Entrevista a Jesús Soriano Carrillo, comendador emérito del supremo consejo del grado 33

Jesús Soriano: “Habría que tomar medidas que eviten el deterioro del Templo”

Soriano es en estos momentos, además de doctor en Ciencias Geológicas, comendador emérito del Supremo Consejo del Grado 33

Jesús Soriano Carrillo, comendador emérito del supremo consejo del grado 33
Jesús Soriano, en el Hotel Mencey de la capital tinerfeña. FRAN PALLERO

Jesús Soriano Carrillo visitó Tenerife el pasado mes de abril y lo hizo para impartir una conferencia sobre la confección masónica del hombre, que, un año antes, no pudo celebrar por enfermedad. Soriano es en estos momentos, además de doctor en Ciencias Geológicas, comendador emérito del Supremo Consejo del Grado 33. Es un gran conocedor del Templo Masónico de Santa Cruz, tanto es así, que formó parte del comité de expertos que se encargó de evaluar las propuestas del concurso para la redacción del proyecto de rehabilitación, que, finamente, fue anulado.

-¿Cómo fue formar parte del comité de expertos en el concurso del Templo Masónico y qué le pareció su anulación?
“Formé parte en su momento como soberano gran comendador, ahora soy comendador emérito, y también en mi calidad de experto, ya que me he dedicado muchos años a la restauración de monumentos, como, por ejemplo, la catedral de Granada. Sé que hubo un problema administrativo que el Ayuntamiento, creo que acertadamente, decidió solucionar. Es una pena, porque ha habido que retrasar un año las cosas, pero también hay que resaltar que tanto el Cabildo como el Ayuntamiento ya han habilitado los fondos necesarios para sacar adelante la recuperación. Sigo siendo optimista, pero se ha perdido un año”.

-¿Se tomó alguna decisión antes de anularse el concurso?
“Se vieron las propuestas y se eligió una que, en la opinión de todos los miembros del comité, se separaba bastante en puntuación de otras, pero, como se anuló, finalmente se desistió”.

-¿Se olvidan las administraciones públicas de la importancia de tener un edificio como este?
“En este caso, el alcalde siempre me ha mostrado el interés en recuperarlo para el pueblo y convertirlo en un centro internacional de referencia”.

-¿Está bien conservado?
“Aunque en las primeras semanas tras el alzamiento militar la Falange sí que hizo algún destrozo, la posterior ocupación por el Ejército, instalando allí la farmacia militar, ayudó a su conservación. En este caso, además, se tiene la ventaja de que los proyectos han aparecido tanto en los archivos del Ayuntamiento como en el Museo Militar, y eso es una suerte maravillosa. Por eso se puede decir que es algo único”.

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-La masonería llegó a ofrecer ayuda financiera para la rehabilitación del templo. ¿Sigue en pie ese ofrecimiento?
“Todos estos retrasos hacen que las cosas se enfríen, pero no se ha perdido interés. Por eso, hace dos años, en 2016, trajimos aquí la fiesta de la orden, con masones de todo el mundo. Celebramos una tenida dentro del templo porque se nos autorizó. Así que creo que sí que habrá apoyo”.

-¿Preocupa el mantenimiento del templo?
“Cuanto antes se ponga en marcha la rehabilitación, mejor, e incluso es posible que sea necesario poder tomar algún tipo de medida protectora para evitar que se incremente el deterioro, pero en términos generales no tiene problemas estructurales. Lo que sí estaba muy mal cuando entré por última vez era la escalera. Esa escalera maravillosa está muy deteriorada”.

-Decía usted al principio que aquí es donde mejor se entiende la masonería, ¿por qué?
“Hay una tradición tremenda. No se puede olvidar que las primeras logias canarias ni siquiera pertenecían al Gran Oriente español, eran del Gran Oriente lusitano, eso hace que haya logias muy antiguas. Luego está la relación entre Canarias y algunos países iberoamericanos, en los que ser masón no era un crimen, no había una ley de represión de la masonería. Estos canarios que se iban a trabajar a Venezuela y luego volvían a las Islas lo vivían como algo normal y así lo trasmitían”.

-Una imagen que en el resto de España aún está rodeada de, digamos, misticismo…
“Aún hay gente que piensa que hacemos misas negras, que nos comemos a los niños y todos estos disparates. No es cierto que sea una sociedad secreta. La masonería es una sociedad iniciática con un Supremo Consejo, al que yo represento, sin ánimo de lucro, que paga sus impuestos y que es discreta para algunas cosas. Es evidente que ha habido una criminalización de la masonería que duró 40 años, en los que si no llovía era culpa de los masones y si llovía, también. No debemos olvidar que en el archivo de Salamanca hay unos 80.000 procesos a masones y en España solo había 5.000”.