
El viernes pasado, el Teatro Circo de Marte colgaba el cartel de no hay entradas con la representación de Proyecto Fausto, del escritor palmero Antonio Tabares, puesta en escena por la compañía Delirium. Un siglo atrás , las puertas del nuevo teatro de Santa Cruz de La Palma abrieron al público con la puesta en escena del drama Marianela, de otro escritor canario, Benito Pérez Galdós , en adaptación de los hermanos Álvarez Quintero, a cargo de la “notable compañía dramática dirigida por los actores Miguel Ibáñez y Carlota Plá”.
Este año se cumple así un siglo de la conclusión de las obras que transformaron en un teatro este espacio que fue promovido en 1864 por un grupo de empresarios para celebrar riñas de gallos. Una reconversión, de gallera a teatro, de un inmueble que ha tenido a lo largo de su historia otras múltiples funciones, como cine o sala de baile.
Tal y como recuerda el investigador y técnico de Patrimonio del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, Víctor Hérnandez Correa, el edificio original está inspirado en el antiguo Circo Habanero-Teatro Villanueva de Cuba, “con el que el coliseo palmero comparte una misma distribución interior en dos órdenes de palcos, semejante aspecto exterior circular y un uso común de la madera en la cúpula y en otras piezas”. El diseño fue obra del constructor naval Sebastián Arozena Lemos.

El experto en patrimonio, señala que entre 1914 y 1918, “coincidiendo en el tiempo con la Primera Guerra Mundial, su conversión en teatro fue diseñado, dirigido y en buena medida materializado por Eladio Duque Batista por encargo del hacendado, político y aficionado gallístico Silvestre Carrillo Massieu, quien había logrado convertirse en el único propietario del antiguo circo-gallera”.
Así la ciudad contaba desde entonces con dos edificios propiamente teatrales, al sumarse el Circo de Marte al Teatro Terpsícore y Melpómene, que desde entonces comenzaría a denominarse popularmente como Teatro Chico, que es la designación que ha perdurado hasta nuestros días de manera oficial, como recalca el investigador que está preparando una exposición con motivo del centenario.
Desde que se convirtió en teatro, su gestión ha estado en distintas manos, como “la sociedad Los Trece”, especializada en la contrata de espectáculos. “Desde 1931 asumirán este papel sus nuevos dueños, la saga de los Baudet, y a partir de su compra en 1982, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma”. Es precisamente en esta etapa, en 1985, “cuando se documenta la creación del primer grupo profesional de teatro del siglo xx, Ancor, liderado por el actor Francisco Ignacio Martín Álvarez, Paco Hugo, y adscrita su sede de ensayos al Teatro Circo de Marte”. Además, cabe destacar la creación de las Escuelas Municipales de Teatro y Danza.

Junto con el Teatro, el Circo de Marte ha estado también muy vinculado al cine. Desde 1906 hay constancia de proyecciones, si bien el gran salto se produce con la llegada a La Palma del empresario teatral y cinematográfico tinerfeño Ramón Baudet y Grandy, que como destaca Hernández Correa poseía “una amplia experiencia en el sector cosechada en Tenerife y en Gran Canaria”.
“La compra del inmueble en 1931 traerá como consecuencia la transformación interior del local, haciéndolo más confortable y acondicionándolo a las necesidades modernas; entre ellas, la instalación de un novísimo aparato para cine sonoro (películas habladas) de la marca Orpheo Sincronic (combinado de banda y disco) era la última palabra de este sensacional invento”, según declaró en la época a DIARIO DE AVISOS.
Será en julio de 1932, cuando el Circo de Marte proyecta Fermín Galán (Fernando Roldán, 1931), “considerada la primera película de banda sonora producida en España por la Unión Cinematográfica Española, inspirada en el célebre héroe republicano Fermín Galán Rodríguez”. A partir de entonces y hasta su cierre en 1987, recuerda el investigador, el Teatro Circo de Marte “inauguró las primeras sesiones de cine infantil en el contexto de las Misiones Pedagógicas, con cintas como Tentaciones, El terrible corregidor o Puños de acero; desde 1943 proyectó los Noticieros y Documentales, obligados durante el Franquismo; promocionó la exhibición de producciones nacionales y de los filmes del Hollywood dorado; y desde 1956 propició las primeras críticas cinematográficas publicadas en la prensa a través de varias secciones (Pantalla, Cine a la vista, Cine, Cartelera, etc.) de DIARIO DE AVISOS”.

Este carácter multifuncional con el que nació el Circo de Marte también lo llevó a ser uno de los escenarios favoritos de la ciudad para la organización de los tradicionales bailes, que constituían uno de los principales eventos de recreo en la época y para lo que se preparaba de una manera especial el patio de butacas.
Este año se cumplirá además una década de su reapertura, después de un dilatado proceso de restauración que se convirtió en toda una odisea que mantuvo años cerrado este inmueble que hoy ha recuperado el corazón de la vida cultural de la isla de La Palma. No fue el teatro, sino la música de Luis Cobiella, la que despertó al Circo de Marte en octubre de 2008 después de permanecer más de 20 años dormido.
POLIFACÉTICO
El Teatro Circo de Marte ha tenido los más variados usos a lo largo de su historia: hospital de campaña contra la fiebre amarilla (1888-1889); fábrica de alcoholes y aguardientes en su sótano (1897-1902); la Imprenta Álvarez (1966-1987) o el taller de taxidermia de los gemelos Alberto Gerineldo y Fernando Galaor Arrocha Lorenzo. Hernández Correa también recoge la celebración de un duelo de sables, en 1904, entre José Tabares, director del periódico conservador El fénix, y Antonio Lugo, colaborador de la cabecera republicana Germinal, por un artículo publicado por el primero que atentaba a la dignidad de su oponente.





