
Como cada mañana, la madre de la pequeña Kailyn, de 5 años, la despertó para acudir a su escuela en Mississippi (Estados Unidos). Nada más bajarse de la cama, sus piernas le fallaron y cayó al suelo. Sin embargo, cuando Jessica Griffin estaba peinando a su hija, a quien incluso empezaba a costarle hablar, descubrió la causa de dicho comportamiento anómalo: la picadura de una garrapata en el cuero cabelludo.
“Fui a cepillar su cabello para hacerle una coleta y noté que apenas podía hablar, y cuando retiré su cabello, fue cuando vi el picotazo”, cuenta la madre a ABC News.
Según han explicados los expertos del Control de Enfermedades, la parálisis podría haber sido ocasionada por una toxina que se encuentra en la saliva del ácaro. “Su pediatra dijo que había chupado tanto durante la noche que se había vuelto tan grande y había liberado una toxina”, asegura Jessica.
Afortunadamente, 12 horas después de llevar a cabo un análisis de sangre y una tomografía, la pequeña volvía a recuperar la movilidad y el habla.
Ahora, la progenitora ha compartido en su cuenta de Facebook las imágenes de su hija en el hospital con el propósito de advertir a otros padres de las consecuencias de esta picadura.





