unos registros impresionantes por la EPO. Ellos iban por delante; los medios para el diagnóstico, por detrás. Te juegas mucho por dar un positivo, por eso hay unos estándares para que los resultados sean lo más exactos posibles”.

– ¿Qué lleva a un deportista a caer en la tentación de algo que puede marcarlo de por vida?
“Son muchos factores. Es como el que se pone a 200 kilómetros por hora en una carretera sabiendo que hay controles y le puede caer una multa. También las dinámicas, porque tras haber conseguido un buen resultado no quieres perder. A eso hay que sumar que determinadas sustancias dopantes crean cierta dependencia, necesitando más y más sin poder dejarlas luego”.

– Teniendo en cuenta todos los avances en la lucha contra el dopaje, ¿qué falló a su juicio en el caso de Lance Armstrong?
“Ahí también influyeron muchos factores: su personalidad, el entorno, la inversión y el momento. ¿Por qué se dopa una persona? Hay perfiles de riesgo. Ahora, cuando vas a una competición de fútbol o baloncesto de niños pequeños, puedes ver a padres histéricos regañándoles si no meten una canasta, por lo que muchos deportistas tienen una presión y una personalidad que hace que no quieran fallar para demostrar que es son los mejores. Hubo un caso en triatlón, Berasategui, que la cogieron cuando se retiraba, justo en la prueba de despedida y ella lo que decía un poco es que era el entorno, que no quieren perder para demostrar que son los mejores y una vez que has probado el éxito cuesta dejarlo. Hemos tenido casos como el típico chico alto que juega en LEB pero que si quiere jugar en Liga Endesa tiene que estar más fuerte. Pueden tener un entorno de personas inteligentes, pero caen, porque siempre hay médicos que están dispuestos a facilitar sustancias. Igual a este chico le tocaba un médico del lado oscuro que le daba un suplemento que no ponía nada, pero que tenía anabolizantes. Para ganar fortaleza tienes que llevar a cabo un plan de trabajo específico, con muchas exigencias. Hubo una época muy oscura en el ciclismo profesional en el que se decía “como todo el mundo lo hace…”, pero también sucedía con ciclistas aficionados, que ya utilizaban sustancias porque acababan metidos en una dinámica en la que era fácil conseguirlas”.

– Si hay un deporte marcado por el dopaje es el ciclismo…
“Tomando su ejemplo se da otra circunstancia: hay gente que cuando deja la práctica deportiva profesional no tiene medios para vivir y alarga al máximo su carrera. Cuando sabes que es la única manera en la que te aceptan, hablo de cuando era un poco generalizado, si querías estar en un equipo ciclista, te dopabas, pero no se quiso reconocer el problema desde un principio, lo que provocó que se extendiera hasta que explotó. Entonces hubo que cambiar. Para un espónsor es muy malo que lo asocien al dopaje. Cuando sucedió lo de Armstrong le retiraron todo sus apoyos porque se hunden. Las marcas buscan los valores deportivos: respeto, trabajo en equipo, motivación, esfuerzo o sacrificio, no lo otro”.

– Una de las amenazas actuales es que el dopaje ha llegado al deporte aficionado. ¿Lo alimenta el modelo actual de sociedad?
“El gran peligro es que hay muchas personas que van tomando lo que les van diciendo o lo que está a su alcance sin control alguno, mezclando sustancias y con dosis mayores creando un efecto adverso. En el deporte aficionado no hay controles, por lo que la gente hace un poco lo que cree. Si vas por una carretera sin ningún tipo de límite de velocidad o control cada uno hará lo que crea. Eso es muy peligroso. A la larga, desde la educación, debemos crear un efecto disuasorio, con el que la gente no se dope porque vea que es un riesgo para su salud, pero siempre habrá alguien que lo haga por ganar por encima de todo y cueste lo que cueste”.

-¿Van siempre los malos un paso por delante de los buenos en este asunto?
“Afortunadamente, en el mundo del baloncesto es diferente, son casos muy puntuales, sin ser una dinámica constante. ¿Algo que va por delante? En el futuro, el dopaje genético. Siempre habrá gente con ventaja porque tenga los medios económicos necesarios, pero estoy segura de que habrá cada vez menos diferencias entre el que hace trampa y la forma de detectarlas”.

– La leyenda urbana dice que los jugadores de la NBA pasan distintos controles de dopaje cuando van a torneos internacionales porque en Estados Unidos está permitido el consumo de algunas sustancias prohibidas, por ejemplo, en Europa…
“Eso me lo preguntan respecto a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, en los que yo no estuve y no sé lo que pasó. Lo que sí puedo decir es que he hecho controles en Mundiales y Juegos Olímpicos a jugadores estadounidenses y pasan los mismos que el resto. Si no, no podrían venir”.

– La otra parte de la leyenda dice que cuando los europeos van a la NBA el desarrollo muscular es muy acelerado por la posibilidad de tomar anabolizantes…
“Tienen un sistema de entrenamiento diferente, que no quiere decir que, en su día, no se moviesen mucho los anabolizantes, porque ellos tienen un concepto de la fuerza muy claro. La NBA tiene su propia normativa para los controles de sustancias y también se los hacen fuera de competición. Hubo una época muy oscura. Larry Bird decía que ningún jugador llegaba a los 70 años y eso ha cambiado. Ahora el deportista rinde más y se retiran más tarde. Solo hay que ver a jugadores del nivel de Pau Gasol o Felipe Reyes”.

-¿Cuál es el secreto de su eterna juventud?
“Bajar de peso. Felipe era más tocho, Marc Gasol tuvo que bajar de peso porque si no el cuerpo no aguantaba las lesiones. Esto sirve para cualquier persona: hay que pensar que tienes un mismo corazón, un mismo hígado y los mismos riñones pesando lo que debes o diez kilos más. Es como tener el motor de un utilitario en un todoterreno. Comer bien es clave para que un deportista rinda y para que una persona tenga salud. En la NBA se tiene ahora más en cuenta la alimentación”.

– Otra mentira es la de que no es bueno que en el deporte femenino se trabaje la fuerza…
“Es algo que viene de antiguo, cuando te decían que te masculinizabas. Una de las diferencias entre deporte masculino y femenino es la fuerza. La testosterona, la hormona que desarrolla los caracteres masculinos, hacen que desarrollen más la fuerza, porque es un anabolizante natural, aunque hay quien la consuma para aumentar la potencia. Las mujeres tienen, pero menos, lo que sucede es que antes, en el baloncesto femenino, no había una filosofía de trabajar con pesas. El músculo permite correr más, saltar más, rendir mejor y tener menos secuelas porque la estructura muscular protege el aparato locomotor. Las primeras mujeres que empezaron a ser buenas fue en el 92, ya con sistemas de entrenamientos más parecidos a los masculinos, con preparadores físicos. La fuerza es clave y es el futuro, por eso se trabaja cada vez más, incluso con gente mayor, porque protege nuestro cuerpo”.

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