SOCIEDAD

Rafael Santandreu, psicólogo: “Lo único que se necesita para ser feliz es el agua y la comida”

Nada es tan terrible es el nombre del último libro escrito por el psicólogo Rafael Santandreu, un manual de autoterapia en el que el especialista ahonda en distintos aspectos que recorren la mente del ser humano

Rafael Santandreu. | Foto: Fran Pallero
Rafael Santandreu. | Foto: Fran Pallero

Nada es tan terrible es el nombre del último libro escrito por el psicólogo Rafael Santandreu. Se trata de un manual de autoterapia en el que el especialista ahonda en distintos aspectos que recorren la mente del ser humano.

-¿Qué nos ofrecen sus libros que no encontramos en los manuales de autoayuda?
“La psicología que practico es cognitiva o del pensamiento, y se basa en una premisa que ya dijo el filosofo Epicteto en el siglo I, “no nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de los que nos sucede”. Es decir, tu pensamiento es lo que determina tus emociones. Incluso si te deja tu pareja, te echan del trabajo o te detectan una grave enfermedad, ese no es el problema, es lo que te dices acerca de eso. Puedes terribilizar -que es una palabra que he inventado- o no. Si lo haces, tendrás un mundo emocional muy malo, si no lo haces, aun con esas adversidades, podrás ser feliz. Mis libros enseñan a la gente a usar esa llave mental, a controlar su diálogo interno, y el resultado es que están viendo que se transforma su mundo emocional”.

-Usted ha dicho que el 95% de los pensamientos que tenemos a diario no sirven para nada. ¿Cómo sabemos cuáles son los buenos y qué hacemos para seleccionarlos?
“Los pensamientos malos son aquellos que producen una alteración emocional. A esos les llamamos creencias emocionales. Por ejemplo, mucha gente dice que padece de soledad, pero yo puedo afirmar que la soledad no existe, porque vivimos en un planeta sobrepoblado. De lo que la gente se queja es de no tener compañía asegurada todo el tiempo. Pero ¿quién quiere tener eso?, es una locura. La gente se inventa una situación adversa, como la soledad, y la sufre, es una especie de alucinación y sufres de ella, pero solo porque te los estás diciendo. Es como cualquier complejo, que es algo que trato en mi libro. Intento transmitir a la gente que puedes ser una persona 100% desacomplejada, pero solo te has de dar cuenta y preparar mentalmente. Darte cuenta de que la única cualidad importante para el ser humano es el amor a la vida y a los demás. La inteligencia, eficacia o belleza no dan la felicidad. La autoeducación en valores te puede transformar, pero solo si pasas a tener esas creencias de manera radical.”

-Pero, eso en la sociedad actual es bastante complicado…
“Es verdad que hay mucha presión social que transmite creencias equivocadas, pero el dueño de tu mente eres tú. Tienes que hacer un esfuerzo vigoroso y potente. Transformar tus creencias. Entonces verás las creencias irracionales de los demás desde la barrera y te reirás”.

-¿Cree usted que se puede alcanzar la felicidad?
“Sí y lo puedo demostrar. Para verlo hay que fijarse en la gente. En nuestro país, y en Canarias seguro que también, solo hay el 10% de gente superfeliz. Las encontrarás en todas partes y son gente que está siempre chispeante, de buen humor, encantada, y te dirás qué tienen ellos. Por lo tanto, existe la felicidad. A estas personas les da igual que tengan una enfermedad grave, les deje el marido o les despidan, están igual”.

-¿Y el otro 90%?
“El 30% de la población tiene muchos problemas emocionales y toma psicofármacos, y para ellos la vida es un castigo, un infierno. Luego, el 60% vive una vida razonablemente estable, con momentos buenos y malos. ¿Se puede estar feliz todo el tiempo? Sí, y hay millones de personas que lo están”.

-¿Y cómo se consigue la felicidad?
“Es un trabajo puramente mental, que tiene dos herramientas para emplear. Una es la renuncia, es la más importante, y la apreciación. La frase de que no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita resume muy bien la renuncia. En la renuncia está la fortaleza. Cada día yo necesito menos cosas. No necesito pareja, trabajo, ni ser inteligente ni guapo ni estar sano. La renuncia es una de las claves, darte cuenta de que en realidad necesitamos muy poco para ser felices. Creo que lo único que necesitas es el agua y la comida del día, con eso no precisas nada más. El segundo punto es la apreciación. No apreciamos lo que nos rodea, las oportunidades que tenemos”.

-Ya por último, ¿considera que nos hemos anclado en la queja?
“Sí, prácticamente en todas las sociedades occidentales. Es la queja o el deseo desaforado de cosas, bienes, cualidades, lo que transforma ese deseo en superexigencias. Cada una de esas necesidades inventadas es una carga que impide la felicidad. No son solo deseos, sino obligaciones, necesidades. No tiene fin. Esa queja constante te vuelve un amargado, una persona estresada, incluso violenta, y eso es un error”.